DIOS EL ABSOLUTO

El Absoluto + El Universo Espiritual

Publicado en Noviembre 2007, revisión Agosto 2013

INDICE

 

Escrito por Ernesto Rosati Beristáin

Correo: ernesto-rosati@hotmail.com                                  Imprimir  PDF                    

 

 

 

 

 

 Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Portada El Absoluto.JPGDescripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: ElUniversoEspiritual.JPG

Derechos reservados: 03-2008-080511464200-01

 

 

 

 

El Absoluto

El Universo Espiritual

*Demostración científica de la existencia de Dios

*Tesis filosófica del Ser en función del Espíritu.

*Revelación del misterio de Dios

*Concilio entre la Ciencia y la religión

*Análisis y síntesis del ser humano considerando la existencia del espíritu.

 

*Antropología humana de acuerdo a estos descubrimientos.

 


 

Prefacio y Tesis Filosófica

 

 

La ciencia ha usado expresiones que hacen notar que lo único que existe es material, lo que implicaría que lo intangible no existe si no hubiera una expresión física que lo hiciera notar, pero se olvidan de lo que implica para uno eso intangible, de lo íntimo que no hace falta expresar físicamente para saber que existe, porque existe en nosotros; eso intangible es el amor, la verdad, la justicia, el bien o el mal… “el Espíritu”. ¿Se necesitará una expresión material para que exista eso intangible o será ésa expresión material la que verdaderamente no podemos sostener porque es efímera? ¿Quién puede detener el tiempo y hacer de esos momentos, algo trascendente?... Solo en lo intangible esto puede suceder.

 

Si sólo existe lo material, pensar que el Universo surgió de la nada sería la única explicación razonable (porque antes de que existiera la materia no habría nada), pero en verdad el Universo no surgió de la nada y esto que afirmo se puede comprobar matemáticamente, ya que “siendo el cero la expresión matemática de la nada” y reconociendo que matemáticamente “del cero no sale nada”, entonces podemos comprobar que de la nada es imposible que haya surgido el Universo… ¿De dónde salió entonces?

 

También podemos entender que el cero, que es un punto de referencia en una grafica, es también equivalente a un solo punto de referencia en el Universo, por lo que no puede ser nada lo que existe en ése inmenso espacio “que se supone está vació”… ¿Entonces de que está lleno?

 

Para entender lo que ahí se encuentra basémonos en la definición de una línea, que se define como una sucesión de puntos, una infinita sucesión de puntos es una línea infinita que atravesaría al Universo, una infinita sucesión de líneas es un plano infinito que atravesaría al Universo y una infinita sucesión de planos… ¡define lo contrario de la nada, que es “EL TODO ABSOLUTO”!, en donde está inmerso el Universo, lo que sí tiene sentido. Éste mismo argumento se ha utilizado para definir matemáticamente al Universo, cuando se pensaba que el Universo material era infinito, pero no se conocían los límites del Universo, que es una expresión finita, ni la trascendencia y el significado de ésta definición, que en verdad define al Todo Absoluto que es Dios.

 

Con éste argumento también podemos considerar que el “TODO ABSOLUTO”, es el origen del Universo en toda su expresión material y en toda su expresión racional, porque el Universo no es abstracto sino que se concreta en obras y nosotros podemos entender las razones de las mismas, comprendiendo que ésas razones no son absurdas sino que tienen un sentido claro y específico.

 

Con lo que podemos concluir que el “TODO ABSOLUTO”:

 

Ø  Está en todas partes por lo que es Omnipresente.

Ø  Hizo todo lo que existe por lo que es Omnipotente.

Ø  Impuso todas las razones por lo que es Omnisciente.

 

¿Dónde hemos escuchado estos términos: Omnipresente, Omnipotente y Omnisciente?

 

Ésta definición que parece tan elemental no ha sido considerada por la ciencia de ésta forma, porque se desconocía que el Universo fuera finito, pero ahora que se conocen sus límites podemos entender a ciencia cierta la verdad que asiste a este argumento, por el cual podemos definir y comprobar la existencia del Creador.

 

Ayúdenme a revelar el misterio que encierra el Todo Absoluto y eterno que es Dios.

 

 


 

Contraportada

 

 

En un mundo en que la ciencia niega la existencia de Dios… en el que las apariencias miden el éxito de los hombres y la fe de los creyentes… en el que se idolatran a las bestias o a las cosas… en la que se sacrifican el amor y la verdad por conseguir la gloria vana o la efímera satisfacción; un mundo que está condenado a morir sin esperanza porque la vida material no puede llevarnos a la eternidad, en éste mundo busquemos una nueva forma de vida con la que podamos trascender, porque no es posible que todo el esfuerzo de haber concebido la existencia misma, termine siendo una farsa estúpida y maliciosa de la que no tenemos justificación, porque todos los avances tecnológicos, toda la ciencia y el conocimiento, sin Dios, se ha convertido en una maliciosa y estúpida farsa que trata de justificar nuestra vana manera de vivir, sin brindarnos esperanza.

 

¿Qué es pretencioso, decir que soy una creación de Dios, negando la teoría de la evolución, decir que conozco a Dios, negando que Dios sea incognoscible e inalcanzable, o decir que soy hijo de Dios?… Lo único pretencioso sería decir algo que no fuera cierto.

 

Mi intención es declarar sin pretensión y con conocimiento de causa, que entiendo que soy una creación de Dios en mi cuerpo material, que en verdad conozco a Dios y lo puedo definir científicamente, y que es verdad que soy hijo de Dios, “Dios es mi testigo”, pero no soy distinto a ustedes por lo que también pueden ser hijos del mismo Dios. Lo declaro con el propósito que busquen alcanzar el entendimiento para el que fueron creados, ya que este mensaje es la revelación del misterio de Dios, la demostración científica de su existencia y la explicación lógica, cierta y verdadera del significado de este conocimiento para nuestras vidas; no soy pretencioso porque es mi responsabilidad comunicar en obediencia este conocimiento, que es un mensaje de Dios para la humanidad.

 

Por lo que no pierden su tiempo si buscan el entendimiento en estas razones, que no son obra de mi imaginación, sino de una profunda comprensión del único y absoluto Creador que es Dios, al que le doy toda la gloria por esta revelación que aquí les comunico.

 

Éste es un desafío, para que lean y comprueben lo que aquí se afirma, a que razonen junto conmigo y reconozcan que estos argumentos son ciertos, con el fin de que descubran un misterio que tiene que ser revelado para su propio beneficio.

 

El Misterio de Dios Tiene que ser revelado, la ciencia puede ampliar sus horizontes para poder definir una realidad distinta a la que nos tenía acostumbrados, porque los limites del Universo no nos permiten avanzar en el conocimiento de Dios y de nosotros mismos, no somos ajenos a Dios y comprender su significado nos define y nos contextualiza en un ámbito que sin este conocimiento apenas podríamos imaginar.

 

El siglo XX fue un siglo plagado de avances científicos y tecnológicos sorprendentes, también se desarrollaron las ciencias sociales y la medicina, con el problema de que se pervirtieron muchos de los términos que se formaron durante cientos y miles de años, particularmente los términos que utilizamos para definir los sentimientos, ya que quisieron forzosamente relacionarlos con cuestiones biológicas y físicas, al no haber un contexto distinto “aprobado por la ciencia” que los pudiera soportar, por lo que este libro se convierte en una difícil lectura, que ocupa mucha reflexión y paciencia, pero si alcanzan a sortear esas partes en las que contextualizo el uso del lenguaje, pueden estar seguros que el conocimiento valdrá la pena.

 

También quiero pedir su tolerancia, ya que muchos pueden sentirse agraviados por el uso de mi retorica al cuestionar su cultura, sus dogmas o su fe, así como afirmaciones que pueden parecer indecibles, por lo que les pido que no me vean como alguien presuntuoso sino como una persona que intenta de la manera mas clara y simple transmitir su conocimiento, ya que al afirmar solo comunico lo que se y no puedo poner en duda lo que cuando entiendan podrán justificar.

 

Quiero aclarar que este libro es ciencia no es una novela de ciencia Ficción ni es un libro metafórico, ni tampoco es un libro de superación personal. Es un libro de filosofía que la reivindica como una ciencia exacta, a la cual le faltaba mucho por descubrir y comprobar, pero que sin lugar a dudas es la ciencia que el hombre necesita para rencontrar el camino de la verdad y de la vida.

 

Y por ultimo quiero reconocer que cuando digo “como esta escrito”, me refiero a algunos párrafos de la Biblia, no para justificar lo que escribo, sino para demostrar que lo que ahí esta escrito es cierto, por lo que no pongo referencias como muchos textos que se basan en la Biblia, porque la ciencia tiene sus propias herramientas para comprobar sus argumentos y no asume como ciertos los argumentos de esas metáforas que aunque ciertos y útiles, no podemos usar como fundamento científico ni ideológico, sino como un recurso mas del que podemos aprovecharnos sabiendo que no somos los primeros en conocer a Dios y que hay otras formas de comunicar la verdad, pero desde la perspectiva de la ciencia es lo que hace falta para evitar su descalificación.

 

La ciencia y la religión deben encontrar en el conocimiento de Dios el vinculo que les ayude a comprender mejor la vida y sus posibilidades, sin necesidad de descalificarse mutuamente, es necesario el conocimiento de esta verdad para resolver sus diferencias y sea la guía de su encuentro hacia un buen fin, porque el sentido común nos dice que si hay un Dios pero la ciencia no lo había podido demostrar, por lo que en el afán de tener la razón solo habíamos encontrado descalificaciones y desacuerdos.

 

Dios existe y es absoluto, espero que este libro les sirva para poderlo comprobar.

 


 

¡Dios El Absoluto!

El Absoluto + El Universo Espiritual

 

Prefacio

 

Contraportada

 

Índice:

 

Introducción

 

¡El Absoluto!

¿Qué es Absoluto?

NADA es ABSOLUTO, pero ¿TODO es RELATIVO?

¿Cuál es nuestro origen?

¡Dios es Absoluto!

 

¡El Propósito!

Su significado

¿Cómo es que sentimos a Dios?

¡El espíritu es engendrado por Dios!

¡La voz de Dios!

¿Cuál es nuestro propósito?

 

¿Por qué es importante conocer a Dios?

Antecedentes:

¿Cuál es nuestro destino?

¿Cuál es nuestra razón de ser y existir?

Conclusiones:

 

 

El Universo Espiritual

Antecedentes

Prefacio

Introducción

*Qué Somos

*Por Qué Somos

*Para Qué Somos

*Fundamentos

*Principios y Leyes Universales

 

 

¡La vida eterna!

¿Qué es la vida?

¡El Absoluto es el fundamento del entendimiento!

¿Por qué no lo habíamos entendido?

¡El circulo vicioso!

¡Razonemos juntos!

¡El precio de nuestra salvación!

¡La metáfora de Dios!

 

¡La Nueva Naturaleza!

¡La conciencia del Amor!

¡La reconciliación!

¡El misterio tiene que ser revelado!

¡Una nueva Filosofía!

¡La expresión de la vida!

¡Dios en nosotros!

 

 

*Concilio Filosófico

Antecedentes

El Problema Del Ser

El Problema Del Conocimiento

El Espíritu y la Lógica

El Alma y su Estructura

La Conciencia Espiritual


 

RESUMEN

¡Recomendaciones!

Conclusiones

 

 

*Enunciados Espirituales

El Bien y El Mal

El Amor

La Felicidad

La Verdad

La Fe

La Libertad y La Inocencia

La Justicia

La Vida y La Muerte

 

*Los Conceptos de Dios

Antecedentes

Pecado

Santidad

Perdón

Idolatría

 

 

¿Qué valor tiene este conocimiento?

Epilogo


 

¡El Absoluto!

 

 

Introducción

 

 

“Los cánones de nuestra civilización”

 

“Nada es absoluto, todo es relativo”, dicta el argumento que la Ciencia ha utilizado como premisa para muchos de sus razonamientos, sin embargo pensar que todo lo que existe es relativo, es la razón por la cual no es posible darle sentido a la vida; pensar así nos hace ser como veletas que cambian de opinión de acuerdo a las circunstancias y por eso es imposible encontrar el sentido trascendente que todos buscamos; ¿qué sentido tiene la vida?, ¿por qué estamos aquí y para qué?; porque si todo es relativo no tendríamos un sentido concreto y definido por lo que al buscar el sentido de la vida solo podremos considerar las consecuencias sin considerar sus causas, pues si no existe un origen definido todo sería obra de la casualidad y no tendría caso buscar las causas sino sólo los efectos.

 

Pero no todo es relativo, por lo que al interpretar la vida se hace de forma limitada dando lugar a dudas que originan sus más profundos temores, porque las dudas son las preguntas que hace la razón por falta de conocimiento y es la falta de entendimiento la fuente de inspiración de los mitos que inundan la razón, pues los mitos son respuestas que surgen de la imaginación y no de su comprensión, mitos que en vez de brindar certeza y seguridad, provocan temores y más dudas en un círculo vicioso.

 

Esta falta de argumentos ciertos y verdaderos, que puedan convencer fehacientemente a los demás, ha generado una gran torre de Babel, donde cada uno tiene una respuesta pero que sin la certeza a nadie puede convencer, por lo que sus argumentos los defienden con ejemplos sugestivos que sólo producen emoción pero no entendimiento, al tratar de atraer más gente que comparta esas ideas, de las cuales pasando el tiempo de la sorpresa, sólo queda la incertidumbre que no puede dar paz.

 

Por lo que no debemos sorprendernos del esfuerzo de muchos por convencernos de sus imaginativas respuestas y menos nos sorprenda que esas fantasías pasen de boca en boca creando un mito en nuestra sociedad, pues sin la verdad somos un gran mito y ésa verdad es el signo de nuestra civilización, mitad conciencia, mitad ignorancia plena, por lo que tenemos que encontrar respuestas con argumentos que convenzan de manera irrefutable a nuestra mente y den certeza a la razón, revelando los misterios, porque los argumentos que como humanidad hemos usado no han sido suficientes para resolver nuestras dudas, por lo que hemos sido incapaces de entender al Absoluto, desconociendo también nuestro origen, razón de ser y de existir.

 

* Todo pensamiento lógico es falso cuando uno de sus argumentos es falso, ¿Cuántos argumentos de nuestro pensamiento son falsos y provocan que esté mal fundamentado el entendimiento?

 

* Todo argumento es un dogma cuando no existe el entendimiento del mismo, ¿Cómo está fundamentada nuestra razón?, ¿con dogmas, sin entendimiento?

 

* Los huecos del entendimiento son ocupados por la imaginación que se traducen en suposición, ¿Cuántas de nuestras explicaciones son suposiciones imaginarias, mal fundamentadas y sin entendimiento?

 

La razón tiene una profunda necesidad de entendimiento y en la interpretación de nuestra vida nos hemos topado con la más inverosímil manifestación de ideas, que se han traducido en cultos de toda índole, creando desde fetiches hasta ídolos, dándoles ilusoriamente toda clase de atributos, como si por esas consideraciones estos fueran revestidos de poderes sobrenaturales, lo que manifiesta solamente que su temor se ha exacerbado, porque esas expresiones no son la respuesta de su entendimiento sino de su falta de conocimiento, “¿a que le tiene miedo el hombre?… a lo que no conoce”, por lo que se sugestionan de tal forma, que han llegado a pensar que sólo por mencionar alguna palabra o frase, pueden conseguir lo que desean sea bueno o sea malo, sin entender absolutamente nada.

 

Con tal de ser aceptados y apreciados, hemos hecho y dicho cosas que nos han sugerido son valiosas para nuestra realización; siendo todas esas manifestaciones sugestivas, pero sin fundamento… inciertas, porque no nos han dado las razones para afirmar que esos dichos sean verdad; como dicta una frase muy acertada, “toda adivinación es mentira aun cuando ocurriera lo que se predijo”, así estas explicaciones carecen de verdad sin el entendimiento y el fundamento; por lo que esas pláticas que invitan a ser de una forma atractiva para los demás, pero fundamentadas en las consecuencias de los actos y no en la esencia de los mismos, justifican la hipocresía antes que una genuina forma de ser, ya que sólo han considerado que somos ésa apariencia por la que luchan y no algo más valioso y trascendente.

 

¿Existirá algo que sea más atractivo para nuestra mente que creer esas explicaciones sugestivas pero sin fundamento, o tendremos una respuesta tan bien fundamentada como para considerar que esas ideas son solo producto de la imaginación, por desconocer el origen de aquello que vivimos?

 

¿Habrá algo que pueda considerarse como el fundamento de todo razonamiento correcto y verdadero, que demuestre la existencia de un ser Absoluto y trascendente y rompa con los paradigmas al respecto?

 

Pongamos en tela de juicio aquello que ha procurado explicar nuestra vida, toda la fantasía puede ser llevada al campo de la sensatez y puede ocupar su lugar, una realidad mucho más interesante y emocionante que nuestra más imaginativa ilusión.

 

 

¿Qué es real?

 

La realidad parte de lo que existe en verdad, pero el problema de la realidad es que mientras no lo sepamos, aunque exista… para nosotros no es real, pues aunque parte de lo que existe en verdad, es real hasta que lo sabemos de cierto, porque el problema prevalece mientras que quepa la duda pues no sabemos si existe verdaderamente. Por esta razón mientras que Dios sea un supuesto, aunque existe… no es real para nosotros, Porque los supuestos y todo lo que asumimos como cierto sin entenderlo forma parte de nuestros sueños en nuestra imaginación.

 

Sin embargo el verdadero problema se presenta cuando enfrentamos al destino, ya que mientras no conozcamos una forma de vida trascendente que pueda llevarnos a la eternidad, el único destino cierto que conocemos es la muerte y como es el único destino real, mientras no conozcamos otro, estamos condenados a la muerte; porque podremos suponer cualquier otro destino, pero como ya entendimos, los supuestos no son reales, ni forman parte de nuestra existencia; así que la importancia de conocer una forma de vida que pueda llevarnos a trascender a esta, es sin lugar a dudas algo que tendría que interesarnos a todos, porque en verdad sabemos que esta vida es finita y no puede llevarnos a la eternidad, pero si no existe otra forma de vida, simplemente no tenemos esperanza y un ser sin esperanza es capaz de cometer cualquier acto de barbarie, de cualquier forma va a morir... “porque si en esta vida solamente esperamos los más miserables de los hombres somos.”

 

En verdad casi nadie conoce otra forma de vida, así que no hemos podido entender un destino distinto, lo que hace de la realidad un verdadero dilema, ya que si la muerte es el único destino cierto y verdadero que conocemos, procuraremos por cualquier medio evadir a la conciencia y soñar con una realidad distinta, llena de esperanza, por lo que la imaginación es un recurso imprescindible para este dilema que no había sido resuelto, además soñar no cuesta nada, por lo que el alcohol y las drogas que exacerban a la imaginación para evadir a la realidad, son el mayor recurso de la desesperanza.

 

Esa es la tragedia humana, estar conscientes de la muerte y no hallar una salida.

 

Para acabar con la incertidumbre de la muerte, es necesario que el misterio de la vida sea resuelto, no fuimos creados para ser simples mortales, la razón por la que existimos no es la muerte. ¿Estamos dispuestos a conocer una forma de vida trascendente y eterna o preferimos seguir soñando con algo que no es real y que no resuelve nuestro dilema existencial?

 

La razón por la que escribí ese libro es para explicarles la esperanza que tengo y cambiar al mundo, porque la única forma de cambiar al mundo es con la esperanza de trascender a esta vida vana y efímera, una real y verdadera esperanza que nos lleve a conducirnos de manera digna y buena, teniendo en mente el destino eterno que nos espera y eso no puede ser llenado con fantasías e ilusiones.

 

Por lo tanto la demostración Científica de la existencia de Dios debe tomarse en serio, para entender que Dios existe en verdad, y sea real para nosotros, un ser que vive y puede llevarnos a la eternidad.

 

Ha habido intentos irresponsables, ambiguos, con una lógica absurda, incomprensibles, que denotan ignorancia y mucha imaginación; los intentos más serios demuestran la inexistencia de Dios desde una perspectiva parcial y limitada considerando que lo único que existe es material, lo que ha generado un hastío respecto al tema y afecta realmente a este esfuerzo por traer a la sensatez un tema tan importante.

 

¡Dios existe y es Absoluto! ¡Nadie nos debe engañar!

 

 

 


 

¡El Absoluto!

 

 

¿Qué es Absoluto?

 

 

¿Qué es lo que pasa por nuestras mentes cuando escuchamos la palabra Absoluto?, es un término que no se usa como referente de nuestros pensamientos ni se utiliza para la toma de decisiones, y esto es comprensible ya que la Filosofía como ciencia formal al tratar de explicarnos, considera que surgimos del Universo material que es relativo, por lo que todo nuestro razonamiento gira alrededor de lo relativo; la ciencia y la teología tienen en lo incognoscible e inalcanzable un punto de acuerdo, ¿quien ha escuchado que Dios es ése ser incognoscible e inalcanzable?, ¿quien ha escuchado que lo absoluto es incognoscible e inalcanzable?, la ciencia concluye que "nada es absoluto, todo es relativo", y la religión dicta que lo que de Dios se conoce se revela a través de las cosas hechas “las obras relativas” pero no pueden explicar a Dios, “porque es un misterio”; sin embargo el Absoluto debería ser para la Filosofía como es el Cero para las matemáticas.

 

 

Partamos del Cero:

 

El Cero es el principio por el cual se deduce todo lo relativo al tiempo y al espacio, ya que a partir de éste concepto es posible abstraer la realidad y representarla de forma matemática, lo que a su vez nos permite descubrir las leyes y principios que rigen al Universo, conocimiento que en su conjunto llamamos CIENCIA. Sin embargo el CERO, que da origen a toda ésta reflexión, es un concepto que hay que considerar detenidamente, ya que en base al conocimiento del CERO no solamente podemos abstraer al Universo, sino que también nos puede abrir las puertas del entendimiento en otros aspectos que no hemos podido discernir correctamente.

 

El cero es la representación matemática de la “NADA”. Si repartimos cero entre diez personas, ¿cuánto le tocaría a cada una de ellas? “absolutamente nada”, si multiplicamos el cero por cualquier cantidad como resultado tenemos “NADA”, si sumamos cero a cualquier cosa es exactamente lo mismo, no cambia, “el cero es una referencia que en el Universo sería equivalente a un punto”.

 

¿Entonces el CERO existe? No como un objeto material, pero sí como un concepto racional, ya que sin el CERO la ciencia no existiría, lo que demuestra primero que lo racional existe independientemente de lo material, es más todo lo material tiene un concepto o una serie de conceptos inherentes al objeto en cuestión, conceptos que nosotros podemos razonar y discernir hasta llegar a comprenderlos desde su origen hasta toda su expresión, “pero lo racional puede existir independientemente, lo que en la mente sería el conocimiento y la imaginación”. ¡El cero es un concepto absoluto! Sólo existe en la mente es puramente subjetivo por lo que podemos concluir que el CERO es un CONCEPTO, SUBJETIVO, ABSOLUTO, de su existencia deriva el conocimiento de toda la ciencia, ya que a partir del cero es que podemos abstraer la realidad y expresarla de forma matemática, lo que demuestra que lo subjetivo racional existe tanto como existe lo objetivo material.

 

 

 

NADA es ABSOLUTO, pero ¿TODO es RELATIVO?

 

 

El Cero equivale a nada, no representa nada material, es solamente un concepto, los objetos son algo relativo a los parámetros en los que se definen, la materia es algo relativo al tiempo y al espacio, pero fuera del Universo el tiempo y el espacio pierden su significado, por lo que podemos afirmar que lo relativo ¡no es absoluto!; otra característica de lo relativo es que está limitado, como acabamos de observar el tiempo y el espacio que son los parámetros en los que se define el Universo, tienen límites, y el Universo tiende en algún momento a desaparecer, por lo que podemos concluir que lo relativo, que está limitado, no puede ser trascendente.

 

La materia tiene desde su concepción una serie de principios y leyes que rigen su comportamiento en el Universo, desde que ocurrió el BIGBANG iniciaron las leyes y principios que ordenan a la materia de forma objetiva en obras, iniciaron el tiempo y el espacio, las obras y los límites relativos a los mismos como condicionantes de la expresión, pero la ciencia al no considerar la existencia de lo subjetivo como fundamento y razón de lo objetivo, no pudo afirmar que existiera algo que fuera más allá de lo aparente, por lo que simplemente concluyó diciendo que el Universo surgió de la “NADA”, pero como ya observamos del CERO que equivale a nada, no sale nada, por lo que éste razonamiento es lógicamente equivocado, ¡el Universo no surgió de la Nada!

 

Otra tesis de la ciencia sostiene por la misma razón de haber negado la existencia de lo subjetivo, que entre las galaxias, en medio de las estrellas e inclusive entre los átomos, entre sus electrones y protones no hay “NADA”, lo que también es incorrecto porque como ya observamos el CERO que es equivalente a nada, se representa en el Universo como un solo punto, por lo que “no puede ser Nada lo que existe en ése espacio”, que tampoco es un objeto ni está limitado, y por lo tanto lo lógico sería pensar que ése inmenso espacio, en donde se encuentra inmerso el Universo es lo contrario de “Nada”, que es el “TODO ABSOLUTO”, eterno sin parámetros ni límites, ¡siendo éste TODO ABSOLUTO de donde surge el Universo relativo como una expresión de su ser!

 

Lo relativo, se llama relativo por los parámetros en los que se define, si no tuviera parámetros ni límites entonces sería absoluto, ¿Algo objetivo puede ser Absoluto?, ¡por supuesto que no!, porque cualquier objeto tiene parámetros y límites, por lo que no puede ser Absoluto; es más, el valor absoluto de los objetos en comparación con “El TODO”, es NADA, para demostrarlo ubiquemos cualquier objeto de cualquier tamaño, inclusive el Universo material completo y alejémonos lo suficiente como para que ése objeto se pierda en el infinito, su valor relativo sería equivalente a un solo punto, por lo que la expresión no vale más que por el significado para quien la creó y para quien la entienda.

 

Si “NADA es ABSOLUTO” que es subjetivo. ¿TODO tiene que ser objetivo?, ¡por supuesto que no!; entonces si TODO es subjetivo y no es relativo ¿también es ABSOLUTO? ¡Por supuesto que sí!, ya que dentro de lo subjetivo se puede definir lo relativo y lo Absoluto, siendo lo relativo una expresión que puede ser una idea subjetiva, que a su vez se puede expresar en una obra limitada a su marco de referencia, que en el Universo son el tiempo, el espacio y los límites del objeto en cuestión; pero el Absoluto es el origen… la esencia misma de la idea subjetiva… el poder hacer que ésa idea exista… el Verbo que da origen a la acción… el TODO sin límites y sin parámetros absoluto y eterno.

 

 

 

¿Cuál es nuestro origen?

 

 

No venimos de la “nada”, lo que nos da otra perspectiva acerca de nuestro origen, la Nada nos ha servido de referencia para poder abstraer la realidad y razonar correctamente las causas y efectos, pero de ninguna manera es el origen y el fin de estos, el Todo Absoluto es el origen y destino de todo cuanto existe; esto no lo habíamos entendido porque el conocimiento se adquiere de la nada hacia el Todo, por lo que es razonable pensar que el conocer al Absoluto, es la siguiente etapa de nuestra evolución en el conocimiento, lo que explica porque antes no lo habíamos podido definir, simplemente no era el tiempo de ser revelado, pero ahora que existe un lenguaje universal con las matemáticas, que existe un conocimiento previo del Universo y que existe la comunicación sin distancias y sin fronteras, es el momento de entender al Absoluto, que es la causa de ésta reflexión y la razón de nuestro existir.

 

Esto también nos da la referencia de lo que somos nosotros mismos, pues en lo material somos un objeto animado que es nuestro cuerpo animal; también somos sujetos racionales, somos alma que se expresa y se comunica con otros; lo que no hemos alcanzado a comprender es lo que somos en esencia, en espíritu, ya que dentro de lo subjetivo, existe la esencia y la razón, pero ésta no ha entendido la diferencia entre el espíritu y el alma, y tampoco ha considerado su importancia.

 

Ahora analicémoslo de manera objetiva, existen dentro del Universo un contexto objetivo y otro subjetivo, todo lo objetivo tiene implícito un concepto subjetivo inherente que se puede abstraer en la mente, sin embargo no todo lo subjetivo tiene que representar un objeto, como acabamos de concluir el cero no existe más que como un concepto subjetivo, pero al estudiar y analizar al Universo, lo primero que reconocemos es su inmensidad y dentro de ésta, los años luz de distancia entre un objeto y otro, que como ya observamos, no puede ser “nada”, por lo que apoyados en la definición de lo que es una línea podemos definirlo y comprenderlo, “una línea se define como una sucesión de puntos”, una infinita sucesión de puntos, es una línea infinita que atraviesa al Universo, una infinita sucesión de líneas, es un plano infinito que atraviesa al Universo y una infinita sucesión de planos, es la definición de lo contrario de la nada que es el ¡TODO ABSOLUTO que es DIOS!, en donde está inmerso el Universo; ése inmenso espacio no está vacío sino lleno de Dios, y éste “TODO” es el origen y el fin del Universo en lo objetivo y subjetivo, puesto que están inmersos dentro del “Todo Absoluto” y surgen de Él, es como el aire que no vemos pero que necesitamos para vivir, así necesitamos al ABSOLUTO para existir, ya que es de Él de donde se desprende el Universo en toda su expresión.

 


 

¡Dios es Absoluto!

 

 

Tenemos nuestro origen en el Todo Absoluto, no en la nada, éste Todo Absoluto está en todas partes y es el mismo aquí y en todo el infinito; éste Absoluto es como el cero para la ciencia, una Constante; dentro de éste se encuentra el Universo en toda su expresión objetiva y subjetiva, y siendo el origen y fin de ésta expresión, es la “esencia”… el Absoluto es el fundamento y el poder que es el “Verbo”… éste Verbo es el que da origen a la expresión que es el Universo… y éste Verbo que es el “TODO ABSOLUTO”… ¡Éste Verbo es DIOS!.

 

Dios está en todas partes, es OMNIPRESENTE, todo el conocimiento surge de Él, es OMNISCIENTE, todas las obras son expresiones de Él, es OMNIPOTENTE, sin Él no existiríamos; éste único Dios Absoluto es la vida, sin Él no viviríamos; éste Dios Absoluto es eterno ya que no está sujeto al tiempo ni al espacio, es más, estas ideas son conceptos de Él, somos conceptos y obras de éste ser absoluto que es ¡Dios!, somos su creación, ejercicio de su voluntad y su razón.

 

Nosotros tenemos la facultad de ser creativos, como Él es, en eso somos semejantes a nuestro Creador, la muestra más clara de nuestra capacidad de creación, son las computadoras, las cuales han evolucionado, desde su idea hasta lo que son ahora en nuestra expresión; con estas hemos sido capaces de crear realidades virtuales y seguimos evolucionando, así el concepto de la creación evolucionó hasta lo que somos nosotros, una creación hecha en lo subjetivo a imagen y semejanza de su Creador, pero aún ésta capacidad de ser como Él, nos es dada por su voluntad; somos en lo subjetivo, seres con la capacidad de crear con el uso de la inteligencia y la imaginación, y podemos descubrir con el razonamiento, la inteligencia de nuestro Creador, al poder abstraer los principios que ordenan y rigen al Universo, lo que demuestra que el Universo, en lo objetivo material y en lo subjetivo conceptual, son una expresión del Creador.

 

 


 

¡El Propósito!

 

 

Su Significado

 

 

¿De qué sirve conocer a Dios?, ¿saber que existe es conocerlo?, ¿qué es lo que podemos conocer del Absoluto? Porque ya dedujimos algunas cuestiones acerca de Él, sabemos que es el origen y destino de todo lo creado, además estamos en contacto con el Absoluto puesto que está en todas partes, ¿pero lo podemos sentir?, y si es que lo sentimos, ¿cómo es que sentimos?, puesto que si está en todas partes también está en nosotros, pero no estamos conscientes de su presencia por no saber lo que es, desconociendo su significado y trascendencia.

 

¿Es posible reconocer la diferencia entre la esencia, la concepción y la obra, entre el espíritu, el alma y el cuerpo, entre lo absoluto y lo relativo?, porque como se suponía que todo es relativo, la diferencia entre estos era prácticamente irresoluble, ¿en que nos podríamos basar para establecer las diferencias? Estas preguntas necesariamente tienen que tener respuestas razonables, no solamente para los eruditos del conocimiento sino para todos, ése es el propósito de la Filosofía, lo único que la justifica como ciencia, pero al no haber resuelto de manera correcta estas dudas para las que fue creada, cayó en la desgracia de ser considerada como parte de la Literatura, de la imaginación de unos cuantos locos que no pudieron resolverlo para la humanidad, esto sin lugar a dudas es la mayor decepción que ha sufrido el hombre, no hay conocimiento del Absoluto y por lo tanto no hay valores absolutos; si solamente existe lo relativo, pues comamos y bebamos que al fin y al cabo moriremos; si solamente existe lo relativo entonces no tenemos esperanza, no tenemos vida eterna y nada de lo que hagamos o tengamos va a poder trascender, ¿de qué sirve cuidar lo que no podemos conservar? Pero lo absoluto sí existe, terrible dilema ya que solamente hemos vivido para la vanidad y ésa manera de vivir no nos brinda esperanza y no nos puede dar paz.

 

¿Por qué nos afligimos? ¿Por qué la vida está llena de incertidumbre y de malas decisiones? Nosotros ponemos nuestras decisiones ante un tribual del que somos los jurados, emitimos juicios de valor y ante una duda razonable somos capaces de hacer lo peor, ante la duda razonable escogemos al egoísmo antes que la bondad y se comprende porque si no conocemos a Dios, nuestros intereses no lo van a considerar en su toma de decisiones y aún los actos de nobleza, se convertirán en actos de vanidad. Pero el problema es que al escoger la vanidad nos afligimos, por eso está escrito, “vanidad de vanidades, todo es vanidad y aflicción de espíritu”, y esto se explica en el hecho de que la esencia de las intenciones se siente con los sentimientos, y si nuestra intención no considera al Absoluto antes que lo aparente, vamos a escoger la apariencia de las cosas que son vanas como el propósito de nuestras causas, antes que la esencia de las mismas, sacrificando nuestros sentimientos cuando exista un conflicto de intereses, por no considerar a nuestra esencia algo valioso y como consecuencia vamos a sentir aflicción, que algunos llaman culpa y otros llaman trastornos de conciencia, que a su vez se traduce en temor.

 

¿Entonces sentimos al Absoluto?, ¿qué parte de nosotros siente su presencia?, ¿cómo es que podemos considerarlo en nuestra toma de decisiones para no salir lastimados?, ¿o estamos condenados a la vanidad?

 

El hecho de que no estemos conscientes del Absoluto no nos excusa de sentirlo, así como sentimos al cuerpo material, también sentimos, lastimamos o complacemos al espíritu que también somos.

 

Hay que hacer “Conciencia” (que es saber lo que está pasando en el momento en el que ocurre o por medio de una reflexión respecto a lo que ocurrió), sin embargo la conciencia tiene diferentes niveles de acuerdo al entendimiento de los eventos, desde los más elementales o empíricos, pasando por el entendimiento de las razones, hasta los niveles de conciencia más elevados en donde se comprende el fundamento de la acción, la esencia misma de los actos.

 

¿Entonces la conciencia es una herramienta del alma para conocer a Dios o es un producto de la mente?

 

Las sensaciones que se tienen a partir de los sentidos son lo que percibimos de nuestro entorno físico y vamos comprehendiendo cómo interactúan con nosotros en un proceso en el que al hacer conciencia de nuestro propio ser cobramos vida, una vida racional al ejercer nuestra voluntad sobre el mismo. Así como sentimos a través del cuerpo físico las sensaciones que tiene su origen en el universo relativo, de la misma forma sentimos otro tipo de sensaciones a través de nuestro cuerpo espiritual que tienen su origen en el Absoluto, las cuales no se perciben desde el entorno, sino se intuyen desde nuestra propia esencia, sin embargo cuando falta el entendimiento la conciencia se queda en un nivel elemental por lo que no se puede comprender el origen de esas sensaciones ni se pueden interpretar correctamente, sólo se sabe que se sienten porque nos lastiman o nos complacen, pero no existe un conocimiento racional que nos sirva de referente para nuestro entendimiento, por lo que no podemos decir que estemos conscientes de éste ente espiritual, ni tampoco del origen y destino del mismo, hasta que entendiéramos su verdadero significado.

 

 

 

¿Cómo es que sentimos a Dios?

 

 

En el alma además de los sentidos, sentimos emociones de acuerdo al significado de los conceptos y también sentimientos que tienen su origen en la esencia de los actos, por lo tanto los sentimientos de los que estamos conscientes de forma elemental “empírica”, son la forma en que sentimos al Absoluto, ésa conciencia es la que nos acusa o nos excusa en nuestra toma de decisiones, por ser la conciencia de la esencia con la que fuimos creados, de la cual nos desprendemos porque es Dios; la cual por no comprender su origen y significado no ha pasado a ser parte de nuestra vida, ésta conciencia sólo es motivo de temor o guía puesta para nuestro servicio, pero de ninguna manera nuestra voluntad, sólo hasta que ése cuerpo espiritual estuviera consciente en nuestro entendimiento, sería parte de nuestra voluntad y nuestra vida, por ésta razón es que los sentimientos no han sido valorados correctamente, pues no han significado algo valioso para nuestra mente, aun cuando nos duelan o complazcan en nuestra conciencia, al no haber comprendido el valor trascendental de eso que sentimos y que podemos ser.

 

En la mente con el uso de la razón, memoria e imaginación concebimos conceptos subjetivos que se traducen en emociones, pero las sensaciones que tienen su origen en el Absoluto también son subjetivas y por su origen deberíamos considerarlas trascendentes, porque las sentimos por nuestro cuerpo espiritual también en la mente, y aun cuando éstas sensaciones son trascendentes no les damos su debida importancia, ya que si no hemos discernido el alma y el espíritu en nosotros, no podemos distinguir el origen de ésas sensaciones y no podemos valorar correctamente lo que sentimos.

 

Tenemos muy claro que los cinco sentidos se disciernen en la mente no en el cuerpo, en el cuerpo están los sensores que mandan la señal al cerebro, ahí comienza el proceso de abstracción hasta que se discierne y se le da sentido en el alma, por lo que queda claro cual es el origen de ésas sensaciones, que es el universo relativo y como conocemos de lo objetivo hacia lo subjetivo, lo que falta es discernir correctamente en lo subjetivo, el alma y el espíritu, por lo que tenemos que encontrar la verdad que nos ayude a distinguir correctamente la diferencia.

 

El cuerpo está definido en el tiempo y el espacio, su expresión es finita y ésta expresión finita la conocemos a través de los cinco sentidos, sin embargo nosotros no sentimos solamente con los sentidos, existen otros tipos de sensaciones que es necesario distinguir correctamente para comprender su origen y también su verdadera importancia, porque el espíritu, nuestro cuerpo espiritual también existe, lo sentimos en el alma, pero no se entiende el origen de estas sensaciones, porque no hay una diferencia aparente entre lo que expresamos con el alma y lo que sentimos del espíritu, que por ser absoluto es el mismo Espíritu de Dios.

 

 

 

¡El espíritu es engendrado por Dios!

 

 

Somos en el cuerpo y alma una creación de Dios, como lo es el Universo, pero la esencia es absoluta y es una sola, por lo que nuestra esencia que es nuestro cuerpo espiritual no puede ser creado sino engendrado por Dios, porque es su misma esencia ya que no puede ser otra, pero el alma solamente vive para lo que conoce por lo que el alma no vive para el Absoluto hasta que lo conociera, como quien dice, el alma es eterna cuando vive para el Espíritu de Dios.

 

Es como si nos hubiera sembrado en nuestra alma el árbol de su propia vida, “nuestro espíritu”, que siendo esencia de su propia esencia nos haría sus hijos, lo que debería darnos esperanza de trascender juntamente con Él, pero no lo hemos conocido y aunque el alma siente al espíritu, no lo entiende y no lo ha considerado como parte de su ser.

 

Para comprender todo lo que esto significa hay que empezar por reconocer que lo conceptual que se traduce en las emociones que también son subjetivas, son la idea pero no son la esencia, y dependiendo de su significado es como las vamos a sentir en la mente, por ejemplo, si anota su equipo sentirá felicidad, si anota el contrario tristeza, depende del significado es la sensación que se obtiene, éstas sensaciones son el resultado del conocimiento en un acto de discernimiento, reflexión y memoria, lo que también hace de estas sensaciones algo íntimo y personal, aunque también es importante considerar que éstos conocimientos se han transmitido de una persona a otra y de una generación a otra, acumulando a través de distintos métodos la memoria de éstos, así tenemos un conocimiento en lo individual y también tenemos un conocimiento colectivo.

 

El conocimiento es lo que en verdad es la vida, ya que en el ejercicio de la voluntad y el libre albedrío es donde verdaderamente nos sentimos vivos, “la existencia sin conciencia simplemente no es vida” y no puede haber conciencia sin entendimiento más bien sería inconsciencia; si no entiendo que está pasando por desconocer el significado, ése evento carece de sentido y no se puede sentir ninguna emoción, porque sin conocimiento no puede haber emoción.

 

Con éste entendido podremos deducir que de las sensaciones inherentes al cuerpo material se desprende el conocimiento del mismo, y posteriormente con el uso de éste conocimiento y el ejercicio de la voluntad, el cuerpo material se transforma en un instrumento del alma, pero si no alcanzamos a conocer al cuerpo espiritual que también tenemos, entonces el alma siempre se servirá de lo aparente para su toma de decisiones y servirá a lo aparente como a un dios, pero también y por desgracia no podemos decir ni suponer siquiera que ése cuerpo espiritual esté vivo, pues ni siquiera existe para nuestro entendimiento y todo lo que sintamos de él sin el entendimiento, sólo nos servirá para exacerbar nuestra imaginación y crear mitos y leyendas.

 

Después hay que reconocer la diferencia de las sensaciones que no tienen su origen en lo material y que tampoco son emociones, sino que tienen su origen en la esencia, en lo que es nuestro cuerpo espiritual, sabiendo que el problema del conocimiento viene a la hora de discernir lo que sentimos, ya que conocemos de lo superficial hacia lo esencial, de la nada hacia el todo y si no alcanzamos a comprender correctamente lo que sentimos, no podremos reconocer la importancia y trascendencia de lo esencial, pues se confunde a la conciencia con una serie de valores éticos o morales que más que una guía, pensamos que son toda una carga cultural.

 

Ése conocimiento colectivo determina muchos de los conceptos que tenemos de aquello que sentimos y que no entendemos correctamente, así al sentir algo que no comprendemos preguntamos su significado y cuando alguien nos da una explicación, si la persona es de nuestra confianza tomamos como cierta ésa explicación, aun cuando no nos convenza en nuestro entendimiento, así que cuando nuestra sociedad nos educa en el entendido de que somos cuerpo y alma, y no nos explica nada del espíritu, es comprensible que no alcancemos a comprender la naturaleza de estas sensaciones, además por la misma causa al ignorar el conocimiento de lo absoluto y trascendente, tampoco podremos valorar lo que sentimos espiritualmente, es más si la conciencia es la vida, bien podemos decir que no estamos vivos al espíritu hasta que lo pudiéramos conocer.

 

El cuerpo espiritual proviene del Absoluto por lo que no es relativo, si repartimos el cero que es un absoluto, a cada uno le toca lo mismo, “absolutamente nada”, comprenderemos que al repartir el Todo Absoluto que es su Espíritu, a cada uno de nosotros nos toca exactamente lo mismo, “absolutamente TODO”. Si podemos conocer al Espíritu, que tiene que ser nuestro cuerpo espiritual pues fuimos concebidos con él, entonces seríamos “eternos”, un solo Espíritu con Dios, Dios en nosotros y nosotros en Él, porque la vida eterna depende del conocimiento de Dios, como está escrito “esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu hijo, a quién tú has enviado”. Con lo que comprobamos que el cuerpo y alma son una creación de Dios, pero el espíritu que sentimos aun cuando no lo hayamos conocido, es espíritu del Espíritu de Dios, porque es absoluto y no puede ser una expresión, sino su esencia.

 

¿Cómo distinguir entre la esencia que es Dios y una regla moral o ética? ¿Cómo distinguir la diferencia entre la intención y el deseo?

 

Como hemos hecho conciencia de los sentidos, también tenemos que hacer conciencia de nuestro espíritu, por medio del entendimiento de nuestros sentimientos, para poder comprender su verdadero valor e importancia; ésta conciencia tiene con el conocimiento de Dios, su verdadero significado, porque si no hacemos conciencia de la diferencia entre lo racional y lo espiritual (emociones y sentimientos), que son la clave para distinguir al espíritu del alma, entonces nuestra conciencia de Dios será solamente una ilusión, pero si entendemos ésta diferencia, entonces sí estaremos conscientes de su existencia.

 

 

 

¡La voz de Dios!

 

 

¿Qué es la conciencia que proviene del espíritu? sino la voz del Absoluto, si el Absoluto es la esencia que se traduce en la intención al expresarse o en los sentimientos al sentirse, la conciencia espiritual es entonces la que nos acusa o nos excusa en nuestra toma de decisiones, sin embargo algo que se puede decir con toda certeza cuando se considera al Absoluto, queda en un ambiguo razonamiento cuando no hacemos ésa consideración, ya que si solamente existe lo relativo, entonces puedo sentir culpa al decidir expresarme con mala intención, pero si se consigue el objetivo relativo que es lo que para la mente tiene algún valor, se puede cargar con la culpa y mitigarla con una serie de paliativos o sugestivos.

 

Hay un proverbio Chino que dice que “las actividades lícitas de la sociedad giran alrededor de la prostitución, las drogas y el juego”, actividades que con una falsa imagen de felicidad buscan borrar de la mente las culpas, tanto éstas como cualquier otra actividad que procure lo mismo, se convierte en un paliativo si no resuelve el problema de fondo, ya que nuestra alma desea borrar las culpas y cuenta únicamente con lo que conoce para resolverlo, estas actividades hacen olvidar momentáneamente el problema por el placer que producen, aunque al final solamente agraven la situación. El problema surge por lo que enseña la sociedad, que al no tener el conocimiento de Dios y lo que significa, ha intentado darle valor a nuestras vidas con el dinero, el poder, el placer y la fama, que es lo que nos puede enseñar, la sociedad nos ha sugestionando inculcándonos estos valores a pesar de la culpa que provocan, por sacrificar los sentimientos por la vanidad; pero otra parte de la sociedad intenta por el contrario someternos por temor a la misma culpa, sin oponer resistencia a lo que dicta nuestra conciencia, como siervos sin voluntad, por miedo y no por convicción, lo que sucede cuando ya estamos cansados de luchar con nuestra propia conciencia.

 

Hemos puesto a la vanidad como el valor más importante de la vida y es comprensible si es lo único que conocemos, pero no tenemos justificación para nuestra conciencia espiritual que sigue acusando y excusando nuestros actos por la esencia de los mismos, y esto ocurre porque fuimos concebidos con ésta conciencia para que sepamos cual es la esencia de nuestro Creador.

 

La materia no es buena ni mala, el bien y el mal se discierne en el alma, el bien y el mal sólo existe en nosotros, pero sin el conocimiento del Absoluto no existen razones que nos hagan entender la diferencia entre estos dos conceptos, aunque como dijo el filosofo “Kant”, con toda razón pero sin una fehaciente explicación “malo es aquello que se hace con mala intención”, pero con el conocimiento del Absoluto cambia radicalmente el valor en la conciencia, ya que a partir de éste conocimiento es que podemos considerar correctamente la esencia de nuestros actos, y la importancia de los sentimientos, pues al tener su origen en el Absoluto podemos entender lo que para nuestro Creador es bueno y es malo, ya que la esencia que tenemos que considerar es la esencia con la que fuimos creados.

 

Es como si junto con el árbol de la vida nos hubiera sembrado el árbol del discernimiento del bien y del mal, por lo que ahora tenemos en la conciencia la fuente de la sabiduría y del entendimiento del bien y el mal.

 

 

 

¿Cuál es nuestro propósito?

 

 

Somos semejantes al Creador pero no somos como Él y ése es el verdadero problema, porque el propósito de nuestra creación es que seamos como es Dios, como está escrito, “sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos, es perfecto”, ése es el siguiente paso de nuestra evolución, pasar de ser criaturas vanas a ser eternos hijos del Creador, hagamos un acto de conciencia y reconozcamos que los sentimientos y las intenciones que tienen su origen en el espíritu son trascendentes, por lo que sin lugar a dudas son más valiosos que los sentidos y las expresiones físicas, con lo que podemos decidir en conciencia lo que mejor nos conviene, ya que el espíritu al cobrar conciencia cobra vida, lo que también nos da esperanza al saber que podemos trascender con ésta nueva vida, que como consecuencia nos dé paz al quitar la incertidumbre de la muerte en el alma.

 

Somos semejantes a Dios, pero no somos como Él, y la cuestión es que fuimos creados para ser como Él, el destino del hombre es trascender a su carne y ser en espíritu y verdad como es Dios, pensar que en la vanidad encontraremos nuestro propósito y destino es perder el tiempo, es condenarnos como hemos sido condenados a la incertidumbre y a una serie de esfuerzos egoístas que conducen a la mayoría de nuestro género a la miseria, al delito o a los vicios y sobre todo a una mala conciencia, todos llenos de desesperanza por no entender al Dios Absoluto y eterno, lo que nos condena a la muerte.

 

La Filosofía es la encargada de resolver científicamente el dilema del hombre, sin embargo el dilema hasta hoy era un misterio y el misterio era Dios, ya que aún para la iglesia Dios ha guardado el mismo misterio, la Filosofía no había considerado al Absoluto para poder explicarnos y eso es comprensible pues no existía una demostración fehaciente para poder considerarlo en nuestros razonamientos, pues la ciencia se basa en definiciones y no podía considerar lo indefinido como parte de su haber, y por otra parte la religión basa sus explicaciones en metáforas y aunque en estas metáforas se encierran las verdades universales, se perdió en las diferencias relativas a las culturas y tradiciones, lo que no permite encontrar acuerdos en cuestiones trascendentales para el hombre, por lo que tampoco pudo convencer a los científicos y a finales del siglo XIX se le puso cerrojo a ésta discusión al negar la existencia de Dios y afirmar que somos una obra de la evolución no de la creación, por lo que el siglo veinte sirvió a lo aparente por razones científicas pero completamente equivocadas.

 

No existía una definición de Dios entendida por la ciencia, por lo que el entendimiento que encierra la religión no podía ser considerado como parte del conocimiento universal, y aunque muchos hombres de ciencia consideraron la posibilidad de que Dios existiera, había sido imposible de explicar, con lo que sólo podíamos imaginar y no descubrir todo aquello que la Filosofía tiene que descifrar y develar, para que éste conocimiento sea transmitido universalmente.

 

Pero sabiendo que el cero es la referencia de un concepto absoluto, podemos deducir al “Todo, Absoluto y Eterno que es DIOS”, teniendo la oportunidad de conocerlo y con ésta misma definición comunicarlo como la mayor y más importante razón del ser humano, dejando de considerar al Absoluto como una simple característica de algo utópico, para que llegue a ser parte de nuestro entendimiento y con éste entendimiento traer a la vida a un nuevo ser absoluto y eterno que está latente en nosotros, sabiendo que éste conocimiento es útil en pro de una nueva forma de vida, porque el conocer a Dios es pasar de ser de una simple creación a poder llegar a ser como Él es, considerando que con el conocimiento del significado de nuestra esencia que es su esencia, podemos hacer conciencia de nuestro espíritu en nuestra toma de decisiones lo que nos haría parte de la naturaleza del Creador, ya no seríamos solamente semejantes en la capacidad subjetiva de crear sino seríamos esencia de su esencia, voluntad de su voluntad, engendrados de su Espíritu no creados, hijos suyos, dejando de ser simples criaturas sin esperanza y llenas de vanidad, con el fin de trascender juntamente, y ser con Él y en Él para siempre.

 

 


 

¿Por qué es importante conocer a Dios?:

 

 

Hijos de Dios:

 

 

Aquí está una definición matemática de Dios y el razonamiento lógico de su significado, porque la ciencia no puede considerar lo que no está definido como parte de la realidad ni de la existencia, además de fundamentar la existencia de Dios y su significado también se analiza su persona, ya que Dios en su definición se concibe como alguien no como algo, también se analiza su contexto porque se observa a todo el universo como su expresión no como su ser. Con lo que fundamentamos la existencia desde otro contexto distinto, pero que también es real ya que lo podemos conocer y definir. Este conocimiento no es inútil ni ocioso, porque nos da el fundamento para entender a Dios y a nosotros mismos, puesto que estamos inmersos en Dios y partimos de él con un propósito claro y preciso, y esto que ahora podemos entender sólo podíamos imaginar a falta de sustento. Demostrar la existencia de Dios es útil para todos, para los que consideran que existe Dios pero no han podido demostrar su existencia y para los que niegan su existencia, para científicos y religiosos, todos tienen en estos argumentos la prueba que necesitan para demostrar su existencia y evolucionar, porque el ser humano si no conoce a Dios está condenado a desaparecer.

 

El conocimiento de Dios es realmente valioso e importante, pero tenemos un enemigo para la razón, que es nuestra cultura; ya que por falta de entendimiento el hombre ha tenido que asumir la existencia de Dios sin entenderlo, llenado de supuestos su razón, imaginando algo que necesitamos comprender para saber que es real, porque la diferencia entre la realidad y la imaginación es que la realidad puede ser comprendida por todos, porque no es supuesta es clara y precisa. Antes de que la ciencia develara muchos de los supuestos imaginábamos lo que sentíamos, pero hasta que pudimos resolver esos misterios pudimos hacer conciencia y entender su verdadero significado, resolviendo problemas muy prácticos para la humanidad como con la medicina y otros relacionados con las creencias como la astronomía, lo que sirvió para comprender muchos de sus supuestos.

 

Pero no se había resuelto lo más importante que pretendieron resolver con esos razonamientos llenos de supuestos, que es entender nuestra razón de ser y existir; por lo que es imprescindible revelar el misterio de Dios, para entender que existe todo un contexto que la ciencia no había podido descubrir, que es útil para revelar nuestra razón de ser y existir y fundamentar lo que se pretendió explicar a través de metáforas, algo que ahora con este descubrimiento podemos explicar y fundamentar, para que traigamos al campo de la sensatez y la realidad todo eso que sólo habíamos podido imaginar.

 

Sin embargo la cultura es un enemigo poderoso, ya que la mente es débil, y la sugestión engaña, encadena a la mente y la hace esclava de la ignorancia, por lo que es difícil penetrar en esa madeja de ideas, que aunque no tienen fundamento, están muy anquilosadas en la ciencia y en la religión; por lo que me es indispensable cuestionar de manera categórica a nuestra cultura, poniendo en duda todos los supuestos que se inculcan como verdades, así como los ideales por los que desean ser tal o cual cosa, que no son ni su verdadero propósito, ni la razón por la que Dios nos creó; por lo que espero que no me tomen a mal los señalamientos que aquí expongo y lo incisivo en descalificar todos los supuestos de nuestra civilización.

 

Un amigo convencido al fin de la existencia de Dios, me pidió que resumiera en cinco puntos lo que necesitamos, para conocer a Dios y le conteste: el primero es reconocer que no lo conocen, el segundo es entender que Dios existe, para lo cual escribo este libro demostrando su existencia; el tercero es arrepentirse del daño que se hacen, que es su propio pecado, algo que sin fundamento no pueden entender y algo necesario, porque sin santidad nadie conocerá a Dios; el cuarto es reconocer que Dios a provisto de todo lo necesario para ser perdonados, nos brindo el testimonio y el sacrificio de Jesús y ahora nos revela su misterio, que es lo último que necesitábamos para que se cumpliera lo que está escrito; y el quinto es que resucitemos a la vida a la que hemos sido llamados a ser junto con Jesucristo hijos de Dios. Espero que con éstos los argumentos que aquí expongo puedan ser resueltos en sus mentes estos cinco puntos, para que sea una realidad la revelación del misterio de Dios en ustedes y alcancen a ser realmente sus hijos.

 

 

 

¿Cuál es nuestro destino?

 

 

En el prefacio de “El retrato de Dorian Gray”, Orson Wells escribió: “Se le puede perdonar a un hombre por hacer algo útil, con tal que no se admire de ello. Pero algo inútil solo tiene sentido cuando es profunda y extremadamente admirado”. Y termina diciendo “El arte es completamente inútil”. En estas líneas puntualiza uno de los fragmentos literarios más conmovedores de la condición humana, nuestra profunda necesidad de aceptación y reconocimiento, y en esas líneas suplica que lo admiren.

 

¿Qué podemos hacer para darle sentido a nuestra vida?, ¿para sentir que no necesitamos ser admirados?, ¿para sentir que servimos para algo?, ¿para que se justifique nuestra existencia?

 

Y lo entendí cuando comprendí el fin de las cosas, lo único que justifica la existencia de las cosas es que sirvan para lo que fueron creadas, si sirven para algo más está bien, pero si no cumplen con el propósito por el que fueron creadas, entonces no se justifica, es completamente inútil su existencia; como el ser humano no cumple con su razón de ser y de existir, se entiende que se sienta inútil y que ande buscando como alma en pena la admiración de los demás; por esta razón en el afán de la admiración y el reconocimiento, admiran exageradamente y otorgan reconocimientos por cualquier cosa, tratando inútilmente de llenar su vació existencial.

 

Demostrar la existencia de Dios suena tan pretencioso, que me decían cuando hablaba con emoción del mismo, que no me ensoberbeciera, que fuera humilde, que no me admirara de ello, no comprendían mi entusiasmo porque aunque escribí el texto nunca considere la obra mía, sino de Dios y para ustedes, por lo que es pertinente aclarar que esto no es arte y que lo único que pretendí al prestarme como instrumento, es que ésta obra despierte el entendimiento no la imaginación, por lo que espero me permitan el atrevimiento de prestarles un servicio que no me solicitaron, esperando que sea útil para sus vidas; por lo que les pido que no me admiren, porque no lo escribí por mi sino por ustedes, porque sé que no me perdonaría, si no les comunicara lo que ahora entiendo y sé, que es verdaderamente útil e importante para sus vidas.

 

Si les dijera que encontré la fuente de la eterna juventud estarían interesados en saber dónde está, si les dijera que tienen que entregarme su alma para que encuentren lo que siempre habían deseado, muchos lo harían, si fuera apasionado, convincente, joven y bello, como dijera que pueden llegar a ser ustedes, muchos más se adherirían a la causa, entregándome su alma; sin embargo, si les digo que encontré a Dios y que me reveló su misterio, que sé la verdadera razón de nuestro ser y existir, que conozco como es que podemos ser en verdad hijos de Dios, para llegar a ser como Él y vivir eternamente; muchos más de los que ustedes se imaginan, dirían que ya lo conocen aunque sólo supongan su existencia; dirían que ya saben todo lo que respecta a su propia existencia; dirían que todos somos hijos de Dios, o que ellos y no otros son los verdaderos hijos de Dios, o que solamente Jesús es el hijo de Dios; o hay los que piensan que Dios no tiene hijos que esa es una presunción equivocada, y los que ni siquiera creen en Dios, menospreciando algo que si entendieran sabrían que es infinitamente valioso e importante.

 

Que puedo hacer yo para convencerlos de que en verdad lo que aquí escribo es cierto, si estamos rodeados de adivinos y agoreros de la suerte… por lo que les juro por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más. Porque el misterio de Dios se ha consumado, como él lo anunció y ahora revela en este libro.

 

Sin embargo, parece que sólo a los niños les interesa conocer a Dios… pero su curiosidad termina cuando los llenan de fantasías y su imaginación comienza, no les explican la verdad porque no la entienden, y lo que es peor pierden el interés por conocer a Dios; ya no es algo útil, porque con lo que se imaginan de dios obtiene las excusas y justificaciones que desean; pero ese supuesto dios al que apelan, en verdad no existe, porque lo que existe en la realidad para cada uno en lo particular, es lo que en verdad conocen y entienden, lo que no se conoce aunque exista… para uno no existe, ni es parte de su vida, ni es parte de su realidad; con lo que queda comprobada la verdad que asiste a éste razonamiento, “Dios no existe para quien no lo conoce y entiende”, por lo que todo aquel que tiene que asumir o recurrir a su imaginación para demostrar su existencia, en realidad demuestra su ignorancia y todo lo que se construya a partir de esa suposición es pura ilusión, algo completamente inexistente en su realidad, por lo que las promesas de ese supuesto dios que en verdad no conocen, son como la esperanza a la que se aferran … pura ilusión… sí, en verdad no lo conocen, porque aunque sepan que existe, porque es obvio, mientras no lo conozcan en verdad, no estará resuelta su duda: ¿Cuál es su razón de ser y existir? Pero ese dios imaginario es un dios que perdona todo, que ama sin exigir nada, al que pueden pisotear y vituperar sin consecuencias, por eso no les interesa conocer al verdadero Dios.

 

¿Por qué somos tan inconscientes? Lo que conocemos de cierto es lo que en verdad marca nuestra conducta, lo que sabemos que existe es lo que en verdad tiene un valor, dime cuáles son tus valores y te diré cuál es tu fe; si tus valores tiene en el cuerpo mortal su única esperanza, entonces la vida a la que nos aferramos es la del cuerpo mortal (si lo único que existe es lo material); pues no existe otra vida a que aferrarnos y no hay esperanza de vida eterna; por lo que la riqueza, la belleza, el poder o la fama serán sus motivaciones, desde sus formas más humildes hasta las más crueles, porque es lo que importa para esta vida material, a falta de otra forma de vida a que aferrarnos. ¿Es bueno Dios si tenemos esas cosas? ¿Si no las tenemos es malo? ¿Por qué juzgamos a Dios? Pero como ese dios al que apelan es fruto de su imaginación, quieren que eso que imaginan se convierta en realidad, cuando en realidad sin conocimiento no hay fundamento y al desconocer a Dios toda esa incertidumbre busca en la imaginación esa respuesta sugestiva, que en verdad es irreal, porque es un engaño que quieren creer porque no lo entienden; es por eso que su vida eterna es pura ilusión, no existe su dios, sus promesas son como sólo un pensamiento sin fundamento, obra de la imaginación de alguien que lo pensó y se los comunico de manera sugestiva como se cuenta cualquier otra mentira.

 

Hay que conocer a Dios para conocer otro destino, porque, que otro destino cierto conocen más que la muerte, por esta razón es tan relevante la suerte para los seres humanos, suerte que quieren confundir con el destino, por lo que llaman destino a su suerte, cuando saben que su destino es la muerte. ¿Cómo pretender darle un sentido a su existencia cuando su destino es la muerte?… no lo tiene, si la muerte es el destino todo es vano y si todo es vano pues comamos y bebamos que al fin y al cabo moriremos, si todo es vano la vida no se justifica, es completamente inútil e intrascendente y buscaremos en lo vano alguna justificación, cuando en verdad lo único que justifica la existencia de cualquier cosa es que cumpla con la razón por la que fue creada, que otra razón puede tener el hombre que cumplir con su propósito; pero sin conocer a Dios no hay creador, no hay propósito, todos es vano y su destino es la muerte.

 

Si creyeran de verdad en la vida eterna entonces no le darían tanta importancia a la suerte en esta vida, sin embargo en realidad mientras no conozcan otro destino, la suerte será valiosa e importante y su conducta estará dictada por los ideales que los lleven a conseguir esa suerte; aquellos que digan que nosotros somos los constructores de nuestro destino en verdad están diciendo que podemos influenciar en nuestra suerte, la confusión proviene de su desesperanza, de la verdad que dicta en sus conciencias que a ciencia cierta su destino es la muerte, por lo tanto cambiar el destino es importante, pero llamarle destino a su suerte es francamente una falsedad, es como un dios imaginario, es falso… pura ilusión.

 

Pero si no conocemos otra forma de vida es verdad que no hay esperanza en esta vida material, a la que nos aferramos a falta de otra y como no teníamos el fundamento para concebir una forma de vida distinta, hemos tratado de hacer de ésta vida algo que signifique más de lo que significa en verdad y lo hemos conseguido a través de la imaginación, sin embargo eso que hemos conseguido no es nuestra razón de ser y de existir, entonces para hacer que no se pierda todo ese esfuerzo de imaginar que significa algo más eso que es vano y efímero, lo reconocemos a través de la admiración, los premios, los aplausos, porque de otra forma carece de significado y pasaría inadvertido como lo que es en verdad, algo vano e intrascendente, por lo que no es por obras que podamos trascender a esta vida.

 

Si existiera algo absoluto y eterno (que existe), podría ser el fundamento para concebir una forma de vida trascendente y eterna, pero si no conoce nada absoluto, en verdad no existe para usted, así que es necesario conocerlo en verdad para poder considerarlo como parte de su haber, con lo que también podría entender la existencia del Creador y también podría hacer conciencia de una parte de su ser, que por falta de entendimiento se ha quedado como dormida, sin conciencia y sin vida en su ser, una parte que así como el cuerpo material también exista, pero que por falta de conocimiento no se hubiera podido entender y hacer conciencia para que pueda formar parte de su ser, que es su propio espíritu; espíritu que se habría confundido con el alma, pero que al hacer conciencia de su existencia pudiera despertar a la vida, una forma de vida trascendente y eterna; pero para que éste supuesto deje de ser una ilusión es necesario entender primero la existencia de Dios, para que puedan fundamentar la existencia de su cuerpo trascendental, un cuerpo espiritual que se ha confundido con el alma al no haber sustento científico en el que puedan soportar esas diferencias.

 

Por esto es valiosa e importante la demostración científica de la existencia de Dios, dejemos de soñar con un destino ilusorio, entendamos la verdad que como una espada de dos filos sea capaz de discernir el alma del espíritu, nosotros los seres humanos somos capaces de conocer a Dios y hemos sido llamados a tener un destino eterno, que quite la incertidumbre de la muerte, para dejar de ver en la suerte la única forma de sentir que valemos algo, Dios tiene preparado un destino glorioso para aquellos que logren cumplir con el propósito por el que nos creó, para alcanzar un destino eterno, pero para entender nuestro propósito tenemos que conocer a Dios; dejemos de imaginárnoslo, Dios es cognoscible y alcanzable, como está escrito la vida eterna es conocer a Dios.

 

 

 

¿Cuál es nuestra razón de ser y existir?

 

 

Necesitamos entender nuestra verdadera razón de ser de y de existir, comprender esa verdad sería el evento más importante de la historia de la humanidad, porque si resolvemos el problema de nuestra existencia que es nuestro propósito y destino, podríamos con toda paciencia y constancia luchar día con día hasta alcanzar ese propósito, pero si no lo sabemos estamos caminando sin rumbo hacia el vacío.

 

Hemos perdido nuestra capacidad de asombro, desde el holocausto, cualquier expresión de violencia nos parece normal, no hemos llegado a ese extremo en el que podríamos considerar que el hombre ha roto los cánones, pero sigo escuchando como un anhelo velado por la censura, la próxima llegada del Apocalipsis en donde esperamos ansiosamente el espectáculo que ya nos imaginamos y el cual recreamos en películas y en libros de una u otra forma; es innegable el morbo exacerbado que genera esa expectativa, por lo que cuando entiendan el significado de lo que en verdad ha de suceder, es probable que la decepción y el desencanto por los adivinos del destino no los deje ver el verdadero alcance de lo que esté sucediendo.

 

En verdad el Apocalipsis es un libro que expresa lo que ha de ocurrir, refleja una guerra espiritual, que se ha de librar en cada uno en lo particular, es una guerra que ha de terminar con un cambio dramático… pero sin drama, pareceremos… pero no seremos los mismos, aquel que habíamos dejado de ser cuando éramos inocentes… va a resucitar; por lo que les sugiero que no menosprecien el conocimiento que pueden alcanzar.

 

Si no conocemos a Dios, no sabemos nuestro origen, si no sabemos nuestro origen, no entendemos nuestra razón de ser y de existir, y sólo podemos imaginar nuestro destino, ¿por qué estamos aquí y para qué? Por lo que nuestra vida real se llena de incertidumbre, al no saber estas respuestas, por esto nos estamos inventando una razón por la que podamos sentir que servimos para algo, porque en la realidad mientras no estén resueltas estas preguntas, la incertidumbre que es una forma de miedo no nos permite ser felices en verdad.

 

Por ésta razón el hombre ha buscado y no ha encontrado la respuesta para la felicidad, buscan la felicidad como un fin, porque son infelices, cuando deberían estar buscando las respuestas a este dilema existencial, el hombre no entiende que es infeliz porque no conoce a Dios, por lo que evade a su realidad y recurre a su imaginación para decir que es feliz, pero como su imaginación no es real cuando regresan a la cruda realidad, reconocen su infelicidad y su incertidumbre. Por lo que les voy a explicar la razón de nuestra existencia, nuestra razón de ser y de existir:

 

Dios creó al hombre con el único propósito de tener hijos, para lo cual lo creó como una semilla en la que pudiera llegar a engendrar a un hijo; lo creó cuerpo, alma y espíritu, siendo el cuerpo la semilla desnuda, en la cual pudiera expresar la vida o la muerte, le dio un alma nueva con la capacidad de conocer y decidir, lo que es su libre albedrío, lo que lo hace un individuo; ¿por qué es tan importante el libre albedrío? Porque si va a engendrar a un hijo, para que sea un hijo necesita ser otro, aunque sea lo mismo y le puso ahí mismo, en esa semilla, un engendro suyo, su propio Espíritu; para que cuando el alma conozca al espíritu, que es lo que nos hace ser un individuo, cobre vida en nosotros, porque el alma no vive más que para lo que conoce y entiende, lo que no conoce aunque exista, para el alma no existe.

 

Cuando nacemos no sabemos nada, el alma es nueva, pero sentimos, sentimos nuestro cuerpo material y sentimos al Espíritu, pero no lo entendemos, hace frío, no sabemos que es frío, pero ahí está tu madre y te abriga, le jalas el cabello a tu hermana y te dice que no seas malo, le das un beso y te dice que buen niño, pero no hay quien te explique las razones del Espíritu, porque Dios era un misterio, pero sí sentimos lo que nos dicta en nuestra conciencia, aunque no represente nada valioso en el entendimiento, porque para nuestro entendimiento el Espíritu, que es Dios mismo, su propio Espíritu, para nuestro entendimiento, mientras no lo sepamos de cierto, no existe.

 

Además tenemos otras dos facultades para entender lo que es la vida, que son la memoria y la imaginación, por lo que imitamos el comportamiento de los demás y nos imaginamos como deberíamos de ser, pero como lo que sentimos en nuestra conciencia del Espíritu, no representa nada valioso e importante, como nadie nos explica las razones del Espíritu, cuando hacemos conciencia de la realidad y tomamos nuestras decisiones no consideramos lo que sentimos del espíritu, por lo que desobedecemos a nuestra conciencia y nos condenamos a no poder vivir espiritualmente, por lo que nos sentimos culpables, es como si nos arrojáramos por la ventana de un quinto piso, es un suicidio, pero no entendemos y solo podemos sufrir en realidad; no hubo quien te frenara en tu afán de experimentar o tener eso que te condena y te humilla.

 

Sin embargo nuestra razón de ser y de existir, no deja de ser la misma, que seamos hijos de Dios, y esto que nos ha ocurrido a todos es para que entendamos que no es por nuestra inteligencia, ni por nuestra voluntad, ni por nuestras obras que podamos alcanzar nuestro destino, sino por la voluntad de Dios, por lo que para cumplir lo que Él ha dispuesto, sólo faltaba revelar su misterio para que consume su obra. Porque ya Dios había mandado a Jesús al mundo que es la metáfora de lo que deberíamos entender, pero sin conocer a Dios no entendemos lo que al espíritu se refiere, por lo que sin tener la referencia de Dios no hemos podido discernir correctamente su significado, que sería la resurrección de nuestro propio espíritu, recuperando la vida espiritual a la que hemos sido llamados a ser junto con Jesucristo, hijos de Dios, cumpliendo al fin con nuestro propósito y destino eterno, con Dios y en Dios por la eternidad.

 

Hemos tratando de entender lo que es la vida y no lo habíamos conseguido, no menosprecien lo que Dios está revelando, no es necesario que alguien defienda esta causa, la verdad de estas palabras tienen en su propio entendimiento, en el suyo propio, su única defensa; por lo que no pierden su tiempo si buscan en verdad, acabar de una vez y para siempre esto que Dios ha empezado, revelar su misterio, para saber a ciencia cierta la verdad por la que fuimos creados, cumpliendo al fin con nuestra razón de ser y existir, venciendo a la muerte, para vida eterna y paz.

 

 

 

Conclusiones:

 

 

Espero que consideren al entendimiento de su propia existencia lo verdaderamente importante, y dediquen el tiempo y el esfuerzo que sea necesario para el discernimiento de lo que aquí está escrito, a que tomen lo que Dios ha entregado en la palma de su mano, no menosprecien su valor y su destino, tomen la iniciativa en pro de una existencia digna. Aprendamos las razones y enseñemos con toda paciencia y constancia hasta alcanzar el mismo entendimiento en todos, porque llegará el día en que no será necesario decir conoce a Dios porque todos lo conoceremos, pero hasta que esto ocurra, no descansemos ni tengamos reposo, hasta construir en el entendimiento de todo hombre, la conciencia y la vida que como hijos de Dios debemos edificar en nuestra alma, para que entendiendo aquello que sentimos del Espíritu, seamos eso que sentimos y entendemos.

 

Hemos sido llamados a pelear la buena batalla de la fe, de la fe no fingida, de la que somos testigos, la voluntad de nuestro padre es que ninguno se pierda, porque el continuo clamor de los probables, de los posibles hijos de Dios, espera la manifestación gloriosa de los que ya son hijos de Dios y de los que serán antes que ellos, por lo que sabemos que somos más que vencedores, no hay poder humano que se resista a la verdad, Dios es Espíritu y es verdad, por lo que sin temor alguno, tomemos la verdad como estandarte y rompamos las cadenas que nos atan a la muerte, ahora el misterio de Dios se ha revelado, nadie nos puede engañar.

 

Éste es un libro de ciencia y de religión, Dios existe y es absoluto, todo lo que existe es la representación de su conocimiento y su voluntad, lo que aquí demuestro no es un invento del hombre, es una revelación de Dios, todo lo que hemos creado como algo distinto es obra nuestra y es obra de Dios, pero lo que descubrimos por necesidad es una revelación, no sean pretenciosos al tratar de apropiarse de su derecho; entiendan que Dios es el que da el querer como el hacer, yo soy el que soy por su voluntad y por mi reconocimiento de su poder, bendito sea mi Dios y padre que ha tenido misericordia de su creación y ha tenido a bien bendecidnos con toda bendición, revelando su verdad y su vida.

 


 

EL UNIVERSO ESPIRITUAL

 

 

El Universo Espiritual

Tesis filosófica del Ser en función del Espíritu.

Análisis y síntesis del ser humano considerando la existencia del espíritu.

Antropología humana de acuerdo a estos descubrimientos.

 


Antecedentes:

 

 

Han pasado dos mil quinientos años desde que Platón y Aristóteles definieran como cuerpo y alma lo que constituye al hombre, con la desgracia de haberlo conseguido de forma parcial y limitada.

 

Nuestra Era Plagada de logros y descubrimientos tiene que dar paso a la revelación del espíritu, porque al no haber estado definido por la ciencia, el espíritu no ha formado parte de nuestra definición y por lo mismo se ha confundido con el alma, siendo este descubrimiento verdaderamente útil e importante, ya que es como haber descubierto el misterio de la existencia de un nuevo Ser en nosotros ya que nosotros también somos espíritu.

 

Definir este contexto es descubrir un universo de posibilidades, dando paso a lo eterno, lo que nos da nuevos propósitos y portentosas virtudes que van más allá de lo aparente y superficial, definiendo el bien y el mal en su verdadero contexto y significado, algo que por desgracia antes no podíamos comprender, al no haber una definición con la que pudiéramos hacer conciencia para poder considerarlo.

 

La Filosofía “anhelo de la sabiduría”, tiene en estos argumentos la verdad que fundamenta una concepción distinta del Ser, ya no visto desde la dualidad de cuerpo y alma, sino desde su verdadera perspectiva como cuerpo, alma y espíritu, esta tesis es el análisis antropológico desde esta perspectiva.

 

Entendamos que por la falta de la definición del espíritu, la filosofía ha truncado al Ser de una forma muy argumentada, ya que lo que se ignora se repite una y otra vez al tratar de convencerse, cuando en cada argumento sólo demuestran su ignorancia, por lo que es preciso considerar al espíritu como perteneciente a un contexto distinto, para poder comprender correctamente al ser humano en su conjunto y entender la trascendencia e importancia del espíritu, ya que por no poder hacer conciencia de su verdadero significado, el espíritu que intrínsecamente forma parte de nosotros, no ha cobrado conciencia en el alma ni ha sido parte de su vida, ni parte de su realidad, ni parte de su Ser.

 

No se niegue la oportunidad de descubrir todo su Ser, no menosprecie este regalo que tantas generaciones hubieran querido tener.

 

 

 

Prefacio

 

 

La esencia de las cosas aún se está revelando, porque lo que se ha descubierto del Universo tienen que ver con lo aparente.

 

Lo que conocemos a ciencia cierta, sin dudas ni supuestos es lo que realmente somos, porque lo que tenemos que imaginar no lo sabemos de cierto y por lo tanto no forma parte de nuestra realidad, por lo que debemos entender que lo que realmente sabemos es lo que fundamenta a los principios que tenemos y estos principios son los que rigen nuestra forma de vivir la vida, ya que los fundamentos del conocimiento resultan en la conducta en lo individual y como sociedad, porque la fuente de los propósitos, metas e ideales, así como la forma de realizarlos, se dan por el conocimiento que en lo personal y como sociedad se aplican.

 

Si no se conocen los fundamentos se desconocerán las causas y efectos, si nuestra conducta no está bien fundamentada consideraremos solamente los objetivos sin importar la esencia de los actos, porque sólo entendemos la existencia de las obras que es lo que ven nuestros ojos, si no conocemos al espíritu que es la esencia misma de los actos, no lo podemos considerar al formar la escala de valores; si a esa esencia no la entendemos como algo existente, como consecuencia tendremos toda clase de problemas, porque si el amor, la paz y el gozo son obra del pensamiento carecen de valor, porque serían parte de la imaginación y no de la realidad, por lo que se han considerado a los ideales que son aspiraciones como el fundamento, al no considerar que existe un fundamento; cuando el amor y la verdad son los principios y valores que necesitamos para ser felices en verdad, pero por desconocer al Espíritu que es de donde se desprenden, sacrificamos como consecuencia a la paz y al gozo que son lo que sentimos del espíritu, sacrificándolos por la vanidad y la superficialidad que son lo que ven nuestros ojos, como si eso fuera lo único que existe; es como la embriaguez, un placer momentáneo del que al final regresamos a la cruda realidad.

 

La filosofía, es la ciencia que se ocupa de conducirnos a la solución de los problemas desde su concepción, lo que sería una realidad si en verdad nos condujera al conocimiento desde su esencia; esencia que pertenece a un contexto que no es material ni racional (que no es forma ni concepto), sino a lo espiritual.

 

¿Pero qué es el espíritu? ¿Qué relación tiene con el origen de los problemas? ¿Y cómo es que conocer al espíritu puede ayudar a resolverlos?

 

Para dar una semblanza del porqué de los problemas que la falta de fundamentos han ocasionado al conocimiento, regresemos cerca de dos mil quinientos años, hasta la Grecia antigua, en el tiempo en que dos discípulos de Sócrates definen al hombre de la siguiente forma:

 

 Platón define al hombre como cuerpo y alma; él considera que el alma es la parte trascendental del ser, por lo que en el perfeccionamiento de sus facultades estaría el propósito primero y último de la humanidad, con lo que declara que “la inteligencia es el bien supremo del hombre”. En base a éste razonamiento se desarrollaron métodos para medir el Coeficiente Intelectual, clasificando al ser humano de acuerdo a la cantidad de conocimientos que puede adquirir y relacionar, lo que también se consideró como "el don divino que nos ha sido dado", teoría que sigue vigente y que se sigue inculcando. Si el alma es el principal valor del hombre, como resultado dará origen al egoísmo, a la vanagloria, al racismo, a la falta de cordura en la toma de decisiones, porque dentro de ésta apreciación, el hombre busca la supremacía y no tiene un fundamento que sostenga la igualdad entre los mismos, sino que dependiendo exclusivamente del razonamiento, crea la moral y la ética que viene a ser la legalidad del pensamiento impuesto, siendo a su vez la primera barrera entre los seres humanos porque las razones no son necesariamente justas para la mayoría, ya que sus fundamentos son circunstanciales y como éstas reglas no tienen principios que sustenten la razón de tener intenciones y motivaciones absolutamente buenas no pueden ser universales; esto es porque el alma no puede sustentarse a sí misma porque el contexto en el que se desarrolla es relativo y de ahí no pueden surgir los principios que la fundamenten.

 

Por otro lado Aristóteles plantea al hombre como una unidad, el cuerpo y alma son una misma sustancia, el cuerpo es la forma del alma y el bien supremo del hombre se da en la totalidad de su contexto, tanto en bienes materiales como en inteligencia, siendo la inteligencia el medio para conseguir la belleza, la riqueza, el poder y la fama; Filosofía que dio origen al orden económico que rige hasta nuestros días, al buscar como meta la acumulación de la riqueza material para su realización. También dio lugar a la teoría de la evolución “ya que la materia por si misma tiene inteligencia, y se organiza de tal manera, que por selección natural da como resultado al hombre”, pero si el bien preciado del hombre es el cuerpo que incluye al alma, se buscará el placer y la riqueza sabiendo que en éstos está la supremacía de la humanidad, lo que nos lleva a los mismos resultados que con Platón, con la diferencia de que en la búsqueda del ideal de ser mejores que los demás, se pueden pisotear los principios morales y éticos sabiendo que son prescindibles en la lucha por ser más, sin que exista lo bueno y lo malo sino el placer y el dolor.

 

Con estos antecedentes podemos reconocer que es necesario descubrir un ámbito inherente al hombre en el que se pueda definir el bien y el mal de forma absoluta, para poder desarrollar una tesis ética y moral que pueda ser universal.

 

Estas dos corrientes filosóficas no han sufrido cambios y han fundamentado las tesis filosóficas subsecuentes; llámense Materialismo, Evolucionismo, Existencialismo, Idealismo, Positivismo o Antropología Humana, todas las corrientes filosóficas declaran al hombre como cuerpo y alma, separadas o unidas, incluso la Teología retomando a los Griegos así lo ha considerado, pero no han considerado que el hombre pueda ser algo más que cuerpo y alma, y no lo hicieron porque no lo pudieron explicar, al no tener un fundamento en que sustentar ésta tesis.

 

Las consecuencias de la filosofía que se inculca en la humanidad son evidentes, considerándose diferentes, por su color, por sus recursos, por su origen, por su educación o por su actividad, distintos pero con el mismo egoísmo, porque de una u otra forma están unidos por una de las dos corrientes filosóficas englobadas en el pensamiento Griego, así que sea la riqueza, la belleza, el poder o la fama, sean los poseedores o los poseídos, la humanidad entera está sumida en esa escala de valores. Es tiempo de descubrir otra parte de nosotros que no es material ni racional, en la que no hay supremacías, sino sólo hay vida o muerte, verdad o mentira, paz o angustia, bien o mal; que no es obra de la imaginación porque es real y que podemos conocer porque la sentimos; una parte de nosotros que no está sujeta al tiempo ni al espacio porque es eterna, que si la conocemos nos da la libertad de decidir lo que es correcto, pero que si ignoramos nos encadena a la incertidumbre en nuestra toma de decisiones, a las equivocaciones, a la vanidad, al placer y también a la culpa y la soledad.

 

Si existe esa parte de nosotros que estamos por descubrir ¡que existe!, es seguro que se tendría que cambiar toda la Filosofía que ha dictado nuestra forma de entender la vida, ya que habríamos vivido en el error, equivocados en los propósitos, las metas y objetivos; la inteligencia como los bienes materiales ocuparían un segundo término y el bien supremo del hombre sería ese Espíritu absoluto y eterno con el que se consigue la vida eterna y la paz, en el que por su conocimiento habitaría en nosotros el verdadero amor, la paz y el gozo permanentes, la bondad y la benignidad abundantes, la mansedumbre y la templanza que da la seguridad de la certeza, porque en el cuerpo físico no hay cabida para lo perfecto, pero en el Espíritu si lo hay, porque si se desconoce ¿cómo puede el alma sujetarse a lo que ignora?, lo que también es evidencia de las equivocaciones que la Filosofía por la falta de éste conocimiento ha sostenido. Demostrar la existencia de nuestro espíritu como una parte que nos constituye es el primer objetivo que se pretende lograr; el alma no es el espíritu ni el cuerpo es el alma, son tres partes perfectamente definibles y comprobables que constituyen nuestro Ser.

 

Se ha enseñado por dos mil quinientos años que somos cuerpo y alma porque así fuimos definidos por los filósofos, ya que ellos ignoraron a su propio espíritu, por lo que la mayoría tiene ese concepto, y terminaron por confundirnos cuando declararon que el alma y el espíritu son lo mismo, pero el alma y el espíritu pertenecen a contextos distintos y podemos comprobar sus diferencias, revalorizando los juicios que equivocadamente se han tomado por desconocer nuestra parte espiritual, porque la escala de valores si no considera al espíritu, tendrá como premisa mayor al alma con sus relativos valores y su gloria vana o al cuerpo con sus placeres y belleza aún más vanos, en cambio el espíritu pertenece a un contexto en el que sí se puede sostener la verdadera justicia, la perfecta paz y el gozo, fuentes de la felicidad que todos desean.

 

 

 

Introducción

 

 

"El Universo Espiritual", debe su nombre a un convencionalismo, bien podría llamarse Dimensión Espiritual o Contexto Espiritual, pero por ser absoluto y no relativo como lo material lo hace completamente distinto, por lo que no creí conveniente considerarlo de ésta manera para su análisis, aunque podría mencionar que el Universo está formado por: el universo espiritual, el universo racional y el universo material para evitar confusiones, o decir que lo forman Dios, su concepto y su expresión, que viene a ser Dios mismo, aunque reconozco el escepticismo de algunos que metódicamente han negado la existencia del Creador por lo que era importante tener la comprobación científica de su existencia para que estuviera bien fundamentada esta tesis; lo que me recuerda un juego en el que se tienen que unir cuatro puntos enmarcados en un cuadro, con dos líneas rectas; la respuesta está en unir las rectas por fuera del cuadro que enmarca los cuatro puntos.

Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Perspectiva.JPG

De la misma manera la visión del hombre ha estado enmarcada de acuerdo criterios limitados, pero si ampliamos nuestros límites con un concepto más grande que ser sólo cuerpo y alma, entonces podremos reconocer la maravillosa obra que cada uno de nosotros es y el Espíritu de Dios que potencialmente cada uno encierra.

 

El hombre se ha maravillado con descubrimientos y redescubrimientos de los secretos del universo: las matemáticas, la geometría, la física, la biología, todas las ciencias naturales, gracias a hombres con talento y con destino que estuvieron en el lugar y el tiempo en que sus facultades sirvieron para definirlos y explicarlos. Ellos escribieron parte de la historia pero la psicología, la sociología y la antropología humana han dejado mucho que desear, todos esos descubridores no eran mejores que cualquiera de nosotros y aunque haya quienes piensen que poseer más talento o fortuna los convierte en un ser mejor que los demás, la verdad es que lo único que podría cambiar verdaderamente nuestro destino sería poder llegar a trascender a ésta existencia, pero para trascender no es necesario tener más talento o fortuna, lo que es necesario es hacer conciencia del Espíritu de Dios y eso cualquiera lo puede hacer sólo necesita los principios que lo lleven a hacer conciencia de todo su Ser.

 

Si se libran de juicios de valor que les impidan conocer el verdadero significado de los conceptos que aquí se manifiestan, los podrán valorar correctamente, pero si se llenan de perjuicios, como por el hecho de mencionar a Dios o a la Biblia, nunca podrán alcanzar la verdadera libertad; porque en librarnos de éstos lastres, radica el verdadero ejercicio del libre albedrío, ya que es el conocimiento el que da la seguridad y libertad que queremos alcanzar; en cambio la ignorancia es como la ceguera, los incapacita, y quedan a expensas de otros también ciegos, del bastón, el lazarillo o en el mejor de los casos a expensas de quienes si saben, cuando nosotros mismos podemos conocer lo que nos es necesario para alcanzar la libertad espiritual, la única con la que podemos sentirnos verdaderamente libres.

 

El espíritu es la esencia, origen de toda obra, motivo de todo cambio, verbo de toda expresión, es la intención y va mas allá de cualquier concepto y forma porque es quien los engendra, constituyendo en si la razón de ser de todas las cosas.

 

No se puede fundamentar una tesis de esta naturaleza en una serie de suposiciones o conjeturas, y mucho menos si se está cuestionando la esencia misma de la filosofía, por lo que es necesario partir de evidencias para definir no sólo lo que es espiritual, sino la totalidad del Ser.

 

 

LAS SENSACIONES SON EVIDENTES

 

Las sensaciones son las evidencias que fundamentan esta tesis, ya que son universales, con las que podemos distinguir lo físico, lo conceptual y lo espiritual, como tres tipos de fenómenos diferentes, sensaciones que si discernimos correctamente podemos distinguir, dividiéndose en los siguientes tipos: las sensaciones físicas percibidas a través de los sentidos, las sensaciones racionales reflexivas en función de su significado que son las llamadas emociones en el sentido más amplio y elemental; y las sensaciones espirituales intuidas a través de los sentimientos, dividiéndonos de acuerdo al tipo en: cuerpo, alma y espíritu, con lo que también podemos determinar tres niveles de conciencia y realidad: la que se manifiesta en el tiempo y el espacio físicamente; la del pensamiento análogamente representada por la realidad virtual, que se manifiesta en conceptos que pertenecen a un contexto de significados que producen emociones racionales, y las sensaciones espirituales que se reconocen a través de los sentimientos de manera subjetiva, pero real y verdadera en el universo espiritual y que se manifiesta a través de nuestras intenciones.

 

Sin embargo nuestra mente está sumida en una profunda confusión por no tener los elementos de juicio que nos hagan discernir correctamente las emociones de los sentimientos, la diferencia entre el alma y el espíritu, que evidentemente con el uso de estas sensaciones podríamos comprender correctamente. En distinguir los tres tipos de sensaciones, radica el fundamento de esta tesis, pero su importancia va más allá de una simple apreciación de sensaciones, porque el espíritu es trascendente e inmortal pero si no hay conciencia no puede formar parte de nuestra realidad ni de nuestra vida es como si no existiera, por lo que del estar conscientes y despiertos al espíritu depende que termine para siempre ésta terrible confusión.

 

Analizar la vida en todos sus vértices, desde cualquier perspectiva, considerando al espíritu en su debido contexto y realidad, puede revalorizar los principios y valores que se han formado en nosotros al ignorarlo; analicemos juntos estos argumentos y comprobemos lo que aquí está escrito, porque el conocimiento del espíritu, es responsabilidad de cada uno de nosotros, descubramos juntos un Universo casi inexplorado, Universo que encierra al cielo y al infierno, que no es imaginario, del que somos parte y estamos formados, el "Universo Espiritual".

 

Si tiene duda de su destino, si tiene ese temor inconsciente al renombrado infierno o en el mejor de los casos la esperanza del paraíso, bien puede ayudarlo conocer a su propio espíritu, o si es que quiere saber realmente el significado por el que fue creado, su propósito y destino, sin dogmas, sin equivocaciones, sin engaños, entonces conocer a su espíritu es imprescindible.

 

 

 

¿QUÉ SOMOS?

 

 

Antecedentes:

 

Desde que el hombre tomo conciencia de su existencia, se ha preguntado acerca de su origen, como también ha procurado resolver la incógnita acerca de lo que es.

 

No podemos comprobar lo que se pensaba antes de que se inventara la escritura, por lo que basándonos en los más conocidos antecedentes escritos acerca de la concepción del hombre, podemos mencionar que del pueblo Semita surgió una tesis escrita en la Biblia acerca de nuestra concepción, en la que se considera que el ser humano es cuerpo, alma y espíritu, misma que se puede leer en los primeros textos de la Biblia, pero miles de años después surgió en Grecia otra definición acerca del hombre la cual se inculca académicamente hasta nuestros días, en donde Platón y Aristóteles declaran en sus tesis filosóficas que el hombre es cuerpo y alma solamente. En estas tesis no se discierne al espíritu del hombre porque se analiza la existencia en función de lo aparente, de lo que se puede percibir con los sentidos, sin considerar a la esencia de esas expresiones como algo existente.

 

Con la venida de Jesús al mundo, queda implícita la tesis que sostiene que el hombre es también espiritual pero no se explica filosóficamente, porque aunque da testimonio en sus actos y en sus dichos, el misterio de Dios que es la demostración de su existencia, su definición y la comprensión de lo que implica para nuestra propia existencia no había sido resuelta, por lo que nuestro propio espíritu seguía siendo un misterio; posteriormente tanto San Agustín, como Tomas de Aquino (Santo Tomas), retomaron los conceptos Griegos y los adaptaron para crear una versión teológica en la que no se define ni se considera al espíritu como una parte de nuestro ser, transformando el concepto de cuerpo, alma y espíritu, en cuerpo y alma nuevamente:

 

Agustín, influenciado profundamente por Platón, ve en el alma y el cuerpo dos sustancias separadas, que no constituyen una realidad substancial, perteneciendo el cuerpo a lo material y el alma a lo espiritual, al mencionar que "el hombre es cuerpo animal y alma espiritual". Es una concepción, en la que el dualismo se percibe claramente, por lo que deduce que la semejanza de Dios se da en el alma espiritual del hombre, lo que no permitió entender la diferencia que existe entre el alma y el espíritu y tampoco entre Dios y los hombres.

 

Tomas de Aquino por su parte, toma la doctrina Aristotélica, en la que el cuerpo es una expresión del alma, unidos substancialmente, lo que da como resultado a un hombre completo; el hombre es un microcosmos contraído del universo todo semejante a Dios, en donde declara que el Espíritu le corresponde en exclusiva a Dios y a su vez declara de Dios que es ese ser incognoscible e inalcanzable, lo que nos condenaba a existir separados de Dios, imaginando pero sin saber de cierto cual sea su voluntad para con los hombres, lo cual es verdaderamente desesperanzador.

 

Y es debido a la influencia de estas dos tesis que la concepción formal de nuestra existencia sostiene que no somos más que cuerpo y alma, misma que se ha sostenido hasta nuestros días, misma que se instruye en las escuelas hasta nuestros días.

 

Después de desgastar estas dos tesis sin poder resolver muchos enigmas de la existencia se dejó de buscar una explicación razonable y comprensible del Ser y se pasó al análisis de la existencia en función de lo que puede conocer el hombre, pero como Dios seguía siendo un misterio, lo único que se pudo considera en el entendimiento fue lo que se podía conocer desde su expresión material, sin considerar que esa expresión sólo es un medio para comunicar al verdadero ser que en realidad somos, por lo que sin considerarlo se derivaron muchas tesis de las que se destaca:

 

La “Antropología humana” que fundamenta la concepción moderna del hombre, ya que lo concibe desde un contexto puramente subjetivo pero basado exclusivamente en los hechos objetivos, analizando los acontecimientos como en una oración, en la que el hombre es el sujeto, y el verbo como el complemento es parte del concepto subjetivo del hombre, que transcurre con un antecedente y un precedente lógico (los que nos antecedieron y lo que nosotros mismos antecedimos, así como los que nos precedan y lo que nosotros mismos precedamos), regresando al concepto de cuerpo y alma, pero sin darle relevancia al cuerpo, porque lo único que logra establecer un conocimiento seguro acerca del hombre (según esa tesis), parte de la inmanencia de la subjetividad del alma (la eternidad del alma), no como un alma individual sino como un alma trascendental colectiva, es como aseverar el alma de Dios sin conocerlo, negando nuestra propia existencia; por lo que la antropología humana surge como respuesta a las preguntas que plantea Kant: ¿Qué puedo yo saber? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo esperar? Y ¿Qué es el hombre? Y agrega: A la primera pregunta responde la metafísica, a la segunda la moral, a la tercera la religión y a la cuarta la antropología, ya que las tres primeras preguntas están relacionadas con la última; pero no considera que el hombre tenga un origen y un destino absoluto y trascendente, ni que sea un ser esencial; ya que filosóficamente no estaba definido un contexto que tuviera esas características y por lo tanto definir al hombre a partir de la supuesta eternidad del “alma relativa" era solamente una falacia, no puede ser trascendente un alma que conoce únicamente las obras relativas e imagina supuestos precedentes, ni puede ser cierta esa consideración.

 

Hacer referencia en exclusiva de lo que percibieron nuestros ojos o lo que quisieron entender los que escribieron la historia, nos da una visión muy pobre que nos invita a suponer gran parte de lo que ahí se expone o a dudar de todo, es necesario cambiar nuestra perspectiva en función de principios inamovibles, que puedan sustentar una tesis en la que podamos desarrollar una forma de vida sin incertidumbre en la que podamos saber sin suposiciones, sin dudas y temores nuestra verdadera razón de ser y existir para así ocuparnos de lo verdaderamente importante de la vida.

 

Las leyes físicas son principios que demuestran que dentro de sus límites son correctos y aplicables, pero fuera de esos lineamientos dejan de serlo, el tiempo y el espacio y todos los conceptos que rigen al universo fuera del mismo pierden su validez, por lo que se entiende que existan otras leyes distintas a las que rigen la materia, que son los principios con los que se debiera regir el comportamiento humano. Por esto al ser humano no se le puede definir a partir de las leyes de la física que rigen al cuerpo (porque no somos sólo esta apariencia), sino de los principios espirituales que son trascendentales y que le dieron origen, lo que también daría sustento al alma porque para que signifique el alma algo más allá de lo aparente, tiene que poder trascender en lo particular de algún modo; es aquí en donde se entiende que se necesita el fundamento espiritual para dar sustento a la verdad de nuestra existencia, existencia que también se desarrolla en un contexto absoluto y que fundamenta todos los conceptos y las obras, por lo que conocerlo resuelve la incertidumbre y por consecuencia nos daría paz.

 

La filosofía al no tener definido un contexto absoluto y trascendente (un contexto espiritual), ha tenido como fundamento de su tesis la concepción de cuerpo y alma solamente, por lo que la antropología humana sin el conocimiento espiritual nos condena a no tener un propósito definido ni un destino cierto.

 

Resumiendo: algunos dicen que somos materia y energía en una forma inteligente; otros, que somos cuerpo objetivo y alma subjetiva pero que sólo se desenvuelve relativamente sin trascender de algún modo en lo particular, formando parte de un alma universal trascendental; y otros que somos alma, parte de un alma universal y que el cuerpo y todo lo material es como el complemento relativo y circunstancial, en las que no hay cabida para la esperanza de que como individuos en lo particular pudiéramos llegar a trascender.

 

En esta tesis se demuestra que somos cuerpo, alma y espíritu y en base a éste conocimiento podemos entender las implicaciones que como consecuencia de sabernos espirituales ocurren y podemos comprender, pudiendo deducir correctamente lo que somos, nuestra razón de ser y de existir.

 

 

Evidencias:

 

Las evidencias son el punto de partida de cualquier conocimiento cierto ya que si partimos de un supuesto, éste supuesto por definición es cuestionable, pero por desconocer los fundamentos ha sido necesario soportar los conocimientos en supuestos, pero el conocimiento de qué, porqué y para qué somos, debe ser elemental, basado en evidencias, fundamentando todo lo demás que se pudiera saber, sin embargo la mayor parte de los conocimientos (en cuanto al ser), están sustentados en suposiciones vagas y sin fundamento, motivo de la mayoría de las equivocaciones ya que son consideraciones ajenas a las propias evidencias.

 

La ciencia se ha sustentado en la experiencia física, por lo que no puede explicarnos la esencia ya que el espíritu no estaba definido como un contexto distinto del alma y la ciencia no puede considerar lo indefinido como parte de lo existente; la experiencia y la esencia tienen que analizarse desde perspectivas completamente distintas, pero al no tener definido un contexto Absoluto, surgieron una serie de premisas falsas: "Pienso luego existo", "Nada es realidad todo es un sueño", o "Nada es verdad ni es mentira"; llegando hasta aberraciones como: "Tú estás bien, yo estoy bien, todos estamos bien", "En las drogas se encuentra la libertad", o "El bien y el mal no existen"; relativizando los conceptos que en otros contextos podemos comprobar cómo absolutos, porque los eventos que podemos conocer no son exclusivamente físicos, las sensaciones que son las evidencias que necesitamos para poder conocernos, nos ligan a lo físico, pero también a lo espiritual, por lo que sí definimos correctamente sus contextos, también podremos desarrollar un conocimiento cierto y sistemático de lo que verdaderamente somos.

 

Cuestionemos aquellas premisas que nos han detenido en nuestro desarrollo: no pensamos y luego existimos, el hecho de que podamos sabernos como algo existente es una cualidad de la obra que somos, porque primero existimos después pensamos y por lo tanto sabemos que existimos (no nos creó nuestro pensamiento), pero por considerar la existencia a partir del yo se ha supuesto equivocadamente esa tesis; las piedras existen y no piensan, así la existencia no se origina a partir del alma, sino en otro contexto que es el que da origen a toda razón y obra.

 

Afirmar que nada es realidad, que todo es un sueño, también es aberrante, ya que la realidad existe para todos y la imaginación por parecida que fuera no deja de ser un acto personal y representan aspectos distintos en la conciencia, la imaginación es el instrumento creativo de la razón, pero si se utiliza para evadir a la realidad, eludir un hecho que sucede en verdad, caemos en el absurdo, en el miedo de ser en la realidad, siendo esta práctica cotidiana, debido a la falta de fundamentos ciertos para definir correctamente lo que somos como seres humanos.

 

Un concepto universal se aplica sin excepción a todos los que implica, es evidente por lo que la prueba la tenemos en nosotros mismos sin lugar a dudas. Ejemplo:

 

Evidencia                 Yo existo

Consecuencia           Sé que existo

Por lo tanto              No necesito comprobar mí existencia

 

Se ha complicado a tal extremo la existencia, con la filosofía y sus teorías, que lo evidente se ha olvidado, lo que no hay necesidad de comprobar, lo que se tendría que aceptar sin cuestionar, pero en el afán de encontrar las respuestas en la imaginación, se han visto envueltos en el síndrome de las drogas, perdiendo el elemental discernimiento de lo simple y evidente "la conciencia", que es lo más valioso de la razón.

 

Cuando se dice que las respuestas están adentro de uno mismo, no significa que tenemos que diseccionarnos para saberlas ni tampoco que en los sueños se encuentran, lo que significa es que a partir de lo que sentimos, podemos discernir nuestro significado, origen y propósito, porque es un conocimiento evidente, lo que algunos considerarán como un insulto a los grandes sabios de la humanidad, que han tratado de comprobarlo científicamente pero sólo a través de sus apariencias, no obstante me atreveré a evidenciarlos a expensas de todas las reacciones que se puedan presentar.

 

La humanidad está inmersa en una crisis existencial por tratar de explicarlo todo a través de los sentidos, porque toman la afirmación Aristotélica que menciona que "solo a partir de los sentidos se puede obtener un conocimiento cierto", cuando las sensaciones incluyen no solamente a los sentidos, sino también a las emociones y los sentimientos, y en medio de miles de millones de seres humanos que ignoran su origen y destino, necesitamos reconocer que debido a teorías mal fundamentadas, se han tenido graves equivocaciones en las ideas que tratan de explicar la concepción de nosotros mismos, con consecuencias mucho más graves cuando se aplican esas ideas en la toma de decisiones, ya que en la busca de sentir que servimos para algo hemos sido capaces de sacrificar a nuestros sentimientos por la vanidad, hemos sacrificado nuestra paz, nuestra conciencia toda por la codicia y la maldad, por lo que nos hemos convertido en una plaga llena de maldad y estamos condenados.

 

Para poner en claro estos conceptos, hay que regresar a lo elemental, distinguiendo de acuerdo a las sensaciones el origen de los diferentes fenómenos, ya que dependiendo del contexto en que se desarrollen sentiremos de manera distinta, dividiéndose en tres tipos:

 

Ø  Las que percibimos con los sentidos de los fenómenos físicos.

Ø  Las que discernimos de los conceptos, que a su vez son fenómenos racionales, en emociones.

Ø  Y las que intuimos con los sentimientos, de los fenómenos espirituales.

 

Sentidos, emociones y sentimientos que forman el universo de sensaciones que podemos conocer. Si podemos distinguir estas evidencias, podremos también descubrir los principios que rigen en los diferentes contextos.

 

Estar conscientes de la realidad en estos tres contextos, es el fundamento para poder conocer lo que somos acertadamente sin imaginar, pero si desconocemos lo esencial no tendremos esperanza al ignorar lo trascendente ya que no puede formar parte de nuestra existencia racional en el alma, porque el alma no vive más que para lo que conoce y entiende, por lo que la realidad física provocara en el alma un estado caótico al no poder trascender por su ser sino sólo por sus obras, que de igual forma son efímeras y finitas por lo que no hay razones para tener esperanza, y la realidad espiritual sin la comprensión de lo que sentimos de ella, producirá miedo y culpa constantes por transgredirlo al no saber lo que es, la realidad del alma será una constante incertidumbre y por lo tanto se usa la imaginación para evadir estas realidades que constituyen en sí la totalidad en que nos desenvolvemos.

 

Negar la realidad con el uso de la imaginación no es la solución, es mejor que con el uso de las evidencias se descubra la verdad, cambiando por el conocimiento las circunstancias que nos rodean, porque si se acepta la mentira y el engaño como algo normal, se cae en toda clase de faltas al orden natural (como muchas prácticas sexuales en los seres humanos y muchas cosas tan detestables que van desde los complejos hasta la xenofobia), que nos hunden más.

 

 

Conócete A Ti Mismo

 

Para poder preguntar ¿qué somos? tenemos que partir de la realidad de nuestra existencia, aunque no se pudiera explicar somos evidentes a nosotros mismos.

 

A lo largo de nuestra vida hemos sido testigos de costumbres, tradiciones y culturas muy distintas, buscando la verdad que nos identifique a todos los seres humanos, ya que a través de estudios sociológicos, psicológicos y prácticamente todas las ciencias de una u otra forma buscan resolver los enigmas de la humanidad, descubriendo que lo mucho que nos une como una sola especie, no es el color, ni el idioma; no son las tradiciones, ni la religión; sino que más simples y profundos son los lasos que nos unen, ya que somos seres humanos, en esencia iguales física, mental y espiritualmente porque sentimos lo mismo, siendo los sentidos, las emociones y los sentimientos el lenguaje que nos identifica y nos liga universalmente a todos.

 

Es importante aclarar que el sentido en que se utiliza el término sentimientos, no es la particular sensibilidad hacia las emociones, sino toda una entidad como lo son los sentidos, ya que los sentimientos son como los sentidos, sensaciones pero que intuimos desde el espíritu, sensaciones que en muchos aspectos se han quedado sin una explicación razonable, porque no se había acertado en saber lo que son los sentimientos, por lo que tampoco se acertó al explicar todo lo que somos, ni porqué, ni para qué.

 

 

Las Sensaciones

 

El discernimiento es la herramienta con la que podemos diferenciar las emociones de los sentimientos, porque tanto sentidos como emociones y sentimientos, son sensaciones que a su vez son los signos que tenemos para conocernos y con los que podemos distinguir lo físico de lo racional y de lo espiritual, porque tienen orígenes distintos.

 

Los cinco sentidos son las sensaciones desde las que se forman los conceptos de lo que percibimos físicamente, de la apariencia de lo que nos rodea y de nuestro cuerpo, discerniendo las características de las sensaciones físicas, para definir los conceptos que nos ayuden a identificarlos y comunicarlos, porque los sentidos se desarrollan a partir de instrumentos de análisis, que son las partes sensibles del cuerpo. Desde el punto de vista de la sicología material esto no es así, los sentidos son las partes físicas del cuerpo que son estimuladas por el medio ambiente, que traducen los estímulos y los codifican, mandando una señal al cerebro, el cual traduce y responde de acuerdo a un patrón establecido o se clasifica en caso de que el patrón no haya sido reconocido; una visión muy materialista, en el que somos una maquina muy elaborada pero con un sin número de incógnitas que es imposible resolver, porque un concepto es algo subjetivo y físicamente no encontramos la lógica del concepto en lo material, por lo que la única forma posible de conciliar estas incógnitas es añadiendo la variable "alma", pero como un contexto aparte, independiente de las leyes y los límites que el universo material impone. Los sentidos se logran de la relación entre cuerpo y alma; en el sentido de la vista interviene el ojo, el nervio óptico, el cerebro, así como el discernimiento, la razón y la imaginación para conceptuar el sentido en el alma; es verdad que al perder los ojos, perdemos el sentido de la vista, pero también se pierde por un daño en el nervio óptico o un tumor en cierta parte del cerebro, y también se pierde al dejar de tener contacto con la realidad, al perder la conciencia; podrán estar las partes físicas en perfectas condiciones, pero si el alma esta desconectada el sentido no funciona, como en el caso de los niños autistas y también las personas que por un trauma emocional pierden la noción de la realidad. El sentido forma el concepto en el alma, pero el ojo, el nervio óptico e inclusive el cerebro, son el instrumento intrínseco de la misma.

 

Las emociones son las sensaciones que se manifiestan en respuesta a los conceptos que el alma expresa de forma reflexiva en función de su significado, desprendiéndose de la razón con una lógica que debiera ser clara y específica, pero al desconocer al espíritu las emociones se han confundido con los sentimientos por lo que se ha desvirtuado la lógica de la razón y se ha llenado de explicaciones llenas de imaginación y fantasía; los conceptos son los fenómenos racionales del ser, que por medio de la voluntad se expresan en fenómenos físicos, racionales o espirituales, dependiendo del origen y destino que los provoque, manifestándose en intenciones en el contexto espiritual, en las ideas en el contexto racional y en las obras en el contexto físico; expresiones de los fenómenos racionales que se sienten a través de las emociones dependiendo del significado al reflexionar el alma, porque las emociones son las sensaciones que al reflexionar sobre un concepto se manifiestan, variando de acuerdo con su significado. Las emociones son respuestas racionales ante distintas circunstancias que al ser reconocidas físicamente en el cerebro (específicamente en el tálamo e hipotálamo), estimulan al cuerpo y lo preparan, produciendo sensaciones que hacen reflexionar nuevamente al alma; pero independientemente de las sensaciones que se producen, se motivan las expresiones corporales, racionales y espirituales, por lo que se entiende que las personas que han sufrido una lesión en el tálamo e hipotálamo, carezcan de las sensaciones, pero continúen expresándose física, mental y espiritualmente.

 

Los sentimientos son sensaciones que tienen su origen en lo que intuimos espiritualmente por medio de los cuales se forman los conceptos inherentes al espíritu, ya sea de la esencia que se desprenden de lo que nos rodea o de las intenciones propias. Los sentimientos captan la esencia de las cosas y de nosotros mismos, no son obvios como los sentidos, por lo que pueden confundirse con las emociones si se desconoce su origen al ignorar que existe el contexto espiritual, por lo que no se entienden las diferencias entre estas sensaciones al no poderlas referenciar correctamente, pero si discernimos las características espirituales las podemos utilizar para distinguir correctamente las emociones de los sentimientos y así poder definir correctamente los conceptos de las sensaciones que sentimos de lo que nos rodean, de lo que intuimos y de nosotros mismos; para que entendiendo el significado de los sentimientos que son lo que sentimos de la esencia de los actos, entendamos el significado de nuestras intenciones su verdadero valor e importancia, con lo que sobre la base de la experiencia se puedan imaginar las consecuencias espirituales que producen las obras y las razones que les dieron origen.

 

No hemos considerado en su justo valor y en su importancia cotidiana a los sentimientos, porque hemos ignorado la existencia de Dios y de nuestro propio espíritu, hemos ignorado la existencia de todo ese contexto y de su significado, por lo que sólo hemos podido considerar lo que percibimos con los sentidos haciendo caso omiso de lo que intuimos con los sentimientos; ignoramos nuestra vida espiritual por lo que no ha formado parte de nuestra existencia ni de nuestro ser, y hemos tratado de llenar ese vacío en el alma con reglas y normas por no tener los elementos de juicio para poder decidir correctamente, responsablemente sin salir lastimados por nuestras decisiones en nuestros sentimientos, fuimos educados en la ignorancia de la vida espiritual por lo que lo aparente ha sido más importante que lo esencial, pero si se comprendiera la trascendencia e importancia del espíritu, consideraríamos que lo que se siente con los sentimientos es más importante que lo que se siente con los sentidos porque es mayor el daño o la bendición que podemos obtener, porque el cuerpo físico está destinado a desaparecer pero el espíritu cuando despierta en nuestra conciencia es el que sostiene la esperanza de poder llegar a trascender juntamente con él; si comprendemos el significado de estas sensaciones, su origen y destino, entonces seríamos diferentes.


 

El Conocimiento

 

Históricamente se han confundido los sentimientos y las emociones, porque el alma produce emociones al sentir los sentimientos, y las emociones se manifiestan físicamente al reconocerlas en el cerebro, en un elaborado proceso en el que interactúan las tres partes de nuestro ser desde su esencia hasta su respuesta física que se conceptúa en el alma, pero aun cuando estas sensaciones racionales no se produjeran los sentimientos seguirían presentes porque los sentimientos tienen su origen en el espíritu y no en el alma.

 

Las tesis psicológicas han considerado al espíritu de una manera superficial como una cualidad del alma, las más avanzadas lo han llamado el gran misterio del alma, lo cual ha descartado el hecho de que el espíritu sea otra parte de nuestro ser independiente del alma, pero aun cuando exista una intrínseca relación entre éstos, son distintos en verdad y podemos distinguirlos en nuestra conciencia porque lo que sentimos desde cada parte de nuestro ser también es diferente y se puede distinguir; pero por esa confusión es que la sicología ha buscado en los sueños y la sugestión la solución a los problemas espirituales y no ha encontrado esa respuesta, ya que aunque es cierto que estos problemas afectan directamente al alma, la respuesta no está en el alma sino en el espíritu, por lo que es imposible que por medio de la sugestión o la interpretación de sueños, se puedan resolver la culpa, la angustia o el odio, que se originan espiritualmente, cuando mucho podrán ser un paliativo eludiendo la verdad.

 

Las sensaciones que podemos distinguir y conocer, se pueden representar de la siguiente manera:

 

 

Los sentimientos, las emociones y los sentidos, son el fundamento de lo que podemos conocer de la realidad de todo nuestro ser, ninguna de estas sensaciones es ajena a la otra mientras estemos en este mundo, afectándonos lo que nos pasa en los tres niveles de conciencia, si nos duele la cabeza, si somos rechazados o si nos mienten, porque somos un todo conformado por las tres partes que nos constituyen:

 

ü  Con los "cinco sentidos" conocemos y reconocemos la realidad física,

ü  Con las "emociones" la realidad del alma

ü  Y con los "sentimientos" la realidad espiritual.

 

Los sentidos no son el cuerpo, ni los sentimientos son el espíritu, estos como las emociones son la forma racional que nos comunica con los tres contextos de los que somos parte y que nos constituyen.

 

 

La Comunicación

 

Así como conocemos a través de lo que sentimos, nos comunicamos a través de lo que expresamos, conceptos racionales, acciones físicas e intenciones espirituales, que son la respuesta a lo que se ejerce sobre nosotros desde estos tres contextos, estas expresiones son los medios que usamos para comunicarnos lo que también nos dividen en cuerpo, alma y espíritu:

 

v  Los conceptos son los elementos que forman el alma, así como la materia forma el cuerpo y las intenciones al espíritu; así nuestro cuerpo y espíritu forman parte de los contextos material y espiritual, y nuestra alma forma parte del contexto racional; el alma se forma de los conceptos creados por la razón y el discernimiento, de lo material que es objetivo, de lo espiritual que es subjetivo y también de lo racional en un acto reflexivo que es conceptual, porque lo conceptual es objetivo en la imaginación ya que es tan cierto y verdadero en su contexto como lo son los objetos en lo material, pero también es subjetivo porque su contexto en sí lo es, es decir que los conceptos por más objetivos que sean no son objetos porque su contexto se desarrolla en un plano subjetivo.

 

v  Las intenciones son la esencia espiritual de los eventos en que participamos, las cuales fundamentan las obras que realizamos, son la manifestación del espíritu que tenemos, pero la esencia no sólo se manifiesta en lo que nosotros hacemos sino en todo lo que ha sido hecho, por lo que podemos reconocer no solamente la forma sino la intención de las cosas, pudiendo discernir el espíritu de nuestras obras dependiendo del sentimiento que produzca en nosotros esa acción.

 

v  Las acciones que son obras, son la manifestación física a través de lo que hacemos corporalmente, que se generan en un tiempo y un espacio determinado, expresado físicamente, estas son el resultado de todos los eventos que a partir de las intenciones se conciben en el alma y se expresan en el cuerpo.

 

Al entender que somos cuerpo, alma y espíritu, podemos también comprender que nos expresamos en cada uno de estos contextos, manifestando esas expresiones en acciones físicas, en conceptos que son las razones por las que hacemos tal o cual cosa y en intenciones que son la manifestación de nuestra esencia: vida si hay conciencia de nuestro propio espíritu y de la trascendencia de su significado o muerte si la única existencia que consideramos es la de nuestro cuerpo material, tratando de fundamentar nuestros actos en lo que podemos obtener físicamente, en lo intrascendente, en lo vano, en lo efímero por desconocer lo verdaderamente importante y trascendente de nuestras intenciones.

 

La comunicación se manifiesta de diferente manera en cada Contexto:

 

 

Conclusiones

 

Con estas consideraciones, podemos concluir que para su análisis el hombre es cuerpo, alma y espíritu, y para su síntesis es cuerpo-alma-espíritu

 

Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: analsisysintesis.JPG

                                                                                                                                      

Hacer un análisis parcial y limitado del Ser, impide una verdadera comprensión de nuestra realidad, por falta de perspectiva, y nos limita de forma tal, que la única existencia que consideramos para nuestra toma de decisiones es la de nuestro cuerpo mortal, o consideramos a la imaginación como algo real, como si la imaginación nos pudiera llevar a la eternidad; no seamos ilusos la imaginación no es real, no pretendamos cifrar nuestra esperanza en ella; por lo que sabiendo la real existencia del espíritu entendamos que:

 

ü  Al contexto material lo sentimos con los sentidos manifestándonos en acciones,

ü  Al contexto racional lo sentimos en emociones manifestándonos en conceptos

ü  Y al contexto espiritual lo sentimos con los sentimientos manifestándonos en intenciones.

 

Entendiendo que la razón por lo que existe la confusión entre las emociones y los sentimientos, es que la razón estando constituida por conceptos y significados, y siendo las emociones reflexiones sobre los significados de los conceptos, se confunde con los sentimientos, cuando los sentimientos son sensaciones que podemos conceptualizar, pero que independientemente del concepto y la reflexión que hagamos de ellos, ¡sentimos!, y si puntualizamos su análisis es porque las emociones se confunden con los sentimientos, perdiendo la noción de la realidad espiritual en que nos encontramos.

 

Estar conscientes sabiendo lo que somos en verdad es el primer paso para una vida sana y buena, espiritual, mental y física. ¿Cómo podemos cuidar lo que no conocemos? ¿Cómo podemos entender el daño o el beneficio de nuestras intenciones si no forman parte de nuestro Ser? De la misma forma que el cuerpo necesita los nutrientes para conservar la salud y el bienestar, el alma necesita conocer para ser eso que conoce y entiende y para sentirse libre de decidir en conciencia lo que mejor le conviene; el espíritu necesita sentir paz y gozo que son el bienestar y la vida espiritual a la que podemos aspirar, pero si no entendemos la existencia del espíritu como algo real ¿cómo vamos a valorar la paz y el gozo como algo valioso?

 

El conocimiento del espíritu no sólo nos brinda el entendimiento de lo que sentimos, también nos da la posibilidad de reconsiderar nuestra existencia en función de la esencia, ya que al tener su origen en otra parte de nuestro ser, que igualmente que al cuerpo material, lo podemos sentir y por lo mismo nos puede doler o dar placer, formando parte intrínseca de nuestra existencia, con éste conocimiento podemos comprender para que pase a ser parte de nuestro Ser, porque mientras no lo sepamos de cierto no podemos estar conscientes ni despiertos en nuestra realidad de su existencia, que es trascendente y por lo mismo verdaderamente valioso e importante; para que sabiendo la existencia de nuestro propio espíritu entendamos nuestros alcances y expectativas como seres espirituales, ya que si lo comprendemos podemos reconocer el verdadero significado de nuestras intenciones y su importancia en la toma de decisiones, porque por ignorancia se puede enfermar al cuerpo, pervertir al alma y condenar al espíritu.

 

Los sentimientos intuyen las intenciones que son la esencia de los actos, pero si no consideramos esos sentimientos al tomar decisiones, los sentidos y los instintos gobernarán a la voluntad y serviremos a lo aparente sin considerar la esencia de los actos, corrompiéndose la moral volviéndonos egoístas, buscando placeres momentáneos sin responsabilidad, lo que nos lleva como consecuencia a un estado de culpa, angustia y aflicción, que se traduce más adelante en odio y rencor, y posteriormente en soledad y desesperación; porque los sentimientos no son obra de la razón sino del espíritu y si nuestra esencia es mala nos vamos a sentir mal, porque así como sufrimos al cuerpo en sus enfermedades, sufrimos al espíritu por las malas intenciones.

 

¿Cuál es el espíritu de las cosas? No hay espíritu en ellas, no hay vida en ellas. ¿Cuál es el espíritu en el hombre que tiene su razón de ser en las obras materiales? Esta muerto no hay vida en él.

 

Así podemos concluir que somos cuerpo, alma y espíritu unidos en un solo ser y esto lo podemos entender por lo que sentimos y por lo que podemos expresar, formando parte también de un todo, de un Ser Universal que es espiritual y que se expresa en los contextos racional y material, que lo constituyen, somos su expresión y podemos llegar a ser como Él es.

 

 

¿POR QUÉ SOMOS?

 

La Existencia

 

Si estamos conscientes de nuestra existencia podemos preguntarnos. ¿Por qué existimos?

 

La existencia no es una decisión, "ser" es algo que simplemente podemos reconocer y aceptar, porque está por encima de nuestra voluntad. Nuestra forma, las características que nos constituyen seres humanos son obra de quien nos creó, en esencia, en ciencia y en apariencia.

 

¿Somos obra de la casualidad o somos una creación inteligente?

¿Existe un Dios creador o es la madre naturaleza?

 

Preguntas que nos hacemos frecuentemente pero que debido a teorías como la de la evolución, dejamos de considerar y simplemente aceptamos esas suposiciones como ciertas, cuando no lo son. La selección natural y la casualidad sin la voluntad no pueden dar como resultado ninguna criatura, es la intención con el uso de la razón, los factores que determinan voluntariamente a toda creación, siendo en si la intención y la razón las cualidades de la creatividad, por lo que no podemos ser obra de la casualidad ya que si existe voluntad de por medio no es evolución sino creación; es decir el chango no se transformó en hombre, sino que ambos fuimos creados independientemente, así como las computadoras no se transformaron unas en otras, sino cada una ha tenido su razón de ser independientemente; porque puede el concepto evolucionar y transformarse, pero las obras se materializan independientemente porque no son iguales.

 

Hemos descubierto solamente una parte de lo que somos, lo que comprueba que no somos autores de nosotros mismos, crear es un acto inteligente y voluntario, nosotros tenemos esa cualidad somos creativos, nuestras obras no son casualidad creamos conceptos y los hacemos realidad, desde el lenguaje hasta las computadoras, las obras de arte y los personajes de novela son creación no evolución, así también nosotros fuimos creados voluntaria e inteligentemente por nuestro creador al que llamamos Dios, y somos los únicos animales racionales que pueden crear algo sobre la faz de la tierra, por esto sabemos que nos creó a su imagen y semejanza; decir que somos obra de la casualidad es negar nuestra propia voluntad, es decir que no somos creativos, es decir no hay Dios.

 

Pero esto es comprensible ya que si nosotros en lo particular no conocemos a Dios, entonces Dios no existe para nosotros en lo particular, ya que para nosotros para nuestro yo lo que existe es lo que conocemos y entendemos, lo que no conocemos aunque exista para nuestra alma no existe hasta que lo pudiéramos saber de cierto, por esta razón mientras que Dios sólo sea un supuesto para cada uno de nosotros en lo particular Dios no existe para nuestra alma en realidad, aunque exista en verdad; pero con un poco de sentido común y entendiendo las cualidades de nuestra creatividad, podemos entender que solamente Dios pudo habernos creado.

 

No somos autores de nosotros mismos y aun cuando tuviéramos plena conciencia acerca de lo que somos, ésta sólo nos serviría para conocer más del poder, la sabiduría y el amor de quien nos creó, pero para conocerlo es necesario desechar las teorías que se han enseñado como ciertas, reconociendo que somos creación y concepto de Dios.

 

 

La Concepción De Las Cosas

 

Algunos piensan que de la expresión física (de las obras), surge toda la experiencia racional, pero si consideramos que para que ocurra la expresión es necesario el concepto que le dé forma, entonces es al contrario y es de la experiencia racional de donde surge toda la expresión material; los lentes, las grabadoras, las computadoras, las plumas, que son conceptos del hombre; como el aire, la materia, la energía, los planetas, las galaxias y nosotros mismos, que somos concepto de Dios; pero antes de la razón es necesaria la intención que es la esencia misma de las cosas para concebir la forma, por lo que es en el Espíritu donde surge toda la expresión racional, los actos constructivos bien intencionados tienen su origen en el Espíritu del Creador, y los destructivos malos en esencia tienen su origen en el alma que no conoce a Dios y no puede considerar a la esencia de Dios como algo valioso e importante en su escala de valores para su toma de decisiones, porque al no haber conciencia de lo eterno sólo se puede considerar, lo vano, lo efímero e intrascendente, la expresión última que no puede darle un sentido correcto a sus razones y a sus obras.

 

La filosofía al tener la perspectiva de análisis basada en los preceptos Aristotélicos procura explicar en función de las obras materiales la razón de la existencia, por lo que se analizó al ser en función del cuerpo, pero también al considerar los conceptos platónicos procuró explicarnos a través del alma, por lo que se analizó en función de la razón, pero no se consideró al espíritu en esa explicación por ignorar su existencia; para comprender el verdadero origen de la existencia, se tiene que entender la diferencia entre lo espiritual y lo racional, considerando que la información son datos que en el alma concebimos en conceptos, registros que sirven para el entendimiento y para la comunicación. Si falla el disco duro de una computadora, se pierden los datos que se almacenaron en él, pero no dejan de existir los conceptos sino exclusivamente una forma de almacenarlos y comunicarlos, porque en el disco no son conceptos, sino datos, porque los conceptos están en el alma no en la expresión material, porque en la materia ya no es concepto es obra, de la que podemos deducir el concepto que le dio origen y entenderlo, pero es hasta que se hace concepto en el alma cuando se le entiende, cuando cobra conciencia y cobra vida.

 

Existe una pequeña gran diferencia entre pensar y obedecer una serie de instrucciones, pequeña diferencia desde el punto de vista de los materialistas y gran diferencia desde los existencialistas, porque los materialistas consideran que las computadoras tienen alma, de acuerdo con la tesis aristotélica en la que el cuerpo y el alma son una misma sustancia; en cambio los existencialistas de acuerdo a la tesis platónica declaran que el cuerpo como las computadoras son instrumento del alma, pero no son el alma. Para analizar las diferencias entre lo físico y lo conceptual podemos considerar la tesis platónica, pero para comprenderlo es necesaria su síntesis de acuerdo a la tesis aristotélica, porque en realidad son dos cuestiones distintas que se unen en una relación intrínseca.

 

Así como tenemos que distinguir para su análisis al cuerpo y al alma, tenemos que distinguir lo racional de lo espiritual, no podemos usar las tesis platónica o aristotélica porque no somos solamente cuerpo y alma, si distinguimos las diferencias entre los conceptos y las intenciones podemos reconocer sus diferencias, porque se puede usar una misma idea con intenciones completamente distintas, con lo que podemos comprender que el alma y el espíritu sean distintos.

 

El cuerpo y el alma, tienen una relación intrínseca con el espíritu, su plano de relación es subjetivo, real y verdadero pero subjetivo y esto es precisamente lo que estamos tratando de establecer, por lo que para conocer lo espiritual debemos de analizar por separado cada parte, sabiendo que para su comprensión es necesaria su síntesis en un solo ser, que en este caso somos nosotros.

 

El cuerpo pertenece a un universo de objetos, el alma a un universo de conceptos y el espíritu a un universo de intenciones (el cuerpo es objetivo, el alma conceptual y el espíritu es esencial), si el objeto surge del concepto, entonces el cuerpo es una concepción del alma y el alma es una creación del Espíritu de Dios, por lo que el cuerpo no es sólo la materia que lo constituye, sino la forma que toma al inferir el alma sobre la materia y la intención manifiesta de su creador, porque si el concepto surge de la intención, entonces el alma es una creación de Dios.

 

El hecho de no estar conscientes del espíritu como entidad, no significa que no esté presente desde antes de la formación del cuerpo y el alma, hay muchas cosas que no entendemos de lo que somos, aún del cuerpo que es lo que más se ha estudiado y se conoce, existen grandes lagunas en el conocimiento humano, pero no significa que no estén y que no sean.

 

El espíritu de cada uno no es algo inexistente, no es imaginario, pero se le tiene que concebir de manera muy diferente que al cuerpo y alma, es un ente diferente de un contexto distinto, porque el espíritu pertenece a un contexto subjetivo, absoluto, intencional; principio y fin de todas las cosas que puedan existir en los contextos racional y material (conceptos y obras).

 

El Espíritu es el principio, es el verbo, el motivo de todas las cosas, que da origen a la creación de los conceptos que integran al contexto racional, que a su vez dan origen al contexto objetivo material en donde se expresan (porque la materia no es objetiva, sino hasta que se ordena conceptualmente), y aunque no todas las ideas se materializan en obras, el contexto racional contiene: los conceptos de todas las obras que existen materialmente y los que se quedan como sólo ideas, pero es en el Espíritu en donde tienen su origen todos los conceptos, no todas las intenciones se transforman en conceptos pero todos tiene su origen en la intención porque es donde se encuentra la esencia de la vida... el verbo.

 

Los tres contextos están íntimamente relacionados: Lo que se ve fue creado por lo que no se veía. La apariencia de las cosas se manifiesta por la razón y la razón por la esencia de las mismas. El alma cobra vida en los conceptos que es la ciencia de la vida, creados por la voluntad del Espíritu; imaginando, conceptualizando y memorizando lo que sentimos; discerniendo, emocionando y expresando lo que pensamos.

 

En el aprendizaje es al contrario, percibimos la expresión, discernimos el concepto e intuimos la intención, pero si no discernimos nuestro propio espíritu; las intenciones que sentimos con los sentimientos al no poder referenciarlos se confunden con las emociones que son conceptos, porque el espíritu es de un contexto distinto al racional, del que sólo en algunas contadas excepciones se ha dicho algo real y responsable porque Dios para la Ciencia y para la Religión ha sido un misterio y por lo mismo su propio Espíritu; la ciencia por no considerar lo evidente lo ha negado y se ha quedado sin esperanza; la religión sin entenderlo se ha quedado sin fe.

 

Reflexionemos dejando de imaginarnos lo que es el espíritu, porque así como la materia no es obra de nuestra razón o imaginación y existe independientemente de nuestra voluntad, de igual forma el espíritu existe, pero si no entendemos su contexto, no podemos entender los sentimientos como algo real y verdadero, como algo existente, ni podremos definir al amor, la verdad, al egoísmo o al pecado, porque sólo entendiendo lo que es el espíritu y lo que representa, el contexto en el que se define su significado, es cuándo estos términos obtienen su verdadero significado.

 

Ésta falta de conocimiento es la razón por la que los problemas mentales originados en el espíritu, no hayan tenido solución con el uso de estimulantes ni por medio de la sugestión, porque los filósofos que su tesis es la necedad y sicólogos que la suya es la sugestión desconocen lo espiritual, por eso escuchamos tantas frases sin sentido y sin explicación que lo único que producen es miedo, porque le tenemos miedo a lo que no conocemos.

 

El alma de cada uno de nosotros se conforma en la experiencia, creando y discerniendo conceptos: memorizando, reflexionando e imaginando experiencias, reconociendo las intenciones de los y lo que nos rodea; ésta experiencia se expresa de diferente manera de acuerdo a los conceptos que adquirimos, expresiones que tienen su intención espiritual, su discernimiento y su expresión corporal, que se da con una lógica definida de la siguiente manera:


 

La concepción del alma.

 

Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Concepdelalma.JPG

 

El alma tiene una estructura definida, una lógica estructurada desde su creación. Conocerla es imprescindible, para su correcta utilización, ya que el alma como el cuerpo, son los instrumentos con los que contamos para expresar lo que somos en esencia, nuestras intenciones, ya que de otra forma solamente somos un pedazo carne sin esperanza, que sirve a la carne como su única existencia, la cual en verdad si es lo único que entendemos como vida es en realidad nuestra única existencia y nuestra única vida, por lo que no hay esperanza. Conozcamos al espíritu que late en nosotros del que somos parte y estamos formados, para poder trascender esta forma vana que ha gobernado nuestro entendimiento y seamos los seres espirituales y eternos que hemos sido llamados a ser, porque si consideramos al espíritu de las cosas hechas como fundamento para nuestras obras en vez de considerar al Espíritu del Creador, estaremos escogiendo la muerte en lugar de la vida eterna en nuestras intenciones, recordemos que el espíritu de las cosas esta muerto no hay vida en ellas; seamos más que una obra y despertemos a la vida que llevamos dentro, hagamos conciencia de la verdad y la vida que Dios nos quiere dar.

 

 

Conclusiones

 

¿Por qué somos? Porque Dios nos creó.

 

¿Por qué somos cuerpo, alma y espíritu? Porque nos creó a su imagen y semejanza, y por lo tanto tenemos la capacidad de crear, de concretar nuestras intenciones en obras, porque la relación del espíritu con el alma y cuerpo tienen su consecuencia en todas las cosas que hacemos, las sustentan, las fundamentan; sin embargo el espíritu es una ilusión hasta que esté consciente y despierto en el entendimiento, por lo que servimos a las obras como a un dios al no existir en el entendimiento conciencia del espíritu que también somos, no hay conciencia de la esencia y de la trascendencia de la vida espiritual, por lo que no se le considera como algo valioso en la toma de decisiones.

 

La relación entre el espíritu y el alma es más importante de lo que pensamos, si somos superficiales dándole mayor importancia a las apariencias que a las intenciones por no entender el valor trascendental que significa para nuestras vidas, vamos a luchar por tener las cosas a expensas de nuestros sentimientos, pero el sufrimiento espiritual traspasa las barreras del cuerpo con los límites de su existencia, porque condena al alma, porque el espíritu no está sujeto al tiempo y al espacio y su relación con el alma trasciende por la eternidad, por lo que es importante considerar que si hacemos algo que en un principio nos provoque un pequeño sufrimiento espiritual, manifestado en un poco de angustia y aflicción, puede llegar a ser el infierno eterno que tanto se teme, a no vivir espiritualmente y a la muerte sin esperanza; si no entendemos la trascendencia e importancia de este sufrimiento no por eso vamos a dejar de sufrirlo, pero si conocemos y apreciamos el conocimiento del espíritu, podemos valorar los sentimientos y conducirnos de forma tal que no tengamos de que arrepentirnos, viviendo como consecuencia en armonía con el espíritu de vida que al hacer conciencia viene a formar parte de nuestra existencia y de nuestra vida, alcanzando la paz y el gozo que hemos perdido en el transcurso de nuestras vidas.

 

Cuando conocemos al espíritu ésta parte de nuestro Ser viene a ser parte de nuestra existencia, porque la verdad es que mientras no haya conciencia aun cuando hayamos sido creados con él ni forma parte de nuestra vida ni forma parte de nuestro ser, por lo que al haber sido definidos como cuerpo y alma desde una perspectiva de análisis parcial y limitada nos da una visión que llena de incertidumbre todo nuestro entendimiento, porque hay muchas dudas que no se pueden explicar desde esa perspectiva, en verdad somos cuerpo y alma hasta que podamos entendernos como seres espirituales, pero hasta que eso suceda aun existiendo él espíritu y que forme parte integral de nosotros como creación, aun sintiéndolo no forma parte de nuestra vida ni forma parte de nuestro ser hasta que lo entendamos para que cobre conciencia y cobre vida, porque él alma vive solamente para lo que conoce y entiende.

 

Dios nos creó cuerpo, alma y espíritu porque Él quiso, lo importante es entender el propósito por el que nos creó con éstas cualidades, para poder llegar a comprender la verdadera razón por la que fuimos creados así y poder cumplir con el propósito de nuestra existencia de acuerdo con su voluntad.

 


 

¿PARA QUÉ SOMOS?

 

 

El Propósito

 

Somos más que cuerpo y alma, y es necesario reconsiderar el propósito de nuestra existencia entendiendo toda la magnitud de nuestro Ser, analizando las partes que nos constituyen y sintetizándolas en un Ser como individuos y como parte de la sociedad, porque somos individuos y en conjunto formamos una entidad social y es necesario conocernos para saber el verdadero propósito de nuestra existencia en lo particular y como sociedad, para no estar sumidos en la maldad por la ignorancia, porque la ignorancia es la cadena que nos ata a las malas intenciones y a la muerte espiritual, lo que nos ata a servir a nuestro cuerpo animal y a las cosas materiales como a un dios, al egoísmo, a querer vivirlo todo por no tener esperanza de trascender de algún modo y a la maldad por menospreciar el derecho de los demás al codiciar lo que otros tienen, lo que nos ha hecho sufrir como esclavos de la carne, sin voluntad ni libertad, porque la voluntad se ejerce en el entendimiento y la verdad espiritual es la que puede liberar al hombre de su yugo material; cuando cada uno de los seres humanos conozca la realidad de su propio espíritu, sólo entonces podrán entender su verdadera razón de ser y de existir como hijos del único Dios verdadero creador del alma y el cuerpo, pero mientras ésta conciencia sea una ilusa obra de la imaginación, la realidad espiritual y la esperanza de esa vida a la que todos podemos aspirar, mientras esa conciencia no despierte en nosotros, no podremos alcanzar nuestra razón de ser y de existir.

 

 

El Propósito Del Cuerpo

 

Los instintos son la clara manifestación de los propósitos del cuerpo, siendo el instinto de supervivencia el que resume a todos, ya que son mecanismos naturales, funciones fisiológicas inconscientes, que dependiendo de las circunstancias pueden llegar a dominar aún a la conciencia, funciones como son respirar, digerir, también el hambre, la sed, incluso la sexualidad, todas las actividades hormonales y los reflejos condicionados son instintos que motivan acciones especificas; sin embargo cuando las necesidades elementales están subsanadas, los propósitos cambian, porque ya no se busca lo primordial sino lo superficial, es entonces cuando el placer ocupa el propósito de los sentidos, llámese gula, borracheras, sexo sin compromiso o cualquier actividad física cuya única finalidad es el placer.

 

Esto ocurre porque no se tiene la esperanza de trascender a esta existencia, la lógica del placer sólo tiene sentido cuando no se tiene esperanza, pero si consideramos la existencia del espíritu, si entendemos la importancia de su existencia para nuestra trascendencia, entonces el propósito del cuerpo cambia en la conciencia radicalmente, porque ya no sirve para dar placer aunque pueda disfrutarlo, sino tiene en verdad una función extremadamente importante para nuestra existencia, porque es en si la semilla en la cual se ha de engendrar al verdadero Ser que llevamos dentro, un verdadero hijo de Dios.

 

También al comprender la importancia de esta existencia aunque vana y efímera se convierte en un instrumento valioso para la vida ya que todos estamos llamados a ser hijos de Dios, por lo que estando consientes de la vida espiritual y entendiendo nuestra verdadera trascendencia, compartir la verdad y el amor tiene que ser lo que motive nuestras acciones en el cuerpo que ahora como instrumento debemos utilizar.

 

 

El Propósito Del Alma

 

El alma por su parte, se forma de la experiencia, se nutre de la cultura, por lo que sus propósitos dependen de lo que conoce y aplica, lo que se traduce en deseos; si todos conocemos lo mismo tendremos los mismos deseos, los mismos propósitos limitados por las diferentes circunstancias, así que si el alma reconoce exclusivamente al cuerpo, sus deseos tendrán como propósito satisfacer sus necesidades elementales y si estas están subsanadas, satisfacer al placer que con el cuerpo pudiera tener; pero si se considera que el alma sea un bien mayor que el cuerpo, satisfacer sus necesidades de aceptación y reconocimiento será el propósito de la misma, teniendo en el poder y la alabanza su recompensa, siendo el cuerpo tan solo un instrumento para conseguir la belleza (sea física o racional), la riqueza (material o cultural), el poder (de conocer o manipular), y la fama (en la alabanza), que ya sean aislados o en conjunto, serían los propósitos para alcanzar la supuesta realización.

 

El Ego es el Yo del alma, por lo que los deseos son egoístas cuando se considera solamente a sí mismo para su realización, por lo que aún el altruismo se sostiene del egoísmo y la vanidad, ya que es la fama del poder y la riqueza, dando de lo que les sobra, lo que es deducible de impuestos, pero nunca lo que les pudiera llegar a faltar, a menos que se hiciera por amor, lo cual ya no sería deseo sino intención, pero mientras que el espíritu sea un supuesto y no exista conciencia plena de su existencia y de su importancia para nuestro ser, mientras que el amor se considere como obra del pensamiento en verdad no habrá una genuina intención espiritual en el acto que se realice y sólo podrá ser considerado como deseo.

 

"Vanidad de vanidades, todo vanidad y aflicción de espíritu", así comienza el libro de "Eclesiastés" escrito en la Biblia, libro que retrata al hombre cuando sólo considera que es cuerpo y alma, sin considerar a su espíritu, por lo que si no conoce a Dios todo lo que conoce es vano y al ser lo único que conoce como cierto, ignora lo que siente del espíritu al decidir su que hacer, estando como consecuencia condenados a vivir separados de Dios, porque los deseos de la carne buscan el placer y la alabanza y esto es comprensible porque los propósitos del alma dependen del conocimiento, que es la plataforma de la escala de valores y si se ignora el significado e importancia del espíritu por desconocer a Dios, esta escala de valores estará mal fundamentada y encaminada.

 

Por lo que es extremadamente valioso este conocimiento, porque si hay conciencia del espíritu, el alma puede establecer su escala de valores considerando a lo trascendente como lo único verdaderamente importante para su entendimiento y para comunicarlo a los demás, comprendiendo que el alma al hacer conciencia de su espíritu, este pasa a ser parte integral de su vida y de su ser, por lo que al comprender su trascendencia e importancia debe compartir este conocimiento y esta vida que es lo que motiva toda la razón de nuestro existir.

 

 

E1 Propósito Del Espíritu

 

El propósito del espíritu es al igual que el cuerpo vivir, pero la vida espiritual no se sustenta como lo hace el cuerpo ni el alma, porque la paz, el gozo y el amor, que son la vida espiritual, se nutren de bien, de la verdad y de la esperanza, obra del ejercicio de la vida espiritual, de la que se obtendría como fruto más amor, paz y gozo; lo que limita esta vida es la falta de conocimiento, porque no se puede ejercer la voluntad sobre lo que no se conoce, y ante la fuerza de los sentidos y los instintos que nos dan a conocer la apariencia de las cosas, se ignora la intención que es la esencia de las mismas, dejándonos llevar sin medir las consecuencias que espiritualmente se pudieran obtener, además por desconocer a Dios ignoramos que el espíritu es en sí un engendro del mismo Dios, engendro que al cobrar conciencia cobraría vida en el alma, una vida trascendente y eterna que al término de la vida del cuerpo material que es vano y efímero nos llevaría al siguiente paso de nuestra existencia; sin embargo si el alma no cobra conciencia de la realidad de la vida espiritual, esa trascendencia sería una ilusión porque el alma no vive más que para lo que conoce y entiende, lo que no conoce aunque exista, para el alma no existe.

 

Porque todos los que desconocen al espíritu tarde o temprano sufren por considerar que los valores materiales o intelectuales son el propósito y fin de sus vidas; pero el propósito y el fin para el que fuimos creados no es nada complicado e indescifrable, ya que no son las cosas ni los logros, ni tampoco los placeres, los que dan origen a todas éstas actividades, sino que lo que las fundamenta es cumplir con la verdadera razón de nuestro ser y existir, que es que seamos hijos de Dios, viviendo al espíritu y sintiendo esa vida conscientemente, pero como no conocemos a nuestro propio espíritu, no cumplimos con nuestra razón de ser y existir por lo que somos infelices y es por esto que buscamos la felicidad, felicidad que debería acompañar todas nuestras actividades y que por desconocer nuestra razón de existir buscamos en las cosas pensando que en ellas la podemos encontrar, pero no se encuentra ahí porque lo único que puede lograr en nuestras conciencias la verdadera paz es vivir como hijos de Dios en nuestro propio espíritu, porque si somos hijos de Dios tenemos esperanza de trascender a esta vida, cumplimos con la razón de nuestra existencia, somos felices y podemos utilizar las cosas para recrearnos en ellas.

 

Hemos considerado que la felicidad es el propósito y destino del hombre porque somos infelices, como no hemos conocido nuestra verdadera razón de ser y existir, hemos perdido el rumbo en medio de un sin número de valores superfluos, porque en verdad la condición natural del hombre es la paz y el goce de la vida, pero cuando se pervierte al alma por servir al cuerpo como a un dios por ser lo único que conoce, se pierde la vida espiritual a la que hemos sido llamados para ser hijos de Dios, misma que solamente entendiendo el significado y la realidad de nuestro espíritu manifiesto en las intenciones, podemos considerar para conservar la vida espiritual.

 

 

El Conocimiento

 

Para poder lograr un entendimiento correcto acerca del para qué de nuestras vidas, es fundamental analizar los tres tipos y niveles de conocimiento que existen, ya que es en el conocimiento donde se debe develar el misterio del Universo Espiritual, y las respuestas de todos los demás misterios que en este sentido se nos puedan presentar, porque si es del Espíritu de donde surgen todos los conceptos que a su vez dan origen a todas las obras, entonces conocer al Espíritu es saber la esencia de la vida, reconociendo el propósito de quien nos creó. La búsqueda de ese conocimiento en sí, es la causa más elevada que el hombre puede tener para consigo mismo, ya que al conocer al espíritu se encuentra la verdad, la libertad, la esperanza, la certidumbre, la seguridad, que son el fundamento de la felicidad perdurable y verdadera.

 

El conocimiento es de tres tipos: físico, racional y espiritual, desarrollándose en tres niveles: empírico o del sentido común, sistemático o de la razón, y esencial o del espíritu. El empírico se adquiere de las evidencias que las sensaciones proporcionan, distinguiendo las características, que física, racional o espiritualmente podemos conocer, recreando los conceptos de los diferentes eventos del alma, que constituyen el primer nivel de conocimiento; el sistemático se realiza en la comprobación de los conocimientos empíricos, lo que sucede al repetirse un evento, ya que se reflexiona sobre el mismo desde la imagen que en la memoria se tiene, lo que lo sistematiza; y el esencial se forma al intuir las motivaciones de cada una de las cosas que vamos conociendo, cuando reconocemos las intenciones con que se hicieron las cosas.

 

El conocimiento físico: es empírico, al conocer los datos proporcionados por los sentidos, conceptuando lo material, distinguiendo los objetos y la apariencia de los mismos. Es sistemático, al razonar sobre las leyes que rigen a la materia, y las relaciones que existen entre sus diferentes eventos, y es esencial cuando se conoce el propósito y motivo que dio origen a las cosas que en el contexto material se encierra.

 

El conocimiento conceptual: es empírico cuando conceptuamos lo que sentimos y comienzan las emociones por los conceptos que se desprenden del universo racional, ya que dependiendo de la sensación valoramos al concepto reaccionando ante el evento; es racional cuando se reflexiona sobre las ideas, como en el caso del lenguaje (que es subjetivo), que reglamenta el uso de la razón y su estructura; y es esencial en el momento en que se descubre el propósito, motivo e intención de la razón en sí misma.

 

El conocimiento espiritual: es empírico al intuir con los sentimientos distinguiendo las intenciones, sintiendo el bien o el mal, por el amor o el odio de quienes nos rodean, es racional, cuando distinguimos el bien y el mal de nuestro derredor y de nosotros mismos, juzgando los actos en sus intenciones para con nosotros y de nosotros para con los demás, pero es espiritual cuando se descubre la razón fundamental de la intención en sí, ya que no es un acto el que se juzga, sino todos y cada uno de los eventos que pudieran suceder sujetos a la esencia misma de la vida, es cuando descubrimos el propósito de todas las cosas, es el conocimiento que también descubre el para qué del cuerpo y alma, que es conocer a Dios y el propósito de nuestro propio espíritu que es que seamos como Él es, que seamos verdaderamente sus hijos.

 

Conocimiento:

 

Físico

Racional

Espiritual

Empírico

Sentido Común

Sentimental

Sistemático

Científico

Filosófico

Del efecto

Causal

Esencial

 

 

Conclusiones

 

Fuimos creados para llegar a ser hijos de Dios, pero sin conocer a Dios ¿podremos ser sus hijos?

 

En la medida en que se conoce se reflexiona sobre el propósito de las cosas, pero si se desconoce lo que es espiritual por desconocer a nuestro propio espíritu y a Dios, no se puede reflexionar sobre el propósito desde su esencia, reflexionar sobre las apariencias no es lo mismo que reflexionar sobre las razones o las intenciones, y es indiscutible que por la falta del conocimiento espiritual lo esencial se haya confundido restándole importancia, pero si consideramos las evidencias y reflexionamos desde el sentido común, tomando en cuenta los principios espirituales que aquí se puntualizan, podemos deducir correctamente el propósito del ser humano, que en principio sería conocer a Dios que lo creó, para poder llegar a cumplir con el verdadero propósito de la creación y ser hijos de Dios; conociendo al Espíritu que es la esencia de todas las cosas, la fuente de la vida y de la verdad, ya que al conocerlo podemos deducir que fuimos creados por amor y con verdad, obra de la voluntad de Dios que es lo único verdaderamente bueno para nuestras vidas, pero hemos sido pervertidos por ignorar que somos seres espirituales, por lo que servimos a la carne como a un dios lo que resulta en la maldad del egoísmo que el mundo encierra.

 

El conocimiento de Dios con el uso de las sensaciones y el sentido común se deduce correctamente, pero el castigo por desobedecer a nuestra propia conciencia espiritual ha sido no poder resolver éste misterio… que es conocer a Dios. Porque si conocemos a Dios su esencia se engendra en nosotros como algo real y verdadero, recibiendo la bendición de ser hijos de Dios, fundamentando la vida eterna y logrando la seguridad que la certeza nos brinda, la paz y gozo en el espíritu que son la verdadera y perdurable felicidad, porque Dios nos creó para alegría, dándonos de su Espíritu para el gozo a cada uno de los hombres en los que habita como hijos; porque el amor de Dios (que es Dios mismo), habita en el corazón del hombre por el conocimiento, para ser instrumentos de justicia, para gozarnos en el ejercicio de las buenas obras que no son ni aburridas ni penosas, porque la justicia del espíritu da como resultado la felicidad y es mayor que cualquier tribulación que se pudiera presentar, porque el cuerpo es instrumento del alma y el alma del espíritu, pero si no conocemos nuestro propósito venimos a ser esclavos de nuestros cuerpos materiales a los cuales servimos por no tener esperanza, lo que nos lleva a cometer toda clase de actos que nos condenan a sufrir por no considerar importante lo que sentimos del espíritu, a cometer verdaderos pecados que nos convierten en nuestro propio demonio, origen de nuestro mal.

 

Servir a nuestro cuerpo es servir a nuestros deseos desordenados por no tener conciencia del espíritu y la esperanza de la vida espiritual, teniendo como consecuencia la culpa que por la ignorancia se desprende, ya que los instintos no pueden ser controlados sin el fundamento del conocimiento espiritual, porque el poder de vencer a nuestro propio mal se adquiere al conocer la verdad y el Espíritu de Dios, teniendo como instrumento de justicia al poderoso amor manifiesto en la creación.

 

Pero si se desconoce el significado de Dios y de su amor ¿se podrá utilizar? De ninguna manera, porque sólo cuando se conoce al Espíritu del amor y la verdad, podemos racionalmente hacer culto a nuestro creador ya que su propio Espíritu viene a engendrarse en nosotros, con lo que pasamos a ser de hechura de Dios a hijos de Dios, no adoptados, no bastardos, sino legítimamente suyos; porque nos creó para que así como Dios es en los cielos (en lo espiritual), seamos nosotros en la tierra para después ser recibidos en gloria vivos para Dios porque nuestros nombres estarán inscritos en el libro de la vida.

 

Si llegamos a comprender sin dogma, sin costumbre, sin tradición, sin ignorancia, éste maravilloso propósito, por el conocimiento de la verdad y el amor, la justicia y la fe serán nuestro tributo, entonces sí habremos cumplido con nuestras expectativas como seres humanos.

 

 

 

FUNDAMENTOS

 

 

Para fundamentar lo que acabamos de explicar es importante hacer un análisis a conciencia desde la perspectiva de cada uno de los contextos en que estamos inmersos, ya sea desde la perspectiva material, como conceptual y espiritual, este análisis nos servirá de apoyo para poder contextualizar correctamente lo que estamos explicando, dando soporte a todo lo que hemos considerado, estableciendo un fundamento lógico que las sustente, porque se ha omitido al espíritu como si no existiera explicando de forma confusa y limitada nuestra conducta y nuestra razón, cayendo en la falacia en muchos de nuestros argumentos al no tener en cuenta las razones del contexto espiritual. Hagamos este ejercicio que sin lugar a dudas fundamentará el entendimiento de lo que aquí estamos explicando.


 

Características

 

¿Cuáles son las características Físicas, Mentales y Espirituales que se distinguen?

 

Distinguir las características de los contextos que nos conforman, es determinante para la comprensión de nuestro ser; con el conocimiento del espíritu podemos visualizar de manera correcta su importancia y trascendencia, revalorizando al cuerpo y alma en su justa medida, analizando lo que somos de acuerdo a lo que sentimos y expresamos, en cada parte de nuestro ser.

 

El cuerpo físico:

 

§  Es la Apariencia de lo que somos, la forma moldeada que se expresa en el contexto material, determinada por las razones con las que Dios nos creó.

§  Es Relativo a un tiempo y espacio determinados, porque su propósito no es trascender, sino ser instrumento del ser para expresarse, comunicarse y aprender; ni el cuerpo ni sus obras trascienden, su propósito es expresar no trascender, pero toda la materia en si es una expresión útil para el Creador, un instrumento para expresar otro nivel de conciencia, y aunque sigue existiendo después que el cuerpo deja de ser, el universo material y todo su contexto tuvo un principio y tiene un fin.

§  Por lo que el cuerpo es Vano, dejando de estar constituido como tal al morir.

§  Es Corruptible, susceptible de sufrir cambios, alterando el estado ideal, que de acuerdo a su información genética podría tener, ya que el ser humano se corrompe físicamente en consecuencia del principio que dicta a la delicada figura humana y a todo lo material en su efímera existencia.

§  Al cuerpo se le concibe de forma Objetiva, es un objeto constituido como tal y comprendido racionalmente de esta manera, porque lo aparente es objetivo en el contexto material.

§  Y es Mortal, la vida del cuerpo material y su expresión es finita (como ya mencionamos), no está hecho con el propósito de trascender; aunque las obras trasciendan la muerte del cuerpo, mostrándonos los conceptos que les dieron origen y la obra de las manos que les dieron forma, no dejan de ser finitas materialmente.

 

De los cinco sentidos es de los que hacemos conciencia primeramente, es por esta razón que la apariencia de las cosas viene a ser lo más importante en nuestra escala de valores, porque se conoce de lo aparente a lo esencial, pero si reconocemos el propósito del cuerpo y su relativa importancia, podemos reconsiderar nuestros valores y principios. También es importante mencionar que la materia que nos constituye, no es buena ni mala es tan solo el medio de expresión.

 

El alma:

 

§  Es la Ciencia de las cosas, donde se define y se entiende por medio de la razón todo lo que somos y nuestro que hacer.

§  Racional, ya que la razón es la que concibe y conceptualiza todo lo que siente, reflexionando sobre sí, creando y recreando al universo racional; el alma también es instrumento, pero del espíritu, para expresar sus intenciones.

§  Es Vana y Trascendente, Vana en lo que está ligada al cuerpo, como el placer o el dolor que como el cuerpo son efímeros e intrascendentes, y Trascendente en lo que está ligada al Espíritu de Dios, en el amor y la verdad, si es que existe conciencia del Espíritu ya que el alma vive para lo que conoce y entiende, lo que no conoce aunque exista  para el alma no existe.

§  Corruptible en sus ideales y objetivos e Incorruptible en los principios que la conforman; porque los objetivos son relativos, pero los principios son absolutos (todos tenemos la misma estructura de pensamiento, la misma lógica y sentimos lo mismo), esos principios que son nuestros principios pues fuimos concebidos con ellos son y seguirán siendo los mismos aun cuando por los ideales los ignoremos y no los consideremos en nuestra toma de decisiones, por lo que la condena por desobedecer a nuestra propia conciencia sigue y seguirá siendo la muerte de nuestro espíritu.

§  Es Conceptual, ya que el universo material está formado por conceptos objetivos o subjetivos, por medio de los cuales se conceptualiza lo material desde los sentidos; por medio de los sentimientos conceptualizamos lo espiritual y en un acto reflexivo lo conceptual, porque el alma está en contacto con el cuerpo, con el espíritu y consigo misma.

§  Es Mortal y Eterna porque junto con el cuerpo muere parte del alma y otra parte es Eterna, si es que hay conciencia del Espíritu porque donde hay conciencia hay vida entendiendo que el espíritu no es el alma porque el alma si no conoce lo trascendente no puede trascender.

 

Él alma es más que la memoria y la imaginación, es lo que nos hace ser individuos, sin embargo la razón de su existencia radica en el hecho de poder hacer conciencia de la verdad y la vida, de poder hacer conciencia de Dios; no nos imaginamos la magnificencia del Alma del Creador en su contexto, la cantidad de conceptos, de causas y efectos que están en continua ejecución haciendo exactamente lo que deben hacer ya que se rigen de a cuerdo a los principios con los que fueron concebidos, pero aunque no conozcamos todo lo que hace, no deja de hacerlo; ni todo lo que es, deja de serlo, y es que hay partes de nosotros en lo particular que no están en el consiente o en el subconsciente, que nunca aparecerán en los sueños y que aun cuando podemos comprenderlas, nunca estaremos conscientes de ellas, porque lo que vino a aprender el alma no es como fue concebida, lo que viene a conocer el alma es al que la concibió.

 

El espíritu:

 

§  Es la Esencia de lo que somos, la intención, la motivación que origina toda obra, constituido con leyes inamovibles, que determinan la libertad o el yugo en el alma, porque así como las leyes físicas rigen en el universo material, existen leyes espirituales que determinan el estado espiritual en que nos encontramos.

§  Es Absoluto, el bien y el mal son esencia, intención, el bien surge del amor, el mal del odio, el instrumento del amor es la verdad, del odio la mentira.

§  Es Trascendente, porque no está sujeto al tiempo y al espacio del universo material, por lo que la esencia de nuestros actos trasciende en espíritu para siempre.

§  Es Incorruptible, es o no es, vive o muere, ama u odia, pero no se desfigura, porque no es relativo.

§  Es Subjetivo, no se puede hacer un objeto de él, pero es real.

§  Es Eterno, al no estar sujeto al tiempo y espacio, trasciende sus fronteras y se extiende infinitamente, si comprendemos los alcances del espíritu, podemos reconocer que Dios es Espíritu, que Dios es amor, que es verdad, que es absoluto, que es eterno; palabras todas escritas desde miles de años atrás por gentes que lo entendieron y que hoy y para siempre seguirán vigentes.

 

Del espíritu es de lo último que podemos hacer conciencia en el alma, ya que se conoce de lo aparente a lo esencial, pero es del espíritu de donde surgen todas la obras, obras buenas si es que hay conciencia del valor e importancia de la vida espiritual o malas si lo que consideramos como valioso e importante es al espíritu que habita en las cosas hechas, que como ya mencionamos no hay vida en ellas, pero si queremos encontrar nuestra justificación en las cosas, estarnos condenando a nuestro espíritu; El espíritu existe independientemente de la razón, así como nosotros podemos existir independientemente del universo material, pero tenemos que entender, lo que solamente habíamos podido imaginar, porque lo espiritual aunque lo intuimos, no lo habíamos podido definir en su contexto, pero con ésta definición podemos explicar para entender que somos en espíritu engendros del Espíritu de Dios, engendros latentes hasta que el alma que es lo que nos hace ser individuos adquiera conciencia y despierte a la vida, a la que estamos llamados a ser hijos de Dios.

 

 

Conclusiones

 

Considerar la existencia del espíritu como una parte integrante del Ser, cambia nuestras expectativas radicalmente, ya que al comprender la existencia de lo eterno, recuperamos la esperanza que se había perdido, porque si solamente entendemos que somos cuerpo y alma, nuestra esperanza de trascender de algún modo es simplemente absurda e inexistente, porque no hay esperanza en la carne sabiendo lo efímera e intrascendente que es la vida material; sin embargo al existir un contexto trascendente y eterno, el cual podemos conocer para que sea parte de nuestro entendimiento, y al existir pueda unirse al alma y formar parte de nuestro Ser, nos da la esperanza que buscamos, porque con este conocimiento podemos hacer conciencia de nuestra vida espiritual, fundamentando nuestra esperanza, lo que tiene sentido al saber que el espíritu al cobrar conciencia cobra vida, una vida absoluta y trascendente.

 

Por lo que podemos resumir las características del "Ser Humano" de la siguiente manera:

 

Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: ElSer.JPG

 

Nos hemos acostumbrados a comprobar la existencia de las cosas a través de su apariencia física, pero si aceptamos la realidad de los sentimientos, entendiendo que su origen no es la razón sino el espíritu, podremos darnos cuenta de la existencia del espíritu y de sus características, como también podemos apreciar la real existencia de nuestras ideas en el universo racional.

 

 

El Universos y sus Contextos:

 

Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: Descripción: ElUniversoysusConceptos.JPG

 

Con la comprensión de lo que verdaderamente somos, entendiendo la existencia del espíritu como contexto y como parte integral de nuestro Ser, es cuando realmente conocemos lo que somos y lo que podemos llegar a ser, pero para poder llegar a ser consientes de esta verdad es necesario despejar nuestra mente de todo aquello que explicó equivocadamente lo que somos y lo que sentimos, para que al reflexionar sobre los actos cometidos, dejemos de hacer todo aquello que nos condena y nos humilla delante de nosotros mismos y delante de Dios arrepintiéndonos, porque sin santidad nadie conocerá a Dios.

 


 

PRINCIPIOS Y LEYES UNIVERSALES

 

 

Condiciones y Condicionantes

 

¿Cómo estamos condicionados? Y ¿Cómo condicionamos universalmente?

 

 

"Condiciones y Condicionantes del Universo Material"

 

El "Universo Material" Esta regido por principios que dictan la base de su funcionamiento como tal, principios que nosotros al irlos descubriendo, hemos tipificado en leyes y reglas a lo largo de la historia y así como el universo material nos determina y condiciona, nosotros lo condicionamos con el uso de la razón y el ejercicio de la voluntad, tanto a nuestro cuerpo físico, como a lo que nos rodea, de la siguiente manera: divididas en:

 

Condiciones:

 

Ø  "Físicas Ambientales", son nuestro contexto geográfico, climatológico y ecológico, circunstancias dadas de acuerdo al tiempo y al espacio en el que nos desarrollamos.

Ø  "Físicas Corporales", son las características físicas de cada uno de nosotros, desde la complexión, la estatura, el color y el sexo, hasta la sensibilidad hacia ciertos alimentos y bebidas.

Ø  "Instintos", son una herencia genética que nos condiciona para que reaccionemos ante diferentes circunstancias, como el instinto sexual y el de supervivencia.

 

Condicionantes:

 

Ø  "Dominio Ambiental", transformando nuestro entorno y adecuándolo a nuestras necesidades; cultivando, criando, fabricando, edificando y ordenando al medio ambiente en el que nos desarrollamos.

Ø  "Dominio Corporal", ejerciendo control sobre nuestros miembros y seleccionando de acuerdo a las circunstancias la forma del desarrollo corporal.

Ø  "Dominio Propio", inhibiendo los instintos, sometiéndonos a un código moral y ético.

 

Este dominio voluntario de nuestro aspecto físico aunque limitado, con el uso de la razón y el conocimiento se ha ido ampliando, dándonos la libertad de escoger la forma en la que queremos vivir, pero son las circunstancias las que condicionan si esa libertad es mayor o menor, porque podemos observar que algunos seres humanos están sojuzgados por el medio ambiente en el que se desenvuelven, sumidos en la pobreza o víctimas del genocidio, otros presos de diversas enfermedades que les impiden sentirse libres y también hay quienes son esclavos de sus instintos, por lo que no pueden ejercer su voluntad sobre el medio ambiente que los rodea.

 

 

"Condiciones y Condicionantes del Universo Racional"

 

El "Universo Racional" está regido por normas culturales o reglas morales; leyes civiles o militares, que históricamente el hombre ha impuesto como parte de la "Cultura", que nos condiciona dependiendo de las circunstancias en que cada uno se desarrolla y nosotros también podemos condicionar a nuestra cultura de la siguiente forma:

 

Condiciones:

 

Ø  "Cultura Social", que son todos los objetos con los cuales nos relacionamos, que de alguna manera influyen en nuestra conducta, desde las cosas con las que convivimos, hasta la arquitectura urbana.

Ø  "Cultura Personal", que son todas las ideas, tradiciones y costumbres que aprendemos de la sociedad, familiares, alimenticias, religiosas; ya sea en el seno de la familia o por medio de instituciones académicas, religiosas, o culturales, incluyendo lo que aprendemos desde los medios de comunicación, ya que éstos elementos determinan la forma en que nos relacionamos con la sociedad en lo particular.

Ø  "Carácter", que son los temperamentos con que reaccionamos ante ciertas circunstancias involuntariamente, son la intensidad en que se manifiestan las emociones.

 

Condicionantes:

 

Ø  "Creatividad", con la cual hemos creado los objetos de nuestra Cultura Ambiental, siendo nosotros artífices de la misma y razón de cambio también.

Ø  "Comunicación", en la sociedad nosotros tenemos el poder de influir en las personas comunicándonos, ideas, conceptos y sentimientos, transformando a los individuos y siendo transformados de la misma forma.

Ø  "Dominio Propio", inhibiendo el Carácter, sometiéndonos a un código moral y ético, que controle las emociones.

 

 

Universo Racional

 

Condiciones                         Condicionantes

Cultura Social                              Creatividad

Cultura personal                          Comunicación

Carácter                                      Dominio Propio

 

El Alma, que nos constituye en individuos, forma parte del Universo Racional, donde se expresan las ideas a través de sus conceptos, pero las obras materiales producto de la creación y los conceptos de las que fueron origen, están en constante transformación, porque las obras que son expresiones no pueden ser creadas con el propósito de trascender, sino como un medio de comunicar la voluntad y la inteligencia, porque el medio de expresión que es el cuerpo material es relativo, no es eterno, es una creación que tiene un propósito importante pero finito y limitado; por lo que cifrar nuestras esperanzas en sus obras o en los conceptos ligados a estas expresiones, es poner nuestro esfuerzo en lo que no permanece, en la vanidad de la vida, cuando lo que trasciende son las motivaciones, los principios de vida por los que fuimos creados y que nos brindan la posibilidad de crear nuestros propios conceptos y hacer nuestras obras para expresar y dar a entender esas motivaciones; las obras materiales no están hechas para trascender pero las motivaciones son eternas, por lo que los principios son lo que debemos conocer para no equivocarnos en nuestras decisiones y no tener que arrepentirnos de lo que hacemos; La materia y la energía no son motivaciones, en el alma está la forma de llevar a cabo las obras, pero es el espíritu el que motiva la ejecución de toda obra, en donde se deben descubrir los principios que rigen la creación y que al conocer podemos considerar como lo verdaderamente valioso e importante.

 

 

"Condiciones y Condicionantes del Universo Espiritual"

 

Nosotros también somos espíritu, el Espíritu es la esencia con la que fuimos creados y es lo que nos capacita para crear, pero si lo ignoramos nos podemos destruir; las obras son la apariencia de lo que hacemos, cuales son las obras tal es la esencia de las mismas, cuales son las obras tal el espíritu con el que se hicieron, pero las obras son muertas y el espíritu de las obras es muerto, porque nosotros somos lo que damos vida a las obras, porque las obras no tiene espíritu, sólo son por sí mismas expresiones, por lo que no debemos justificar nuestra existencia en función de las obras porque no hay vida en ellas, la vida habita en la conciencia del espíritu de vida, que en nuestro Ser habita por el conocimiento de Dios, por lo que nosotros mismos sin conciencia del espíritu somos simples expresiones en donde no hay vida, y solamente podemos expresar la muerte latente que sin la vida espiritual habita sin esperanza en el cuerpo material; la materia no se transforma en obras por su voluntad porque la materia no tiene vida, sino por medio del espíritu con el uso de la razón, pero si la razón no conoce al espíritu de vida, servirá al espíritu de las obras que es muerto porque no hay vida en ellas.

 

La eternidad del alma está en sus intenciones si es que vive el Espíritu del Creador en esa alma y que se refleja en los principios que sujetos al espíritu motivan sus actos, si son justos, por amor y con verdad, tendremos paz, gozo y más amor, trascendiendo el tiempo y el espacio en que se hicieron, porque no somos la expresión que es muerta al momento de ser finiquitada, sino el espíritu que dio origen, propósito y destino a esa obra; pero si nuestras motivaciones son las obras por sí mismas, tendremos como resultado injusticia, odio y mentira, tendremos angustia y aflicción, acumulándose en nuestras conciencias como la evidente muerte de nuestro propio espíritu para el alma.

 

La esencia que fundamenta a los universos racional y material, es la que determina la forma en sus intenciones y por lo tanto las obras son sus consecuencias; pero estas motivaciones que son espíritu, tienen condiciones que sostienen la salud y la vida espiritual de cada uno de nosotros, a través de la historia se ha procurado dar a conocer la forma en que estamos condicionados. ¿Quién no conoce los diez mandamientos? Junto con estos hay una recopilación enorme de leyes, que su propósito es establecer las condiciones para una vida espiritual sana y plena, pero ya que el contexto que tratamos de tipificar es intencional, su interpretación en la ley es imperfecta, porque la ley sólo puede condicionar las obras pero las motivaciones no, y por esto toda la ley se resume en "Amarás a Dios, con todas tus fuerzas, con toda tú alma, y con todo tú corazón" y "Amarás a tú prójimo como a ti mismo y lo amarás a costa de tu propia vida", porque estas son las motivaciones para poder cumplir con la justicia de la ley, por lo que dependiendo de estas motivaciones podemos identificar las consecuencias e interpretarlas y también podemos entender cómo es que nosotros influimos en el estado espiritual en que nos encontramos, esto por medio de condiciones y condicionantes que se dividen de la siguiente forma:

 

Condiciones:

 

Ø  "Espirituales impersonales", que son la esencia de las cosas y las personas que nos rodean, las motivaciones con que están hechas las cosas y la intención para las que fueron creadas, o bien las intenciones de las personas en sus relaciones con nosotros; que influyen en nosotros sentimentalmente.

Ø  "Espirituales Personales", dictadas por nuestra conciencia espiritual, la cual nos dicta cuales son los actos que nos van a ocasionar un daño espiritual y cuáles no. Esta conciencia nos sirve para reconocer qué sentimos y las consecuencias espirituales de nuestros actos.

Ø  "Intuición Espiritual", como el carácter o los instintos, se tiene una sensibilidad mayor o menor en cada uno de nosotros, por medio de esta nosotros podemos identificar de donde proviene la motivación y con qué fin se ha originado, si es buena o mala (Percibir es el hacer conciencia de lo que sentimos por medio de los sentidos, Intuir es el hacer conciencia de lo que sentimos con nuestros sentimientos, discernir es el hacer conciencia de los significados).

 

Condicionantes:

 

Ø  "Libre Albedrío", escogiendo el ambiente, las personas, las cosas con las que nos relacionamos, decidiendo sobre los valores materiales o espirituales; si los sentidos o los sentimientos, son más valiosos; si lo eterno o lo vano es más importante.

Ø  "Voluntad", por medio de la que servimos a las intenciones con las que actuamos, decidiendo la forma por la cual nos hemos de conducir; aunque el uso de la voluntad no radica en decir hoy soy feliz o triste, comparándolo con el cuerpo físico, podemos tomar las precauciones para que no nos volvamos a dar un golpe, pero no podemos quitarnos el golpe que ya recibimos y tampoco podemos resucitar si es que fallecemos. Así también en el espíritu podemos evitar hacer algo que nos lastime arrepintiéndonos de lo que nos provoca una carga de conciencia, pero si no nos arrepentimos es como si nunca se nos quitara el golpe y nos doliera eternamente, porque la vida y muerte espiritual se manifiesta en los sentimientos con los que vivimos, sentimientos que trascienden después que el cuerpo muere, porque el espíritu es eterno y junto con él también puede trascender el alma si es que conoce a Dios. Es necesario aclarar que la voluntad recrea o destruye las condiciones espirituales que tenemos, si amamos, como consecuencia tendremos más amor, pero si odiamos tendremos más odio.

Ø  "Conocimiento", si conocemos la verdad, la verdad nos hará libres, Dios es espíritu y es verdad; la libertad espiritual se concibe en el conocimiento de Dios y del espíritu que Dios nos dio, si conocemos el amor, la paz y el gozo, podemos servir conscientemente a las intenciones que nos van a producir este estado espiritual, pero si no lo conocemos entonces somos esclavos, primero del temor que sentimos a lo desconocido y después a una serie de intenciones fundamentadas en las obras, de las cuales no tenemos una conciencia clara acerca de sus motivaciones e inclusive sacrificando nuestra paz y gozo por conseguir esos propósitos. La intuición es una condición, pero el conocimiento es la forma por la cual nosotros podemos servir voluntariamente al amor, a la verdad y a la vida espiritual para la que fuimos creados.

 

 

Espíritu

Condiciones

 

Condicionantes

Espirituales impersonales

(esencia que nos rodea)

Libre albedrio

Espirituales personales

(deseo)

Voluntad

Intuición espiritual

(conciencia espiritual)

Conocimiento

 

Así como el cuerpo necesita dos terceras partes de agua para subsistir, el alma necesita mucha más verdad que imaginación para trascender; la sed se aplaca bebiendo, la sed del alma se aplaca conociendo, pero la imaginación es como un espejismo que al irse acercando se desvanece y la sed de verdad se profundiza hasta llegar a la locura; la necesidad de entendimiento no se suple con ilusión y fantasías, es necesario el verdadero discernimiento, la lógica perfecta, la razón en su máxima expresión, un esfuerzo digno de nuestras verdaderas posibilidades, porque en verdad podemos conocer al Espíritu de Dios y entender al verdadero Ser que llevamos dentro, ansioso por manifestar su naturaleza divina; es trágico el fin del cuerpo, pero el alma no tiene que tener el mismo fin, procuremos sin descanso edificar por medio de la verdad en nuestro entendimiento, la vida eterna a la que podemos aspirar, recordando siempre, que si podemos alcanzar ese destino, es porque Dios así lo quiere, para su gloria, no como siervos suyos que en nada lo aprovechan, sino como verdaderos hijos, engendros suyos, herederos de el reino venidero; no se menosprecien, todos los hombres fuimos creados con el mismo propósito, ser hijos de Dios.


 

Conclusiones

 

Con el uso de este análisis podemos concluir que por estos principios estamos constituidos de la siguiente manera:

 

Las partes del Alma:

Mente

Razón

Corazón

Sentidos

Emociones

Sentimientos

Objetivo

Conceptual

Subjetivo

 

Las partes del Ser:

Cuerpo

Alma

Espíritu

Físico

Moral

Espiritual

Condición

Decisión

Condición

Instinto

Deseo

Amor

Deseos de la carne

Vanidad del alma

Justicia y verdad

Vida física

Mortal

Vida racional

Mortal - Eterno

Vida espiritual

Eterno

 

Nosotros podemos influir de una manera trascendental en nuestras vidas por medio del conocimiento y la voluntad, porque al saber la verdad podemos decidir con libertad a que se une nuestra alma, si al cuerpo material que es carne y para morir nació o al Espíritu que Dios nos dio para vida eterna y paz, ya que al conocer las causas y efectos de todo lo que nos constituye, se puede hacer un buen uso de la razón en el ejercicio de nuestro libre albedrio, influyendo directamente sobre el destino; entendiendo lo que es bueno y malo por su esencia, por el espíritu de donde se desprende, porque lo que Dios quiere es bueno para nuestra alma porque quiere que seamos sus hijos, engendrándose en nosotros para vida eterna y paz, por lo que ahora revela su misterio para que podamos entender no sólo la existencia del espíritu, sino también el ejemplo y el sacrificio de Jesús por el cual podemos ser perdonados sin tener que pagar el precio por nuestro pecado, y acercarnos a Dios con toda confianza al haber sido reconciliados.


 

¡El Absoluto!

 

 

 

¡La vida eterna!

 

 

¿Qué es la vida?

 

 

La vida es para cada uno de nosotros en lo particular lo que conocemos y entendemos en nuestra conciencia, y ésta conciencia se forma en un proceso de aprendizaje, con el uso del discernimiento, imaginación y memoria que se conforma en el alma. Conocer es lo que podemos considerar ¡vida!, ¿quiénes somos?, ¿cómo nos llamamos?, ¿qué hacemos?, “el lenguaje, las costumbres, las tradiciones, la religión”, eso somos y ésa es la vida. ¿Qué será entonces la vida eterna?

 

Si todo fuera relativo nada sería eterno, suponer que vamos a trascender si todo fuera relativo sería absurdo, porque lo relativo se define de acuerdo a sus parámetros y sus límites, que son el tiempo y el espacio, e incluso estos tienen un principio y un fin, el Universo que es donde existe el tiempo y el espacio tiene un principio y un fin; pero si comprendemos que existe algo absoluto que por definición es trascendente y eterno que en nosotros es nuestro espíritu, y entendemos que el espíritu es la esencia con la que fuimos creados, sabremos que existe y es en nosotros nuestro cuerpo espiritual absoluto y trascendente, por lo que éste conocimiento nos puede dar la esperanza de trascender juntamente con Él.

 

Si Dios es la esencia de la vida, absoluta y trascendente por definición y conocer es vivir, entonces conocer a Dios es la vida eterna.

 

Nosotros fuimos concebidos en el cuerpo físico, a partir de ésa concepción comenzó el conocimiento y comenzó nuestra vida, desde la completa ignorancia hacia la conciencia, y comenzamos a conocer nuestro cuerpo, el alma que nos une al mismo y las cosas que nos rodean, posteriormente hicimos conciencia de nuestra propia alma que es nuestro yo, e inmediatamente el alma de quienes nos rodean, el cariño, la alegría, el comportamiento, y fuimos educados o estamos siendo educados de acuerdo a los cánones de la sociedad y hasta ahí hemos llegado, al conocimiento de lo relativo, porque no hay quien nos enseñe las razones del Absoluto, desde lo que sentimos de Él, hasta lo que es en esencia; pasando por lo que somos nosotros en esencia, en espíritu y verdad. Es como un castigo para la humanidad el no haber entendido… el no haber conocido a Dios.

 

Parece tan inmensa la apariencia y es tan tentadora que por no haber tenido las razones para ubicarla en su debida dimensión, no le habíamos dado cabida a la esencia que es lo que debiéramos entender en ésta vida, pues si lo relativo no tiene posibilidad de trascender, entonces éste cuerpo relativo debía ser la semilla desnuda de donde naciera el verdadero ser que llevamos dentro, por lo que ahí se ha quedado latente, la vida eterna a la que podemos aspirar y muere sin esperanza si no nacemos a ésa vida nueva, con un cuerpo que no sea material, que sea espiritual “nuestro cuerpo espiritual”, un cuerpo absoluto y trascendente del que estuviéramos conscientes, para que la esencia de la vida, cobre conciencia en nosotros, transformándonos de animales racionales a seres espirituales, sometiendo nuestro cuerpo material para el servicio de nuestro cuerpo espiritual, poniendo nuestra vida relativa al servicio de nuestra vida eterna. Pero no podemos poner a nuestro cuerpo material al servicio de nuestro cuerpo espiritual si no conocemos ése cuerpo espiritual que tenemos latente, el cual no puede vivir hasta que estemos conscientes de su existencia, para que con ésa conciencia logremos apoderarnos de nuestra voluntad.

 

Porque en apariencia todos desean trascender de algún modo, algunos con los hijos, otros con su propia vanidad y muy pocos con la conciencia de su propio ser absoluto y trascendente, porque hay algunos que sí lo han sabido, pero no lo habían podido explicar de manera científica, con definiciones y pruebas, pero tenemos metáforas maravillosas que han podido explicar de manera por demás acertada esto que estoy definiendo, metáforas que ante el embate de los sofismas universales como “nada es absoluto, todo es relativo”, ¡habían sucumbido! Por esto era necesario combatir a los razonamientos equivocados con evidencias irrefutables, que sólo por necedad no puedan ser consideradas como válidas, así es como éste razonamiento puede servir para llevar el conocimiento de Dios a la vida, por medio de definiciones que nos ayuden a develar de una vez y para siempre, el conocimiento que encierran las metáforas, para que conociendo a Dios aprendamos a vivir eternamente.

 

 

 

¡El Absoluto es el fundamento del entendimiento!

 

 

El conocimiento del Absoluto y eterno Dios, debería ser el “principio” que fundamente los valores de la humanidad, ya que por falta de principios los ideales que son “fines”, han ocupado su lugar; fundamentamos nuestra razón de ser y de existir con ideales, a falta de principios, ya que el sueño de ser el más famoso, poderoso o rico, ha ocupado la razón de nuestra existencia. El problema de los ideales es que sólo uno puede ser el vencedor y todos los demás son perdedores, por lo que tenemos una sociedad de perdedores en la que encumbramos a unos pocos, esperando ser los siguientes que ganen la lotería.

 

La ilusión del ideal y toda su gloria es efímera, si conseguimos lo que buscábamos, la gloria pasa y no quedamos satisfechos, por lo que buscamos algo más; si no lo conseguimos bajamos nuestros estándares y buscamos algo más factible, algo que podamos alcanzar, algo que por lo general tampoco alcanzamos o cuando menos no como nos lo imaginábamos; los ideales siempre tienen un alto grado de ilusión en la que generalmente lo que se consigue dista mucho de lo que se imaginó, por lo que los que llegan a la meta difícilmente lo disfrutan, porque no era lo que esperaban, cuantos ejemplos tenemos del éxito trágico en el que el héroe es la víctima, la fama y la fortuna son losas difíciles de cargar; los ideales brindan una falsa esperanza de gloria, hasta que ante la derrota o la efímera satisfacción, los paliativos y vicios ocupan su lugar.

 

El día en que entendamos nuestra verdadera razón de ser y de existir dejaremos de vivir de la ilusión, para dar paso a la realidad de una existencia trascendente y digna, en la que las obras que parecen tan importantes pierdan su valor por entender lo efímeras que son, para que nuestro espíritu ocupe el lugar que le corresponde en nuestra conciencia y exprese la verdad, la justicia, el amor, el bien y la misericordia por la esencia absoluta del Espíritu de Dios, que son los verdaderos principios del entendimiento, porque son el fundamento de la vida eterna, en la que sabiendo que vamos a trascender con ese espíritu cifráramos nuestras causas, dándole por fin sentido a los ideales, que sin principios pierden toda proporción.

 

Conocer a Dios y su trascendencia en nuestro propio espíritu, es la única forma de trascender a esta vida transformando nuestra vana manera de vivir, somos lo que conocemos, ésa es la vida, entendamos la verdad de la existencia subjetiva de nuestro espíritu, para trascender con ésa vida a ésta existencia vana y efímera, transformemos nuestras mentes conscientes de lo que hacemos y pensamos, considerando la trascendencia del cuerpo espiritual que también somos, ésta es la respuesta, para dejar de imaginar lo que sólo en espíritu y verdad podemos alcanzar.

 

Si somos capaces de entender lo que somos en espíritu y verdad, y reconocemos la trascendencia de nuestro espíritu, para que sea y este consciente en nuestro ser, entonces todos ésos ideales relativos y efímeros que parecen tan gloriosos los sacrificaríamos sin pensar, sabiendo que la gloria que podemos alcanzar en la eternidad es infinitamente más valiosa e importante.

 

Nuestra razón necesita apoyarse en principios inamovibles en los que se base el entendimiento para su toma de decisiones, si no existen principios absolutos en los que nos podamos apoyar, entonces nuestra razón estará plagada de malas decisiones, porque si consideramos que nada es absoluto, solamente nos ocuparemos de la apariencia de las cosas que no puede trascender, prefiriendo afligir al espíritu, yendo en contra de la esencia misma de la vida que es Dios; por lo que el conocimiento del absoluto y eterno Dios, debe ser el principio inamovible al cual podamos recurrir para nuestra toma de decisiones, lo que puede brindarnos la certeza y la convicción en el entendimiento, que es lo que podemos llamar “Fe”.

 

Si reconocemos la existencia de lo eterno, entonces con un poco de sentido común podremos descubrir nuestra naturaleza absoluta, porque no basta saber de la existencia del Absoluto, es necesario que al tomar una decisión consideremos que la esencia que proviene de Dios, es lo más valioso e importante cuando ejercemos nuestra voluntad, al usar ése conocimiento para que sea un acto de conciencia, escogiendo la esencia antes que la apariencia, para poner nuestras vidas relativas al servicio de nuestra vida eterna, al servicio de nuestra vida espiritual, al servicio de Dios.

 

Porque ahora podemos entender que el Universo no es más que un inmenso huevo del cual han de salir los hijos de Dios, que la vida espiritual está latente y al tomar conciencia cobra vida, lo que nos puede transformar de ser criaturas de Dios en hijos engendrados por Dios, espíritu de su Espíritu, esencia de su Esencia; así podemos distinguir la esencia del Absoluto por el entendimiento del origen de los sentimientos, pero también podemos entender nuestra propia vida espiritual a través de lo que expresamos con nuestras intenciones; sólo así podemos reconocer que en el fondo de las cosas lo que trasciende es la esencia, la intención que da origen a la obra y el sentimiento que se desprende de ésta, con la condición de que tenemos que hacer de ése acto, no un acto fortuito sino de plena conciencia, esto es lo que hace la diferencia.

 

La definición del Absoluto es el fundamento que la ciencia necesitaba para comprender el sentido de la vida, para establecer con éste conocimiento una nueva forma de expresarnos, en bases a la conciencia de nuestro ser espiritual, considerando que es trascendente lo que nos dicta ésa conciencia, por lo que es la base de nuestra esperanza para llegar a trascender ésta existencia, que entendemos nuestro cuerpo material no puede.

 


 

¿Por qué no lo habíamos entendido?

 

 

Como ya dedujimos, tenemos en la mente una forma de “Conciencia” que no tiene su origen en lo material ni en lo racional, que nos acusa o excusa en nuestra toma de decisiones independientemente del conocimiento que tengamos de ella, y para ésta conciencia existe una serie de reglas establecidas en su acción, que de igual forma que las leyes de la Física son reglas universales, así se pueden considerar los diez mandamientos como reglas prestablecidas por el Espíritu para el alma desde el Absoluto, pero por más que hemos tratado de adjudicarles valores morales o éticos, estas reglas siempre han sido una carga insostenible para la conciencia humana, como está escrito “la ley se puso para que el pecado sea evidente”, y también dicta que “la conciencia es la voz de Dios”.

 

Pero si ya existe la forma de conocer la esencia de los actos, ¿cuál es el problema?, ¿por qué esas sensaciones no han sido valoradas correctamente?, o peor aún ¿por qué no nos han guiado correctamente en nuestra toma de decisiones?

 

Lo que nos muestra que el verdadero problema de la lógica espiritual, pensar que alguien o algo esté dirigiendo nuestra voluntad, admitir que ése alguien o algo esté inmerso en nuestro ego, es algo que nos hace revelarnos, pues nuestro ego es demasiado grande para someterse a ésa esclavitud o servidumbre; es cuestión de naturaleza, fuimos creados para reinar sobre la tierra y someternos no es una opción.

 

El problema es que fuimos concebidos con el espíritu, para que ése espíritu que habita en nosotros nos haga ser como es Dios, pero no puede vivir en nosotros porque no lo conocemos, sólo lo podemos considerar en la conciencia como un estorbo para nuestro libre albedrío, porque aunque no lo conocemos sí lo sentimos, pero como ignoramos su existencia simplemente no existe en nuestro entendimiento.

 

Esta conciencia espiritual es sólo el límite que tenemos que pasar para poder decir que somos libres, cuando eso nos convierte en unos libertinos, lo que unos por temor no hacen, es casi un acto heroico para otros aunque sea un suicidio, pues ante la duda razonable siempre escogemos la satisfacción vana, antes de escoger sensatamente la paz y el gozo, y como no representan nada valioso para nuestra escala de valores, sacrificamos lo trascendente por lo relativo, porque para nosotros lo trascendente no ha existido; pero aun los que se han sometido por temor a la conciencia, no pueden sentirse libres porque no consideran en ése acto su propia voluntad.

 

Si no consideramos valioso lo que sentimos en nuestra conciencia espiritual, por considerar equivocadamente que es un simple razonamiento moral y no nos damos cuenta de que es nuestra propia esencia la vida espiritual que acusa o excusa nuestros actos, somos capaces de dejar salir al peor delincuente que llevamos dentro, con tal de satisfacer nuestros deseos, deseos que solo pueden considerar las apariencias como algo valioso, pues es lo único que conocen.

 

Es como si hubiéramos comido del árbol del bien y del mal, porque teniendo la conciencia acusando o excusando nuestros actos por su esencia, desobedecimos y nos revelamos condenando a nuestras almas a la culpa y al temor.

 

La razón por la cual no hemos conocido a Dios es la condena por haber desobedecido a nuestra propia conciencia, ése es nuestro pecado y siendo la condena el no poder conocer a Dios, que es la vida espiritual y eterna, nos produce el dolor de existir separados de Dios, que es angustia y aflicción, por lo que tampoco hemos entendido nuestro propósito, razón de ser y de existir.

 

Estábamos condenados a no conocer a Dios y la muestra de que como humanidad hemos estado condenados, es que la ciencia no había demostrado la existencia de Dios, aun cuando éste sea evidente y la religión tampoco nos lo había podido explicar.

 

No habiendo razones para suponer que somos eternos, no tenemos esperanza y al decidir desobedecer a nuestra conciencia espiritual, (de la cual estamos conscientes por el sentido común ya que es evidente), nos separamos de Dios, lo que es la consecuencia lógica por la ley espiritual que rige nuestras almas.

 

El problema se origina en los principios y escala de valores que nos inculcan, porque no hay quien nos haya dado las razones para comprender y hacer conciencia de nuestra vida espiritual, ya que es en nuestra infancia cuando estamos formando ésta escala de valores, con los principios y razones que fundamenten a los mismos, para que a través del entendimiento conozcamos lo que es la vida, que si entendiéramos sería conocer a Dios.

 

Porque si no tenemos valores absolutos, no tenemos a que sujetar nuestro libre albedrío, nuestra escala de valores sólo considera lo que conocemos y todo lo que conocemos es relativo, lo que conocemos no nos da ninguna razón para hacerle caso a la conciencia espiritual, más que el temor, que también nos inculcan y no nos da ninguna esperanza para la vida eterna, porque no conocemos nuestro ser absoluto y trascendente que llevamos dentro, porque el único lugar en donde podemos conocer a Dios es en nosotros mismos.

 

 

 

¡El circulo vicioso!

 

 

Entonces ¿cuál es la barrera del entendimiento? La barrera es nuestro castigo por desobedecer la ley impuesta por el Espíritu de Dios, que es nuestra esencia, castigo que se traduce en culpa y miedo, al no comprender el daño que nos hicimos al desobedecer a nuestra conciencia. Tampoco se ha conocido la forma de reconciliarnos con Dios, porque sin el conocimiento de Dios, buscaremos las respuestas en las expresiones sin comprender sus causas en un círculo vicioso, pues Dios no está en la expresión sino en la intención.

 

La culpa inicia cuando comienzan las frustraciones y el miedo a la burla en la infancia, por los principios y escala de valores que se enseñan en nuestra sociedad, ya que sin valores absolutos la apariencia siempre va a ser la aspiración que nos inculquen, siendo la culpa y la vergüenza la consecuencia de esos valores y aspiraciones, porque son contrarios al Espíritu de Dios, que nos aprueba o reprueba en nuestra conciencia espiritual, porque la culpa proviene de hacer algo malo y no hay nada más malo que no considerarse lo suficientemente digno, y siempre aspirar a ser algo distinto de lo que eres, la culpa es un castigo para la razón, que se inculca con la burla y se sostiene del miedo en un círculo vicioso, y la vida que está latente en el espíritu, que es la verdadera razón de nuestro existir, se vuelve muerte latente por desobedecer a nuestra propia conciencia, porque si nos rebelamos en contra de nuestras propias conciencias ¿no seremos condenados?

 

No hay que olvidar que la expresión es como nada, más la intención es todo en su valor absoluto, pero si no hay conciencia de Dios, no hay manera de considerar la esencia como algo valioso, siendo las apariencias lo más valioso e importante para los que no conocen a Dios, sin importarles condenarse a la culpa por conseguir que los acepten o admiren quienes los rodean, quienes además refuerzan ése comportamiento por tener los mismos valores.

 

¿Cómo podemos después de ser condenados a la culpa y al temor acercarnos a Dios? ¿Cómo puede Dios acercarse a nosotros sin ser destruidos? Es como si le hubiéramos puesto un velo al entendimiento que nos separa de Dios, porque después de desobedecer a nuestra conciencia nos condenamos por la ley espiritual impuesta en el entendimiento.

 

Por eso es que, aunque el Absoluto sea evidente a la conciencia, la razón justifica los paliativos y los sugestivos con el fin de mitigar la culpa que se produce al sacrificar los sentimientos por la vanidad, por lo que tenemos que hacer conciencia del daño que nos hacemos al condenarnos en nuestros actos, para que con éste entendimiento dejemos de hacer lo que nos condena, arrepintiéndonos.

 

Con éste entendimiento de la esencia de nuestro propio ser, tenemos que dejar de servir a las apariencias relativas, para servir a las intenciones del espíritu que son trascendentes, sólo entonces podemos aspirar a renacer al espíritu que no puede vivir por falta de conocimiento y reconciliación, porque renacer al espíritu (nuestra esencia) sin morir a los deseos de las apariencias (los deseos de la carne) que son los que nos condenan, no es posible, pero si no renacemos al espíritu no tendremos vida eterna, ¿y quién nos garantiza que la culpa y el miedo que son el castigo por desobedecer a nuestro espíritu, no será lo que nos conduce a nuestra muerte eterna?

 

Si no tenemos la solución para la culpa, el alma tratará de mitigarla en la conciencia con paliativos, que pueden ser vicios, prostitución o juego, o con sugestivos, que inculcan las buenas costumbres y la amabilidad para conseguir la aceptación y la benevolencia; con el fin de obtener el dinero, el poder o la fama, creyendo que estos valores relativos valen la pena, que es lo que nos inculca la sociedad, en la cultura de los valores que no pueden ser trascendentes ni valiosos para Dios, por la hipocresía que generan, ya que no fundamentan la razón por la que debiéramos ser de ésa manera, por lo que estos paliativos y sugestivos no resuelven el problema; aún con el arrepentimiento el problema no está resuelto porque no está pagado el agravio por la desobediencia, porque cuando nos separamos del Absoluto por causa de nuestra rebeldía, somos completamente relativos sin Dios, y si solamente somos relativos, no tenemos por nosotros mismos manera de reconciliarnos, ni con nosotros mismos ni con Dios, porque nada de lo que pudiéramos hacer sin Dios tiene valor.

 

Como ya observamos, el valor relativo respecto al absoluto de cualquier cosa creada es nada, sólo vale por su significado y el significado por su intención, por lo que la expresión no tiene valor para Dios; incluso en nuestro razonamiento (¿qué podemos pensar que pague por el agravio cometido?), a lo más que podemos aspirar es a sentir vergüenza de nuestros actos, no entendíamos las razones por las que deberíamos ser de otra manera, por lo que seguíamos cayendo en ése círculo vicioso y esto es para que nadie piense que es por su inteligencia y no se vanaglorie, que nadie piense que se merece la gloria en su vana humanidad y pueda con toda humildad reconocer que Dios es el único que merece toda la gloria, la honra y el poder por siempre.

 

 

 

¡Razonemos juntos!

 

 

¿Cuál es la respuesta a todo éste dilema? La respuesta está en el entendimiento, para empezar conocer nuestro propio espíritu, entender lo que somos y sentimos, dejar de ir en contra de nuestras propias conciencias sabiendo que eso que sentimos es la manifestación de nuestro cuerpo trascendental, cuerpo que en vez de vida se ha convertido en muerte latente por la culpa en la conciencia y el miedo que son castigos para el alma, ya que si para los delitos el castigo es la consecuencia, para los pecados la consecuencia es la muerte espiritual, siendo la culpa y el temor la evidente muerte que tenemos como castigo para el alma y la última condena sería también morir a ésta vida relativa sin haber recuperado la esperanza; para que con éste conocimiento entendamos que necesitamos resucitar a nuestra vida espiritual para poder vivir eternamente.

 

¿Pero cómo podemos resucitar para nuestro espíritu, si no tenemos manera de pagar por nuestras desobediencias que son nuestros pecados? de igual forma en la muerte tenemos la respuesta, en morir a lo relativo y renacer a lo trascendente, porque si estamos unidos a lo relativo por la carne tendremos que morir a los deseos de la carne para poder aspirar a renacer al espíritu, lo que sería cambiar los principios por los que vivimos arrepintiéndonos para ya no servir a la carne relativa y poner nuestro cuerpo mortal al servicio de la vida eterna que es nuestro cuerpo trascendental hecho del Espíritu de Dios. ¿Pero eso es suficiente para reconciliarnos con Dios?

 

El problema sigue siendo el ego, ser siervos de Dios es algo que no soporta la carne, pero pensar que merecemos la redención y la gloria de la vida eterna también nos condena, ser relativamente sujetos a la voluntad de otro aun siendo tu creador es insoportable para el ego, pero pensar que como creación nos merecemos la vida eterna es algo que también nos separa de Dios, porque como creación no puede haber pensamiento más soberbio y más falso que ese. Pero Dios no nos creó para ser siervos, nos creó para que seamos sus hijos, que seamos como es Él y que no nos pese sino más bien nos llene de orgullo y de satisfacción el hacer su voluntad que sería nuestra voluntad, no es obedecer a la verdad y a la justicia, es ser la verdad y la justicia no para imponer las reglas para los demás, sino para ser sin hipocresía hijos legítimos de Dios, espíritus vivientes del Espíritu del Creador.

 

En el papel suena bastante bien, hijos del Dios viviente, ¿pero es posible que esto ocurra o es necesario algo más para que esto sea posible?, pues aunque ya pudimos discernir al Absoluto existe una barrera impuesta al entendimiento, pues Dios es Absoluto y nosotros sin Dios sólo somos relativos y lo que pretende lo relativo es vano más lo que pretende Dios es trascendente, como quien dice los deseos de la carne (vanidad) van en contra de los deseos del espíritu (vida eterna y paz), y ésta barrera al entendimiento nos ha limitado durante miles de años en poder descubrir nuestro propósito para con Dios porque tenemos que reconocer que ésta vida relativa no vale absolutamente nada y además entender la verdadera intención que proviene de Espíritu. ¿Cómo lo explico? ¿Cómo nos lo explica Dios? Por eso es por lo que era indispensable el lenguaje metafórico a falta del lenguaje científico para entender el propósito de Dios, porque sin entendimiento no hay conciencia y sin conciencia no hay vida.

 

Dios nos dio la conciencia para reconocer la diferencia entre lo bueno y lo malo, sabiendo que no podíamos resistir al mal, era un problema y sabía que no lo íbamos a resolver y esto lo hizo con el fin de que reconociéramos en nuestro entendimiento que nuestro valor no depende de nosotros en nuestro razonamiento, porque al escoger el mal ya no podíamos acercarnos a Él, ni podía haber reconciliación por nuestros méritos, porque si al romper la ley merecemos un castigo, desobedecer a Dios con mayor razón nos condena, por lo que no basta el arrepentimiento ni basta la conciencia, hace falta el pago por nuestras faltas para nuestra reconciliación, pero nuestras vidas relativas no tienen los méritos ni pueden tenerlo para darnos la vida que Dios nos quiere dar, como está escrito, “no es por obras, para que nadie se gloríe”, somos carne y huesos relativos y el alma está sujeta a estos mientras no conozcamos algo más, y como lo relativo no es trascendente pensar que lo relativo vale algo para el ser absoluto y trascendente que es Dios, es absurdo; así que sin esperanza de que por nuestros méritos seamos reconciliados, solamente Dios nos podía proporcionar un sacrificio válido en pago para nuestra reconciliación, para entender que dependemos como creación, completa y absolutamente del Creador y para saber que es por su voluntad que seamos sus hijos.

 

Por ésta razón es que Dios decidió expresar su voluntad para con nosotros a través de una metáfora en la que se mostrara su verdadera naturaleza, para que comprendiéramos cual es el valor que tenemos para Dios, nuestro propósito y la naturaleza a la que podemos aspirar por medio de nuestra reconciliación, todo en un solo evento que cumpliera con la ley impuesta para alcanzar el perdón y con la gracia para alcanzar la redención.

 


 

¡El precio de nuestra salvación!

 

 

Para llegar a ser reconciliados con Dios, tenemos que ser perdonados por rebelarnos en contra de nuestras conciencias, que son nuestros pecados y ahora sabemos que los actos por los que hemos sido condenados son dignos de muerte, causa de ésa muerte latente de nuestras almas y no tenemos manera de pagar por nuestras falta, es por ésta razón que necesitamos ser salvados, que alguien pague con un sacrificio vivo y agradable a Dios, necesitamos al cordero de Dios que quita el pecado del mundo, a Jesús, que en su vida y en su muerte es la semejanza de lo que ocurre y debe ocurrir en nuestras vidas para nuestra salvación, ya que él, siendo el primero en vivir conscientemente al Espíritu, se entregó a sí mismo en sacrificio, para que sea el ejemplo semejante de lo que debe ocurrir en nosotros mismos para ser reconciliados, ya que así como nosotros hemos condenado nuestras almas por nuestras rebeliones y estamos condenados, así fue condenado Jesús por causa de nuestras rebeliones, sufrió azotado y fue vejado como es castigada nuestra alma con la culpa y el temor, para que al morir a su carne, nosotros muramos juntamente con él a nuestra carne, para que con su resurrección, resucitemos juntamente con él en nuestro espíritu y sea nuestro cuerpo material el nuevo templo en el que habite el mismo Cristo resucitado (nuestro espíritu resucitado) por causa del entendimiento de su sacrificio, un solo Dios, un solo Cristo, un solo sacrificio vivo y eterno, muestra también del amor absoluto y eterno de Dios, que aun siendo pecadores, Dios entrego al cordero sin mancha y sin pecado, Cristo entrego su cuerpo mortal, para resucitar en nosotros, es el renacer de nuestro espíritu, Cristo Jesús se entregó a sí mismo para nuestra salvación.

 

No tenemos por nuestros propios medios manera de reconciliarnos con Dios, así que siendo imposible para el hombre pagar el precio de nuestro propio perdón para nuestra redención y como entendemos que en verdad es necesario pagar por nuestros agravios, es por ésa razón que necesitamos que alguien pague por nuestras culpas y como ya dije “para que nadie piense que por sus méritos merece el perdón y la reconciliación, y no se vanaglorie” Dios nos proporcionó un sacrificio digno para nuestra reconciliación en semejanza de lo que tiene que ocurrir en nosotros, que sirva para nuestro entendimiento y sea la manifestación de su verdadera naturaleza y de la vida a la que podemos aspirar, éste sacrificio lo hizo en un hombre que con todo conocimiento reveló el misterio de la naturaleza de Dios, en el amor por nosotros, con lo que podemos comprender que vivía y vive en el Espíritu del Creador, por lo que debemos entender que el hijo de Dios, está vivo para Dios por su entendimiento, éste hombre se llamaba Jesús. Dios se engendró en Jesús y se entregó a sí mismo, lo que también se puede entender como que Dios entregó a su hijo, para que sin nosotros merecerlo, pagara por nuestras rebeliones y nuestras desobediencias, para el perdón de nuestros pecados y la reconciliación, para que también nosotros pudiéramos por medio de su sacrificio, renacer a la vida para la que fuimos llamados a ser juntamente con Jesucristo hijos de Dios, por eso Jesús no se avergüenza de llamarnos hermanos, porque con su resurrección podemos dejar de servir a nuestros cuerpos mortales, para hacer de estos cuerpos, templos del Espíritu de Dios, vivo ahora en nosotros por el entendimiento como hijos suyos y así cumplir con la razón de la creación.

 

Por esto vino en Jesús y Jesús pronunció el propósito de su vida y de su sacrificio, y porque entiendo que eso que confesó es cierto, es por eso que su sacrificio no es en vano, porque a mí me sirvió para el perdón de mis pecados igual que a todo aquel que en Él cree, no existe otro hombre que haya dicho lo que él dijo al decir que entregaba su vida para mí salvación, ni hizo lo que él hizo al morir en la cruz por mis pecados que son mis desobediencias y mis rebeliones hacia Dios, por lo que puedo comprender que su sacrificio sea mi sacrificio, lo que hace que sea digno para Dios, porque ya no es necesario pagar de otra manera por nuestras culpas, Dios nos proporcionó en Jesús lo necesario para nuestra reconciliación, porque también nos muestra el camino a través de su ejemplo, la verdad a través de sus palabras, la vida a través de su resurrección para nuestra salvación y la verdadera naturaleza de Dios a través de su amor, y cuando entendemos que lo hizo por amor, confirmamos que es el Hijo de Dios y nuestro salvador, para que la culpa por causa de la desobediencia, sea crucificada juntamente con los deseos de nuestra carne y no sea más una carga de muerte para nuestra conciencia, sino que seamos libres para acercarnos a Dios y podamos conocerlo, renaciendo al mismo tiempo en nuestro espíritu para vida eterna y paz, y así poder decir confiadamente que Dios es nuestro padre.

 

Jesús en su sacrificio nos muestra lo que realmente vale para Dios y también al verdadero Hijo que habitaba en Jesús, porque el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, era el cuerpo mortal de Jesús, el cual fue sacrificado, demostrando que ése cuerpo no tiene valor para Dios, más que lo que se hiciere con él por la intención de sus actos, que fue nuestra Salvación; pero el Hijo de Dios, que habitaba en Jesús, es lo que realmente vale, ya que es el Cristo, su Espíritu, que es y era el mismo Espíritu de Dios, el que vive para siempre; Jesús pagó en obediencia por nuestras desobediencias para nuestra reconciliación, para que resucitáramos juntamente con él a nuestro propio espíritu, ya que su resurrección es la muestra de lo que tiene que ocurrir en nosotros, al aceptar que ése sacrificio es el pago por nuestros pecados, para que juntamente con él, resucitemos a una nueva vida espiritual.

 

Si el cuerpo mortal de Jesús valiera algo para Dios, éste no hubiera sido mortificado y seguiría entre nosotros, porque como está escrito, “el cuerpo mortal es polvo y en polvo se ha de convertir”, más el Espíritu, que es uno sólo porque es absoluto, ahora puede vivir en nosotros para ser en el cuerpo mortal, los nuevos templos de Dios. Sólo así es entendido el texto que dicta que, “si Cristo no resucitó de los muertos, vana es nuestra fe y aún seguimos en nuestros pecados”, porque si sólo resucitó para sí mismo, entonces ¿cómo es que resucitamos nosotros?, pero su resurrección es en nosotros, en nuestro propio espíritu, por lo que su resurrección la compruebo en mi propio ser y no en las obras, sino en la esencia de las mismas, por la conciencia que tengo de ellas.

 

 

 

¡La metáfora de Dios!

 

 

Jesús se hizo metáfora para que tuviéramos su testimonio en semejanza de lo que tiene que suceder en nuestro propio espíritu, su cuerpo físico es la semejanza de nuestro cuerpo espiritual, su sufrimiento es la semejanza de nuestro propio sufrimiento espiritual, la condena por nuestras faltas es la semejanza de la condena de su propia carne, su muerte es la semejanza de nuestra propia muerte latente, su sacrificio es la semejanza del amor que Dios tiene por nosotros que hemos sido elegidos para ser sus hijos, su resurrección es la semejanza de la resurrección que ha de suceder en nuestro propio ser, cuando por el perdón de nuestras almas y por el entendimiento resucite nuestro espíritu, para poder llegar así a ser hijos de nuestro padre Dios, por lo que Jesús no se avergonzó de llamarnos hermanos.

 

Jesús habló como un profeta con todo entendimiento, se sacrificó a sí mismo por amor a nosotros y siendo el primogénito hijo de Dios, es nuestro salvador, que tristeza que ésta verdad tan grande haya estado velada para el entendimiento de los hombres, porque necesitamos un sacrificio, que solamente Dios puede proporcionar, que sea un sacrificio Absoluto y eterno, y esto sólo es posible si Jesús viviera por medio del conocimiento de Dios a su propio Espíritu, y siendo espíritu del Espíritu de Dios, es Dios mismo, porque Dios es absoluto y no puede ser otro Espíritu; Él vino y nos enseñó por medio de metáforas la voluntad de Dios y la vida espiritual “aprended de mi que soy manso y humilde de corazón”, Él hizo el sacrificio, consciente de que lo hacía para la reconciliación y el perdón de nuestros pecados, para que siendo el primogénito fuera el primero de muchos, sacrificando su primogenitura para que nosotros pudiéramos ser como Él es, si algún otro profeta hubiera dicho lo que él dijo sería complicado escoger alguno, pero no hay otro en la historia que cumpla con nuestra necesidad de perdón y reconciliación, y que sea la semejanza de lo que tiene que ocurrir en nosotros, por eso dijo “yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al padre si no es por mi”. Así como su testimonio es suficiente para saber que sabía lo que hacía, mi entendimiento de su sacrificio que es mi fe, es suficiente para salvar mi propia alma.

 

Ése sacrificio ha sido suficiente para algunos, pero por la falta del conocimiento de Dios, ése sacrificio ha sido inaccesible para muchos más, porque, ¿qué sentido tiene ése sacrificio si todo fuera relativo?, no serviría más que como un chantaje moral para que por sus sufrimientos nos avergonzáramos de nosotros mismos y escogiéramos el bien en vez del mal, pero Dios no quiere nuestra vergüenza, quiere nuestra redención, no quiere siervos que teman y obedezcan ciegamente al amo y señor, quiere hijos que sean como Él, que tengan la vida que Él tiene y que sean su gloria, para eso Jesús se entregó a sí mismo, para tener esclavos obedientes tiene al resto de la creación que hacen exactamente para lo que fueron creados, pero nosotros tenemos el libre albedrío y la posibilidad de conocer a Dios, qué diferencia tan notable que sea a través del entendimiento la reconciliación.

 

Aquí es cuando podemos hablar de Dios de cualquier forma “Científica o Religiosa”, ya que Dios ya no es un misterio velado por la ciencia en su limitada apreciación, sino que habiendo traspasado toda frontera, podemos considerarlo conscientemente desde cualquier perspectiva y al mismo tiempo retomar la religión, llevando el conocimiento metafórico al conocimiento científico y viceversa, del conocimiento científico al conocimiento metafórico para su verdadero entendimiento.

 

Éste es el momento de demostrar matemáticamente lo que significa Dios en nosotros, porque si al multiplicar el cero por cualquier cosa, el resultado es cero y sabiendo que nuestro valor relativo respecto al Absoluto es cero, se demuestra que nosotros sin Dios no valemos nada. Pero Dios no es relativo y matemáticamente es lo único que representa algún valor, por lo que sabiendo que al dividir cualquier valor entre cero es infinito, que es un valor absoluto, demostramos matemáticamente que Dios en nosotros, nos convierte en seres absolutos.

 


 

¡El Absoluto!

 

 

¡La Nueva Naturaleza!

 

 

¡La conciencia del Amor!

 

 

Reconsideremos el valor de nuestra propia creación y el amor que Dios tiene por nosotros, tanto amor que entregó su vida en un acto tremendo, tan inmenso como todo el Universo pero mucho más valioso para Dios, porque en el amor es donde se encuentra la verdadera naturaleza de nuestro Creador y el significado del verbo que dio origen a toda la creación; porque el amor es la esencia de la vida y al hacer conciencia de su significado es lo único que representa algo valioso y bueno en el entendimiento, como está escrito “en el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios, y el verbo se hizo carne y habitó entre los hombres y se sacrificó a sí mismo por amor de su nombre”. Y también dice “cuanto amó Dios al mundo, que aun cuando éramos pecadores y estábamos condenados por causa de la desobediencia, Dios entregó a su Hijo unigénito en sacrificio vivo, para que no nos perdamos sino tengamos vida eterna”. Por lo que para nosotros los que por su amor y su sacrificio fuimos llamados a ser hijos de Dios, también es lo verdaderamente valioso.

 

Porque hasta ahora hemos considerado como el único indicio de vida el reflejo de las actividades fisiológicas, cuando con el entendimiento podemos hacer conciencia de nuestro cuerpo espiritual, comprendiendo en el ejercicio del amor y la verdad, la vida consciente de nuestro espíritu, del cual se desprenden la paz y el gozo como la expresión inequívoca de la esperanza que hemos alcanzado, sabiendo que eso que sentimos no es producto de la imaginación, sino el corazón que late de nuestro cuerpo espiritual en nuestro entendimiento.

 

El amor que emana del Espíritu de Dios es sin duda su poder y su gloria, no existe nada de lo creado que pueda compararse con la experiencia de sentir el amor de Dios vivo en nuestro corazón, “fluyendo como ríos de agua viva en nuestro entendimiento”, en pro de una existencia agradable y perfecta; comprender el amor que proviene del absoluto y eterno Dios le da sentido a la definición que dicta, “el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, nunca deja de ser, no hace nada indebido, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad, pasarán los cielos y la tierra pero el amor no pasará”, y esto sólo se comprende cuando el amor proviene del Espíritu, no de la razón, pues el amor de Dios va más allá de todo entendimiento porque es la fuente del entendimiento, ya que el infinito amor de Dios es su poder y su gloria.

 

Todo se resume al entendimiento, ya no es necesario sacrificio alguno, todo está consumado, lo único que quedaba velado “el misterio de Dios”, comienza a develarse al comprender su verdadera naturaleza, para que todos esos actos de fe que se hicieron para nuestra salvación, sean comprendidos por nosotros y no sólo sean una serie de actos dramáticos que exalten la culpa antes que el entendimiento, para que nuestro propio espíritu, nuestro Cristo que es el hijo de Dios, resucite en nosotros y ya no estemos condenados por nuestros pecados, naciendo a una nueva vida espiritual llena de amor, ya que con el entendimiento en la conciencia, la esencia de nuestros actos cobre el valor trascendente y eterno que tienen en la intención.

 

Dios es amor, de donde emana la ley espiritual y los profetas, que se traduce en dos mandamientos, “amarás al señor tu Dios con todas tus fuerzas, con toda tu alma y con todo tu entendimiento” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, ¿Por qué no mencionar el amor hacia uno mismo como un mandamiento? Porque el lugar de Dios es uno mismo, porque si Dios no vive en mí solamente puedo ser el siervo de alguien que no soy yo, lo que me haría si es que sirvo a Dios un buen siervo sin esperanza, pero como Dios es en mí, entonces el siervo es mi ser relativo, mi expresión y al único que sirvo es a Dios, porque mi alma que ahora por el perdón y la reconciliación vive en el Espíritu de Dios, es la dueña de mi voluntad, “soy siervo de Dios en mi cuerpo material, hijo legítimo de Dios en mi cuerpo espiritual”, así que amar a Dios es por necesidad amarse a uno mismo, lo que en verdad es reconfortante y nada oneroso, por lo que ahora también entiendo el segundo mandamiento que es amar a mi prójimo como a mí mismo, no es ser siervo de otro, no es un sacrificio, ¡es amar!, para que sirviendo a Dios tengamos misericordia de los hombres, de todos aquellos que no han alcanzado la esperanza para la que fueron creados, servir a otro es oneroso, servir a mi Espíritu, el que me hace vivir verdaderamente, es gratificante, si ayudo a otro es amarme a mí mismo, porque mi lucha es por un bien mucho mayor en la eternidad, ahora servimos al Espíritu que es lo único valioso y trascendente, por lo que no nos es difícil poner nuestros miembros al servicio del amor y la justicia, Dios quiere misericordia no sacrificio y Dios en nosotros es la única razón que queda, todo lo demás por lo que luchaba parece perder sentido, ya puedo vivir y morir en paz, sabiendo que entonces conoceré como fui conocido, Dios es en mí y yo soy en Él y somos uno, ésa es la verdad, ésa es mi vida y mi esperanza.

 

El amor es sin duda la mejor intención, y la expresión innegable de la vida espiritual es amar conscientemente, así como Dios nos ha amado y nos ha enseñado con su ejemplo, dejemos que ése infinito amor se manifieste en nosotros como nuestra nueva naturaleza, pongamos nuestros miembros mortales al servicio del amor y la justicia, que es nuestro culto racional, reflejo de nuestra nueva vida espiritual, para la gloria de Dios, para vida eterna y paz.

 

 

¡La reconciliación!

 

 

Hablar de reconciliarnos con Dios es hablar de religión, de religarnos con Dios, sin embargo la religión ha sido históricamente la fuente más poderosa de odio entre los seres humanos, y en vez de ser la fuente del conocimiento para reconciliar nuestras almas con Dios, se ha convertido en un paliativo y en un sugestivo más, en un pretexto para mostrar el odio que tiene origen en las más superficiales diferencias y esto es algo que el mundo teme.

 

Estos seres humanos que usan la religión como pretexto para sus crímenes, diciendo que “sirven” a Dios, piensan que hacen lo correcto al tratar de servirlo de la manera que lo hacen, sin embargo Dios no quiere siervos, sino hijos que vivan conscientemente la realidad de la vida espiritual, como está escrito “el siervo no permanece para siempre en la casa de su señor, más el hijo permanece para siempre”. Estos siervos de Dios, imaginan cual es su voluntad, pero sin el entendimiento del amor absoluto del Creador, yerran en sus juicios y se condenan en sus actos, pero no están menos equivocados los que juzgan sin violencia física, ya que la religión no está hecha para juzgar a nadie, ya que cualquier juicio para condenar a otro es un acto apartado de la voluntad de Dios, que tiene en el amor y la verdad por el entendimiento, las únicas armas de la fe, nunca el juicio y la condenación, para eso ya cada uno tiene su propia conciencia.

 

La reconciliación de nuestro ser, debe transformar nuestra propia alma, en un acto de íntima y profunda reflexión, desde la conciencia de nuestro propio espíritu, destapando todo aquello que ha quedado latente en el inconsciente al borde de la ira y del terror, para que con éste conocimiento entendamos la razón del dolor y la verdadera solución que hemos encontrado; la lucha por recuperar la cordura y el valor, es una lucha interna que pasa por la recapitulación de aquello que ha marcado nuestras vidas por no haber sabido lo que somos en espíritu y verdad; para que al haber resuelto éste dilema podamos también aportar nuestra sensatez a los problemas de la sociedad y de la cultura, dejando de idolatrar a la expresión, transformando éste mundo impío en la gloria del entendimiento humano, porque así como no teníamos justificación para nuestros actos delante de nosotros mismos y estábamos condenados, tampoco tenemos como sociedad ninguna justificación para hacer lo que nos condena, por lo que sin demora alguna participemos conscientes de que sabemos lo que nos conviene en el devenir de la historia, para que quede huella del bien y la misericordia que hemos alcanzado en el Espíritu del Dios.

 

 

 

¡El misterio tiene que ser revelado!

 

 

La metáfora era antes de la ciencia, y la definición es ahora la forma de transmitir las verdades universales y el entendimiento, pero cuando la ciencia por falta de conocimiento sentó unas bases limitadas al no haber discernido el alma y el espíritu, por no poder comprender la diferencia entre lo absoluto y lo relativo, nuestro entendimiento se vio imposibilitado para comprender nuestra razón de ser y de existir, fuimos vanidad sin esperanza, pero Dios ha tenido misericordia de nosotros y nos ha revelado su misterio, Dios es absoluto y nos creó para engendrarse en nosotros y tener hijos que vivieran la vida espiritual y eterna, expresando a través del Amor su verdadera naturaleza, entendiendo al fin por la verdad absoluta del Creador, la diferencia entre el alma y el espíritu, porque como está escrito, “la verdad es como una espada de dos filos capaz de discernir el alma y el espíritu”.

 

El misterio de Dios tiene que ser revelado a partir de su definición, para que pase a ser parte del conocimiento universal, usando ésta definición del Absoluto como el punto en que se apoye nuestro entendimiento, porque conocer a Dios es útil para todas las religiones y para la ciencia. ¿Quién no está interesado en conocer al único Dios verdadero, el único Dios absoluto y eterno, el único Creador?, y más aún ¿quien no quiere ser hijo de Dios?

 

Éste conocimiento es la esperanza que la ciencia espera, que hasta ahora no tenía ninguna razón para suponer que podíamos trascender de algún modo, su conocimiento y esperanza eran tan vanos, como su entendimiento.

 

A las iglesias les resuelve el misterio de la fe, al comprender el significado de las metáforas que antes sólo podían usar para condenar, para entender lo que realmente quiere Dios, quien ya no es incognoscible e inalcanzable, usando éste conocimiento para educar a sus miembros con toda sabiduría y entendimiento, porque:

 

·    Unas iglesias al no tener el conocimiento para convencer por medio del entendimiento a sus miembros de hacer lo que es bueno, terminan juzgándolos y juzgando a los demás.

·    Otras iglesias que no conocen al Dios absoluto y eterno, les dan ídolos.

·    Otras más al no conocer el amor y la misericordia de Dios, sólo les dan motivos para ser unas terribles bestias, capaces de cometer actos injustificables para él Espíritu pero justificados por la religión.

·    Algunas otras que al inculcar el temor por la condenación, sólo les dan motivos para ser unos buenos siervos pero no se consideran hijos de Dios, pues no lo conocen ni lo entienden.

·    Hay las que al tener su esperanza en el cuerpo material, creen en la rencarnación, con la vana esperanza de ser esos mismos seres relativos, que no pueden tener esperanza ya que lo relativo para morir nace y no puede trascender, lo que también es desesperanzador.

·    Muchas hacen acepción de personas argumentando su raza, género o “éxito superficial” (fama, fortuna, fanatismo de sus miembros, cosas aparentes que los distingan de los demás), como la muestra de la bendición de Dios sin comprender su soberbia y su destino.

·    Y también están los que ni siquiera creen en Dios, que no dejan de ser su creación y Dios no deja de estar interesado en su salvación.

·    Con éste entendimiento todas las iglesias pueden adorar al único Dios verdadero, dejando de observar sus diferencias relativas para coincidir en la verdad Absoluta del cuerpo espiritual, nuestro Hijo de Dios, nuestro Cristo, porque conociendo a Dios, podemos manifestar conscientemente la vida espiritual en el amor por los demás.

 

El misterio de Dios tiene que ser revelado, la inteligencia del hombre tiene que culminar conociendo a Dios ¿Qué otro propósito puede tener la razón? Que por medio del entendimiento conozcamos a Dios y sí inteligentemente conocemos a Dios, sabiamente aborrezcamos el mal, porque el temor al conocer a Dios, es que nuestro prójimo por causa nuestra sea lastimado, en lugar de que encuentre en nuestras palabras y nuestros testimonios, el amor y la verdad que busca su alma, como está escrito “no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de la boca del Altísimo”, siendo nosotros los que conocemos a Dios, su expresión.

 

 

 

¡Una nueva Filosofía!

 

 

El capitalismo que tiene como premisa la acumulación del capital, no considera al hombre como parte de su haber, sino solamente lo considera un recurso renovable, consideremos al ser humano como el principal valor y su entorno parte de su propio ser, para crear una nueva Filosofía en la que cada uno de los seres humanos, seamos algo más que máquinas inteligentes que desean conseguir la supremacía por las apariencias, para que con éste conocimiento, seamos el fin de todos los esfuerzos que en conjunto tuviera nuestra especie, como la expresión consciente de la esencia misma de las cosas y no sólo la muestra fehaciente de la vanidad sin esperanza, que hasta ahora hemos mostrado.

 

Es hora de reconsiderar a la expresión como un fin y no como un principio, estableciendo que lo sublime de un fin nunca justifica a su autor, sino que la intención del mismo acto es el que verdaderamente nutre al alma, porque esos actos sublimes bien podemos considerarlos como regalos de Dios para los que lo amamos y bien pueden ser pura vanidad para los que los hacen, y actos que otros pudieran considerar como insignificantes podrían ser trascendentales y dignos de toda gloria en el espíritu, para aquellos que los realizan.

 

No nos dejemos engañar por lo que ven nuestros ojos en las obras materiales y abramos los ojos del entendimiento para alcanzar la gloria eterna, ¿quien en sus cabales podrá negar el valor de éste conocimiento y reconsiderar toda su existencia en función de lo eterno? pero no va a ser fácil, el dios de éste mundo “la vanidad y el dinero”, tienen a muchos atrapados en sus redes y es francamente difícil que hallen el entendimiento. Como está escrito, “muchos querrán morir (a su vanidad) y no podrán”, ésta lucha está por empezar, lo único que tengo por seguro es quien va a vencer, porque Dios es la verdad que necesita nuestra alma para entender su propósito y destino, como está escrito, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” y al final es seguro que todos doblaremos nuestras rodillas al creador, aún aquellos que no puedan salvarle la vida a su propia alma.

 

El lenguaje universal de la ciencia tiene que proveer la solución al misterio de Dios y a su vez fundamentar la transformación de nuestros principios y valores, dándole al humanismo una nueva forma de resolver los problemas del hombre, en base a la buena conciencia y no con paliativos o sugestivos que nada resuelven, reconsiderando el valor de ésta vida relativa que parece tan importante y que en verdad no puede trascender, consideremos “la vida eterna” como la fuente de la esperanza que nos dé la tranquilidad para transitar por éste mundo, para alcanzar nuestro verdadero destino con Dios y en Dios en la eternidad.

 

 

 

¡La expresión de la vida!

 

 

Nuestra reconciliación representa mucho más para la expresión material de lo que suponemos, porque hasta ahora hablamos de la vida eterna, pero ¿tiene algún sentido nuestra vida temporal o tenemos que acortarla a partir de entender que nacimos para ser como Dios? ¿No será más bien cambiar la expresión de las cosas en algo valioso y trascendente por su esencia y hacer de nuestra expresión en esencia algo agradable y perfecto, algo digno de considerarse como una expresión de Dios?

 

Esta vida no puede ser un simple trámite, tiene que ser el inicio de todo lo bueno que pueda existir, si alguien piensa que la vida es aburrida si no se rompen las reglas o se violan las leyes, no ha entendido nada; no hay nada más agradable que vivir haciendo las cosas sin cargos de conciencia, no hay nada más gratificante que usar toda nuestra creatividad e inteligencia en hacer de éste mundo algo digno para la vida, es un gran reto el hacernos responsables de lo que somos y de lo que tenemos, pero hemos perdido el tiempo miserablemente, hemos sido unas bestias delante de Dios y los gobiernos han sido bestias de muchas cabezas buscando la supremacía por lo relativo, sacrificando la verdad y la vida en pro de una falsa imagen de triunfo y gloria.

 

Seguimos siendo en la carne estos mismos seres limitados, intrascendentes, sin esperanza y nuestras almas han estado sujetas a la vanidad por la ignorancia y por el pecado, ¿cuánto hemos sufrido y llorado?, ¿cuánto tiempo más tiene que pasar para reconciliarnos con nuestro Creador y hacernos responsables ya no como criaturas sino como hijos, de lo que nuestro Padre ha creado para nuestra recreación?

 

La expresión es sin duda importante para nosotros y ésta vida es la oportunidad que tenemos para hacer de nuestras obras algo que nos llene de orgullo, pero sobre todo que glorifique a Dios y a su hijo en nosotros, porque nosotros fuimos creados para llegar a ser engendrados por Dios, pero nuestro cuerpo material que sigue siendo nuestro, tiene que ser ahora puesto al servicio de la verdad y la vida; la belleza no puede seguir siendo la expresión del egoísmo, sino que trascendiendo a las formas, la expresión de nuestra especie tiene que ser una hermosura, tenemos que encontrar la forma de integrar a la mitad del mundo a una existencia digna y a la otra mitad del mundo a una existencia noble, sabiendo que la nobleza no debe ser una simple expresión, sino la muestra más clara de la vida que ahora representamos.

 

Llegará el día en que todos conoceremos a Dios y no será necesario decir conoce a Dios, porque todos lo conoceremos, ahora tenemos los argumentos “Todo es Absoluto”, “Dios es Absoluto”, ésta es la verdad, dejemos de ser las bestias inteligentes que hemos sido, porque si sólo somos bestias que viven para lo relativo, ¿qué hacemos? sino la voluntad de quien nos creó, ¿pero qué esperanza es esa?, como está escrito “¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el señor no envió, de la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno, de que se lamenta el hombre viviente?, laméntese el hombre en su pecado”. Entonces es cuando entiendo que sin Dios, somos la peor plaga que ha pisado la tierra, capaz sin duda alguna de destruir al mundo y a nosotros mismos, somos un peligro que hay que erradicar y sólo hay dos opciones, la opción fatalista del exterminio del animal humano o el nacimiento en nosotros de una nueva criatura que viva y reine en éste mundo, ésa nueva criatura tenemos que ser nosotros, que oportunidad tan grande, que salvación tan plena, la de nuestra alma y la de la creación; cambiar el destino incierto por la certeza de nuestras intenciones, ¿qué más necesitamos para conocer el destino que nos espera y que le espera al mundo?, sabiendo que aquí estamos nosotros para hacer resplandecer la gloria del Dios viviente en su creación.

 

Dejemos de imaginar que podemos ser diferentes, la utopía ha dejado de ser, todas las cosas son hechas nuevas, no sólo somos distintos en nuestra imaginación, nosotros los que renacemos al Espíritu somos nuevas criaturas, templos vivientes en el cuerpo animal, hijos legítimos de Dios en el cuerpo espiritual; ahora comienza la verdadera lucha espiritual, porque la voluntad de Dios es que ninguno se pierda sino que todos lo conozcamos, seamos reconciliados y tengamos vida eterna, porque como está escrito, “el continuo clamor de las criaturas espera, la manifestación gloriosa de los hijos de Dios”, del Dios de amor y de misericordia, para que llenos de su Espíritu mostremos la piedad y la vida a toda su creación, tenemos que someter a la bestia que habita en nosotros a la voluntad de Dios, para que glorifiquen al hijo de Dios (su propio espíritu) en sus propios cuerpos mortales, para honra y gloria de su nombre; todo aquel que entienda haga su parte, ya no hay duda razonable tenemos la certeza y la convicción de nuestra parte, Dios es Absoluto y eterno, Dios es amor y verdad, Dios es justo y bueno, y nosotros los que lo conocemos somos sus hijos, espíritu de su Espíritu, Él es en nosotros y nosotros en Él y somos uno. Él es nuestra vida y fuera de Él nada somos.

 

Adoremos a Dios con nuestros testimonios y nuestras obras, en actos de una conciencia plena; así al reconsiderar el valor de la esencia misma de las cosas podamos entender el fin de nuestros actos, lo que no condena las obras de nuestras manos sino que les da un nuevo sentido, una nueva dirección ya que la filosofía de éste mundo tiene como fin la supremacía aparente antes que la gloria eterna, vano esfuerzo el nuestro al querer alcanzar por la apariencia de nuestras obras un fin digno, no hay nada más indigno que la vanidad y el egoísmo, pero “el fruto del espíritu es amor, paz, gozo, bondad, benignidad, mansedumbre, templanza y fe”, lo que podría sin lugar a dudas hacer de nuestras obras algo digno y valioso para nuestra vida eterna, si así fuésemos nosotros.

 

 

 

¡Dios en nosotros!

 

 

La conciencia de nuestro espíritu, que en otro tiempo fue una carga insostenible, debe ser la reconfortante muestra de nuestra nueva naturaleza, ya que en la toma de decisiones hemos de considerar la esencia antes que la apariencia, siendo la paz y el gozo (la felicidad) la consecuencia lógica de la vida espiritual; porque la felicidad no es otra cosa que sentir paz y gozo en medio de la adversidad o en los momentos de alegría, al expresar el amor y la verdad con la que hemos sido engendrados, para que con las armas de nuestro entendimiento hagamos con toda benignidad, mansedumbre, templanza y fe lo que nos corresponde, para que podamos decir confiados, “si Dios conmigo ¿quién contra nosotros?”.

 

Ahora con el espíritu vivo entendamos la libertad que hemos alcanzado, para dejar de tener una doble moral y seamos hijos de Dios todo el tiempo, porque es muy fácil dedicar un tiempo para la iglesia y otro tiempo para el mundo, pero ésa forma de ser no es más que la muestra de la ignorancia de la vida espiritual, que ya no es ajena en ningún momento; ahora la iglesia de Dios está en todas partes para los que somos sus hijos y nos congregamos en todos los lugares a los que vamos, porque el templo siempre va con nosotros, lo que nos permite hacernos responsables de nuestros actos porque entendemos la diferencia entre lo bueno y lo malo, por lo que podemos hacer lo que nos plazca, como está escrito, “todo nos es permitido, pero no todo nos conviene”; “todo nos es licito, pero no todo nos edifica”; “todo nos es permitido, pero nada de lo que hacemos se enseñorea de nuestra voluntad”, y esto es posible porque hemos recuperado la inocencia, hemos renacido a nuestro espíritu, que ahora vive y reina en nuestro entendimiento (lo que también se puede interpretar como que Cristo vive en nuestro corazón), lo que nos brinda la verdadera libertad al hacernos responsables de nuestros actos, en el ejercicio de nuestra voluntad y libre albedrío, y es nuestra razón la que da fe de ésa vida espiritual, porque somos inocentes en la malicia pero sabios en el entendimiento, nos podemos equivocar en la dirección, en la razón, en la forma, pero nunca en la intención, sabiendo que Dios nuestro padre está atento a lo que nosotros no podemos controlar.

 

Tenemos ahora la responsabilidad de ser de un perfecto corazón para con Dios, por lo que debemos estar conscientes en todo momento, esforzándonos en decidir correctamente hasta no tener que arrepentirnos de lo que hacemos, dejando de ser niños en el entendimiento de Dios.

 

La responsabilidad de nuestra vida espiritual es la verdadera libertad a la que podemos aspirar, porque hay quien teme hacerse responsable de sus actos lo cual muestra su desconocimiento, (como ya observamos el hombre teme a lo que no conoce) y entendamos que sabiendo el significado y el valor de nuestro propio espíritu, éste es el que fundamenta nuestra razón y nuestro que hacer, por lo que sin temor alguno enfrentemos la vida conscientes de que sabemos lo que nos conviene, entendemos lo que nos edifica y nuestro espíritu es el que se enseñorea de nuestra voluntad, por lo que nuestras obras son la expresión de la vida que ahora representamos. La libertad sin responsabilidad es libertinaje y termina por corromper nuestros actos, la responsabilidad sin libertad es esclavitud, pero para que haya una verdadera responsabilidad tiene que existir el conocimiento que nos brinde la seguridad de que eso que hacemos es lo correcto, por lo que no debemos menospreciar las razones de Dios, que a través de nuestro propio espíritu manifiesta en nuestra conciencia por su amor. Como está escrito, “en el perfecto amor, no hay temor, porque el perfecto amor echa afuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo, donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor”.

 

Nuestra escala de valores, con el fundamento del Dios Omnipotente, Omnipresente y Omnisciente tiene que brindarnos la seguridad de nuestra vida y de nuestra obra, dejemos de temerle al mundo, como está escrito, “¿por qué le tienes miedo al hombre que solo puede matarte el cuerpo?, ten miedo de aquel que puede llevarte a la segunda muerte” (que es desobedecer a su propia conciencia espiritual), por lo que es nuestra responsabilidad discernir el bien y el mal de nuestros pensamientos, porque el ojo no se cansa de ver ni el oído de oír, pero sí podemos desechar lo malo y tomar lo bueno para nuestra conciencia, porque sabemos que Dios está preparando nuestra habitación celestial hecha de su Espíritu para la eternidad, cuando sin el conocimiento de Dios, somos nosotros los que construimos nuestro propio infierno.

 

Dejemos de temerle a Dios sabiendo que el conocimiento que hemos adquirido de Él nadie nos lo puede quitar, porque es nuestro, quien puede venir ahora a refutar lo que aquí hemos demostrado, porque como está escrito para los que hemos alcanzado éste entendimiento, “ni la vida, ni la muerte, ni el presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni nada de lo creado podrá separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús (nuestro espíritu resucitado por el sacrificio de Jesús), nuestro Señor”.

 

Todo lo que aquí explico, está escrito en la Biblia y con éste fundamento todas esas metáforas tienen un sentido claro y preciso, para que entendiendo su verdadero significado, la Biblia sea el texto que les pueda orientar mejor.

 


 

 

EL UNIVERSO ESPIRITUAL

 

Concilio Filosófico

               

 

Tesis conciliatoria de la filosofía derivada del conocimiento del Universo Espiritual.

 

Dios es espíritu y es verdad. Llegara el día que todos conoceremos a Dios y no será necesario decir conoce a Dios, porque todos le conoceremos; Para que seamos hijos de Dios, tal y como Él es, para su gloria, librándonos de la muerte, porque el cuerpo para morir nace, pero el espíritu nace para vida eterna y paz.

 

 

Antecedentes

 

 

La total comprensión de la realidad es la sabiduría que busca la filosofía, ya que es la ciencia que se encarga de encontrar las explicaciones de la realidad, determinando los principios en que se fundamenta y alcances en que se realiza, ya que es una ciencia que su objetivo es el conocimiento metódico, sistemático y comprobado de la realidad, para lo cual parte del conocimiento empírico o del sentido común, proporcionado por las sensaciones que experimenta, percibe e intuye, conocimiento que en la medida que se comprueba, se convierte en sistemático o científico, con el que se puede reflexionar sobre la intención que da origen y propósito de las sensaciones que se perciben; lo que unificaría el sentido de todos los eventos, pudiendo llegar al conocimiento en su esencia espiritual, al conocimiento filosófico.

 

Todo conocimiento racional llámese empírico, sistemático o esencial, forma parte de la filosofía, ya que son necesarios todos los tipos de conocimiento para poder comprender en su totalidad la realidad y alcanzar la sabiduría.

 

Las manifestaciones que se producen en los tres contextos, provocan las sensaciones que independientemente de la percepción que podamos tener de las mismas forman la realidad del Universo, así se puede comprender que exista una realidad distinta para cada uno de nosotros, porque la realidad está condicionada al tiempo y al espacio en el contexto material, así como a la conciencia de las sensaciones y al conocimiento del origen y propósito de cada una de la obras y al conocimiento de Dios; pero independientemente de la conciencia que tengamos de su existencia, existen; por lo tanto la conciencia esta primeramente ligada a las sensaciones en una conciencia empírica, pero en función del conocimiento se desarrolla una conciencia sistemática, y cuando se comprende la esencia de las mismas sensaciones, la conciencia alcanza su mayor desarrollo, ya que con este conocimiento podemos decidir conscientemente a partir de la esencia de los actos y actitudes, pudiendo elegir lo que mejor nos conviene.

 

Aunque no se conozca la esencia de las sensaciones, la conciencia en su forma empírica nos llama la atención en cuanto a lo espiritual, ya que desde su forma más elemental la conciencia está ligada con el espíritu a través de los sentimientos, sirviéndonos de guía para conocer la verdad absoluta del Creador, pudiendo distinguir lo que está bien de lo que está mal desde su esencia, por lo que también se puede comprender lo que está escrito en la Biblia, cuando dice que la conciencia es la voz de Dios, refiriéndose a nuestra forma más elemental de conciencia.

 

La palabra filosofía deriva de las raíces griegas: Phylos = anhelo y Sophya = sabiduría, su significado etimológico es: anhelo de sabiduría, pero se ha confundido su interpretación al considerar la palabra Phylos como amor, cuando los Griegos tenían tres palabras para interpretar de acuerdo a su origen, lo que nosotros consideramos como "amor"; "Eros" para distinguir lo sensual o sexual, que es puramente físico, "Phylos" que significa deseo o anhelo que es racional, y Ágape que es el absoluto amor, que es de Dios y es espiritual, pero en la época en que Platón y Aristóteles desarrollan su concepción acerca del hombre considerándolo cuerpo y alma, el amor Ágape ni se consideraba ya que es hasta la época de los apóstoles cuando se define y su uso se generaliza pero como no había una tesis filosófica que sostuviera la existencia del espíritu, no se le considero más que como una religiosidad posteriormente, causa de la confusión que en el sentido espiritual todavía prevalece, porque no se pudo fundamentar correctamente este conocimiento, cayendo en mitos y confusión, por lo que los creyentes también se confundieron considerando que el amor Ágape, era exclusivo de Dios (como lo declara Tomas de Aquino), o de los dioses como lo declara la mitología, ya que para ellos entre Dios y los hombres, existe un abismo que marca en si una completa diferencia entre los dos.

 

Es innegable que la falta de definición del espíritu, es la razón por la que muchos consideran a Dios imaginario, un fetiche de buena suerte; y lo imaginaron y lo siguen imaginando de muchas formas, como que el espíritu son muchos dioses que en conjunto es uno solo, pero incognoscible e inalcanzable,  lo cual es bastante desesperanzador; por lo que el amor Ágape, ¡el amor de Dios!, paso a ser una simple religiosidad, siendo además la diferencia insorteable entre la ciencia y la religión; cuando el amor Ágape, es el amor espiritual que es él nos da a entender a Dios, como un ser real, cognoscible y alcanzable, que no nos es ajeno, sino que puede ser en nosotros, nuestro propio ser, hijos de Dios, engendrados de su propio Espíritu, herederos de su naturaleza; lo que nos abre las puertas del entendimiento, para que sujetándonos al absoluto y eterno Dios, encontremos la verdadera razón de nuestra vida.

 

 

 

El problema del Ser

 

 

La Metafísica es la ciencia encargada del estudio de la estructura de la realidad, que de acuerdo a las sensaciones distinguen al cuerpo del alma y del espíritu, y al Universo desde toda su perspectiva, en intención, concepto y expresión, que lo constituye como un ser; ya que el Ser se forma por el conjunto de los elementos que lo constituye, por lo que el humano es un ser, así como cada animal y planta, mas también la humanidad en su conjunto, constituimos un ser social, y también existe un ser divino que se forma de la vida espiritual y el alma, y un ser maligno que tiene su origen en la muerte espiritual y el alma, por lo que el universo se constituye en ser, pero el que dio origen al universo y a todos los seres que existen, reales o imaginarios es Dios; el Ser absoluto y eterno, superior a todo, Creador de todas las cosas. El problema del Ser ha sido conocer su esencia, para descubrir su verdadera estructura, que viene a constituir su realidad, si se define correctamente al Ser que se quiere conocer, la metafísica podrá entonces explicar su realidad.

 

La Metafísica para su estudio se divide en tres grandes ramas:

 

a) La Cosmogonía pretende explicar el origen de todo lo que existe, en función de los principios que de las evidencias se puedan deducir, para tratar de descubrir de que están hechas todas las cosas, y como es que surgió la diversidad de seres y tipos de naturaleza, pero debido a su limitada concepción del Ser, exclusivamente se dedico a explicar a la naturaleza física, sobre la base de unos pocos de sus principios, obteniendo un conocimiento muy limitado en cuanto a la naturaleza de las cosas, ya que se basaron sus estudios de acuerdo a la apariencia de las mismas. Si se considera el conocimiento espiritual, se tiene un contexto infinitamente más amplio, ya que la Cosmogonía a pretendido explicar la realidad, habiendo definido solamente a lo material y lo racional, sin haber descubierto su esencia y por lo tanto los principios en que fundamentar todo lo que existe, ya que la única forma de establecerlos correctamente, es conociendo el fundamento espiritual, la esencia que dio origen al evento; pero aunque parezca increíble, es a partir del conocimiento empírico, que nosotros podemos conocer la esencia de las cosas ya que es un conocimiento elemental, evidente; pero si partimos en nuestra lógica, de ideas que por definición se obtienen, premisas oscuras y difusas sin una clara concepción, sin considerar las evidencias empíricas, entonces no podremos nunca acertar en la correcta explicación de todo lo que existe.

 

b) El Raciocinio pretende comprender la complejidad de todas las cosas sobre la base de principios racionales (conceptos generales); a diferencia de la Cosmogonía, el Raciocinio no busca encontrar principios evidentes, sino principios racionales por medio de los que se hiciera posible la comprensión de la complejidad de las cosas; si las evidencias fundamentan el conocimiento cosmológico de las cosas, la lógica fundamenta al conocimiento racional, que fundamenta a su vez al conocimiento científico en su estructura.

 

c) La Teología tiene por objeto el estudio del Ser infinito, superior y del que todos dependen; el principio primero y la causa más elevada, se le ha definido como la "ciencia de la sustancia eterna, inmóvil y separada que es Dios", pero esta apreciación no es correcta, ya que se toma desde la perspectiva de Parménides, que declara que "el movimiento es imposible ya que sólo es apariencia", y es que parte desde la perspectiva materialista, que está sujeta al tiempo y al espacio, porque considera que al haber movimiento se deja de ser, pero en realidad no deja de ser sino sólo en esa perspectiva, ya que en verdad sigue siendo, porque el tiempo y el espacio es solamente un parámetro de la expresión, desde el que no se puede comprender de la totalidad del ser. Heráclito, en cambio considera que lo esencial en la naturaleza es el movimiento, "es el cambio en sí mismo", si la esencia es verbo que es intención, entonces es evidente que a toda acción le precede una intención, motivo del cambio esencial del ser, sea cual sea; por lo que esta tesis sustenta lo dicho por Heráclito, ya que el cambio no deja de ser para sí, porque el verbo en sí mismo es eterno pero no es inmóvil, porque ser inmóvil es no ser en realidad; además esta sustancia, no está separada, estamos inmersos en Dios, en su sustancia que es la esencia de todas las cosas, por lo que la perspectiva de Parménides y de tomas de Aquino al declarar a Dios como incognoscible e inalcanzable es completamente falsa; porque la teología como ciencia formal debería de fundamentar el conocimiento cierto y verdadero del único Dios Absoluto y eterno, para resolver este dilema.

 

Los filósofos alemanes en el siglo XVII, utilizaron el nombre de ontología para nombrar la ciencia que se encarga de determinar el tipo de entidades que constituyen la estructura de la realidad, sus características, relaciones y clase a la que pertenecen, que no es más que la Metafísica en su conjunto, es decir la unión de la Cosmología, el Raciocinio y la Teología en una tesis Universal, que no es más que la misma filosofía pero que busca por medio de las apariencias a las que llama causas, explicarlo todo, ya que lo que trata en realidad es separarse de la Teología porque no creían en Dios, considerando ser supremo al Universo ya que en él dicen, está el origen de la evolución y consideran que el ser absoluto es inmóvil, por lo que estaría muerto, lo que ya demostramos que es falso; pero como tomaron los principios de Parménides, es lógico que estén equivocados en su interpretación. Desgraciadamente el término metafísica ha sido utilizado con demasiada libertad, tanto dentro como fuera del ámbito filosófico, lo que origina su excesiva generalidad y vaguedad; además al no haber establecido debidamente los principios cosmológicos (las evidencias en que soportar todos estos estudios), se han formulado interrogantes que solo pueden ser contestadas por pura especulación racional, sin tener la posibilidad de verificar sus enunciados, es precisamente por esto que es indispensable fundamentar con evidencias incontrovertibles, simples y universales esta tesis, para poder alcanzar un conocimiento cierto, correcto y comprobado de lo que aquí se enuncia.

 

 

 

El problema del conocimiento

 

 

Conocer a Dios es la vida eterna. Dios crio hijos y los engrandeció y se rebelaron contra Él, el alma del hombre no entiende, su pueblo se perdió por falta de conocimiento. Cuando venga el Espíritu de verdad, él nos guiara a toda verdad; porque no hablara por su propia cuenta, sino que hablara todo lo que oyere y nos lo hará saber. En estos días el misterio de Dios se consumara, como él lo anuncio a sus siervos los profetas. Y todas las iglesias sabrán que Él es el que escudriña la mente y el corazón; y nos dará a cada uno según nuestras obras.

 

En el siglo XVII la problemática en torno al conocimiento pasa a ocupar un lugar preponderante, cuando la filosofía al no haber podido definir la estructura de la realidad, empezó a considerar que antes era necesario determinar si el ser humano es capaz o no de conocer realmente al mundo, con lo que surge la Epistemología, que no es más que la teoría del conocimiento, entendida como una disciplina filosófica especial en la que se parte del alma, que es la parte racional del ser, en vez de la totalidad del Ser; buscando su estructura y las leyes que rigen al contexto racional en particular, para tratar posteriormente de explicar lo que no se había podido, que es la totalidad de la realidad, buscando proporcionar los criterios capaces de precisar lo que puede ser conocido; revelando al hombre lo que está en condiciones de conocer.

 

Desgraciadamente las primeras fronteras del conocimiento están dadas desde sus definiciones ya que algunas versiones consideran al conocer, como el proceso por el cual un sujeto aprende intelectualmente un objeto y como no se considera a lo subjetivo dentro de esta consideración, se pierde la perspectiva de lo que significa conocer, ya que el conocimiento se da en un espacio en el que caben los conceptos objetivos como subjetivos; materiales, racionales o espirituales, lo que amplia infinitamente el significado de conocer respecto a esa forma de concebirlo; ya que conocer es lo que entendemos de todo lo que sentimos, pero si no lo entendemos, simplemente no lo conocemos.

 

La epistemología, clasifica de acuerdo a sus generalidades, dos clases de conocimiento: el proposicional cuando se habla de saber qué o saber porqué, partiendo de información obviamente verídica, y el operacional que consiste en saber hacer o saber cómo, consistente en la adquisición de destrezas o habilidades y la correcta aplicación de técnicas o estrategias; cuando se tiene un concepto más amplio de la existencia, podemos considerar que la Epistemología es proposicional, cuando busca formar sus propios conceptos de acuerdo a lo que podemos sentir e interpretar, y es operacional cuando busca expresar esos conceptos con alguna técnica o con la creatividad, tanto en lo material, como en lo racional y lo espiritual; con lo que el conocer queda dividido en el que se adquiere como conocimiento y en el que se expresa como criterio, en cualquier contexto.

 

Los filósofos contemporáneos han rechazado la pretensión de un conocimiento cierto y absoluto del universo, "porque dicen que nadie está a salvo de equivocarse", y como la ciencia no había podido explicar la existencia del ser absoluto y eterno que es Dios, no había manera de definir un criterio que fuera el fundamento lógico para esta apreciación; pero esto se dedujo por el punto de referencia que consideran para su estudio, porque no es posible partir de la razón, y mucho menos de un razonamiento elaborado, para establecer los principios del Ser en su universalidad, y descubrir cada uno de los contextos que lo constituyen; porque un razonamiento elaborado fundamentado en supuestos, para empezar no es evidente; en cambio si partimos de las sensaciones y del sentido común, como elementos de juicio para establecer estos principios, entonces sí es posible establecerlos, ya que parten de la forma más elemental de la razón y el pensamiento.

 

Los filósofos que tienen en la epistemología, la forma de descubrir lo que puede ser conocido, se fundamentaron en la teoría de la relatividad de Einstein, lo que ha limitado al entendimiento, ya que la relatividad al tratar de fundamentar el entendimiento de la realidad, solamente limitó al conocimiento, ya que la relatividad sólo puede ser aplicada al universo material, que es donde se fundamenta su aplicación; porque dentro del contexto racional o el contexto espiritual, su fundamento se vuelve invalido y por tanto es necesario considerar al conocimiento del Absoluto, dentro de la concepción universal, con un criterio más amplio; para poder conocer la realidad desde cualquiera de sus contextos.

 

La epistemología se subdivide en otras ciencias para su entendimiento; la lógica que descubre los principios del razonamiento, la axiológica o teoría de los valores, la ética o filosofía de la moral y la estética, que se ocupa de la esencia de lo bello, sin embargo esta ciencia que partió del conocimiento evidente, que es obviamente verídico, estuvo limitado por un entendimiento parcial de las sensaciones y una argumentación que limitó ese conocimiento, que proporcionaron filósofos como Platón y Aristóteles en su concepción acerca del hombre, por lo que la lógica no parte solamente del conocimiento empírico sino en muchos casos de una apreciación mediata, que en este caso ha estado limitada, por lo que obviamente ha estado equivocado; lo que en consecuencia limitó al conocimiento y al criterio, la falta del entendimiento del espíritu.

 

La filosofía que busca por medio del saber racional abandonar el mito, en términos reales no lo había conseguido, se siguen adorando imágenes, creyendo en supersticiones, siguiendo tradiciones sin conocer su significado y su certeza, buscando respuestas en sueños, cuando con el sentido común podríamos revalorizarlo todo correctamente; por lo que también se ha supuesto que la rencarnación exista o que la resurrección de los muertos sea un evento físico; Mitos todos, que han trascendido en la humanidad, porque no se fundamento correctamente la filosofía. No me corresponde juzgar a los hombres que dieron origen a esos conceptos, quiero pensar que no existieron los elementos para revelar los misterios del espíritu, y que esos actos que han humillado a la inteligencia del hombre, ahora pueden ser transformados al reconocer en este tiempo la sencillez de Dios y de sus conceptos.

 

Este es el tiempo de establecer científicamente al conocimiento espiritual, aprovechando que la ciencia y la tecnología ha evolucionado de manera tan vertiginosa, que podemos comunicar este conocimiento de una forma simple pero contundente; es cierto que por lo evidente de este conocimiento, las mismas deducciones se pudieron dar en cualquier época; porque el conocimiento espiritual es elemental, extraído casi en su totalidad del sentido común, y lo cierto es que esto que explico científicamente ya se había expuesto metafóricamente en la Biblia, pero antes no existía ni el lenguaje, ni las pruebas que ahora utilizo, por lo que es hasta ahora que Dios ha dispuesto que esto suceda.

 

 

 

El Espíritu Y La Lógica

 

 

Antes de continuar hagamos un pequeño ejercicio de análisis de lo que es la lógica, porque en nuestra cultura la confusión y la oscuridad de sus razonamientos, no nos dejan evolucionar en el verdadero entendimiento de la realidad; La lógica tiene su origen con Aristóteles, quien la define y la ordena, dividiéndola para su comprensión en "lógica formal", que tiene la función de lograr que la forma de razonar sea correcta, y la "lógica material", que busca que el razonamiento sea verdadero, concluyendo que el pensamiento debe ser objetivo, correcto y verdadero. Posteriormente divide los razonamientos de acuerdo a la comprensión, la extensión y la precisión, y los liga con sus premisas de la siguiente manera:

 

Por su comprensión:

 

característica

premisa

ejemplo

positivos

entidad

vida

negativos

privación

muerte

simples

un solo elemento

ser

compuestos

varios elementos

hombre

complejos

varios conceptos

hombre sabio

incomplejos

un solo concepto

bestia

concretos

con sujeto

el hombre blanco

abstractos

sin sujeto

blanco

 

Por su extensión:

 

trascendente

aplica a todo

ser

universal

aplica a una especie

hombre

particular

aplica a un grupo

caucásico

singular

se aplica a uno

Juan Hernández

 

Y por su precisión:

 

Claras

A la noción que permite discernir la cosa representada

Alguien

Oscuras

A la cosa que no consiente ese discernimiento

Algo

 

 

 

 

Distintas

Que no hay ocasión de ponerlo en duda

Evidente

Confusas

En las que cabe de acuerdo con sus argumentos la duda

Supuesto

 

 

El problema de la lógica es que sólo estaba referenciada en un plano bidimensional (materia y pensamiento), decir que el razonamiento debe ser objetivo sin considerar que también somos seres subjetivos y que nuestro razonamiento puede ser subjetivo, correcto y verdadero, no nos permite conocer al espíritu en su contexto y trascendencia, porque no se podía definir dentro de la lógica. El Universo Material esta determinado en nuestros razonamientos con la ayuda de los sentidos, de acuerdo a la apariencia de las cosas, por medio de las que hemos definido las tres dimensiones en las que se conoce este contexto, y hemos imaginado sus proporciones y alcances, pero este Universo está inmerso en otros dos contextos que existen, que son el Racional y el Espiritual, que también nos forman, pero que por la falta de definición en el pasado, no pudimos discernir los límites y alcances de nuestro propio Ser, por lo que el razonamiento uso premisas oscuras y confusas al tener que imaginar el significado de eso que sentían, como resultado de ignorar a estos contextos.

 

La confusión que da lugar a dudas es el origen de nuestro pecado, porque de acuerdo a nuestra forma de concebir la vida, emitimos juicios a favor o en contra de lo que otros hacen; porque el juicio es para discernir, no para condenar, porque el que condena se asume como juez de los demás, cuando el que sabe sólo tiene derecho de enseñar, lo que demuestra que no sabe y solo puede defender una postura oscura y difusa que solo puede imponerse por la fuerza. “La fe que tú tienes, tenla para contigo mismo delante de Dios, bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba, mas el que duda al respecto y come, es condenado, porque no lo hace con fe, porque todo lo que no proviene de fe es pecado”.

 

Los razonamientos oscuros que no aceptan el discernimiento, son lo que han marcado a la religión; el oscurantismo fue el resultado del juicio de los hombres separados de Dios, a los hombres; porque a Dios no se le podía discernir correctamente, lo que es muestra inequívoca de su pecado. Pero Dios ha tenido misericordia y ha traído luz en medio de la oscuridad, para el discernimiento del bien y del mal, en cada conciencia; para que el alma entienda al espíritu como algo distinto, algo a que aferrarse, para poder librarse de la duda, del pecado y de la muerte.

 

Cuando no se ha discernido correctamente lo que sentimos, podríamos atribuirlos a infinidad de razones, todas con excepción de la correcta... falsas, y la incertidumbre causara temor, por desconocer los principios que motivan los actos; en el caso de un mal físico si desconocemos las causas y su tratamiento, podremos estar conscientes del dolor pero no podremos hacer nada al respecto, porque la falta de conocimiento crea una sombra en la conciencia, una premisa oscura y confusa que produce incertidumbre y miedo; en cambio cuando estamos conscientes de nuestro entorno, sabiendo que es lo que nos provocara un bien o un mal, nos desenvolvemos con mayor libertad, evadiendo con certeza muchas de las dificultades que se nos presentan, porque los conocimientos son el instrumento que el alma conscientemente puede utilizar; si no se ha podido discernir lo espiritual, se desconocerá lo esencial, pero si se conoce en verdad, entonces podremos enfrentar los problemas que se nos puedan presentar desde su esencia, sabiendo que en el amor y la verdad están las poderosas armas para defenderse de cualquier mal y la esperanza que necesita el alma para enfrentarlo con toda paciencia y templanza, sabiendo que la vida espiritual es la única vida que podemos conservar.

 

 

 

El Alma Y Su Estructura

 

 

El Alma y todo el contexto racional va de lo trascendente a lo singular porque está formada de conceptos, conceptos objetivos en la forma de entenderlos y subjetivos en su contexto, que se desarrollan desde su esencia más profunda hasta su última expresión; incluso los niños desde sus primeras reflexiones, ya que al sentir hambre o frío, reflexionan desde lo más profundo de su corazón y expresan el llanto, porque siempre está presente el sentimiento en el razonamiento; pero se ha cauterizado a la conciencia y se han dejado de considerar los sentimientos, al haber sido engañados por la cultura que hemos heredado, llena de ideales, pero sin valores ni principios que nos hagan entender lo valiosos he importantes de los sentimientos por desconocer a Dios.

 

El contexto Espiritual es subjetivo y trascendente, determinado por su contexto que es absoluto, al que sentimos por medio de los sentimientos, que son los medios que la razón tiene para poder discernir lo espiritual, porque al igual que los sentidos captan una realidad independiente de la razón que interactúa en nosotros, si hay amor u odio vamos a sentirlo, como se siente el frío o el calor; y así como estos contextos actúan sobre nosotros, nosotros actuamos física y espiritual para producir estos efectos en nuestro entorno hacia los demás, por lo que podemos concebir que la lógica sea también subjetiva, correcta y verdadera en el contexto Espiritual.

 

El alma tiene dominio físico, racional y espiritual desde la concepción, pero sólo a través del conocimiento la conciencia y el subconsciente pueden alcanzar su verdadero potencial; para lograr la conciencia plena necesitamos entender lo que está sucediendo en la realidad, y sobre la base de estos conocimientos surge la individuación manifiesta en el ego, que es el yo soy de cada uno de nosotros, sin embargo en caso de desconocer parte de nosotros, sea en apariencia, ciencia o esencia, esta conciencia plena no se puede lograr, porque si se limita el conocimiento solamente a lo empírico, reconociendo las sensaciones de nuestro entorno, pero sin poder entenderlas, no podremos lograr un domino propio en la mente, con el que se pueda libremente decidir lo que está bien o lo que está mal.

 

La conciencia se divide en tres partes como el resto de nuestro ser. constituyéndose en conciencia física, racional y espiritual, dependiendo del tipo de sensación que estemos percibiendo, así conoceremos, reflexionaremos y deduciremos; creando los conceptos que pasarán a formar parte del subconsciente, ya que el subconsciente se forma de los conceptos que consciente o inconscientemente vamos adquiriendo, porque existe una Conciencia primaria aun antes de formarse el ego, Conciencia que nos forma y regula elementalmente, que inmediatamente conforme es, pasa a ser parte del subconsciente, desde que somos concebidos hasta que el cuerpo muere, pero también vamos adquiriendo conocimientos por imitación, como  parte de la cultura, en una serie de condicionantes dadas genética, circunstancial y espiritualmente; que son el medio de aprendizaje y la limitación de nuestro entendimiento, por lo que el subconsciente también regula funciones inherentes al cuerpo, el alma y el espíritu, aun cuando muchos de sus argumentos hayan ido adquiridos inconscientemente.

 

El conocimiento se vuelve oscuro y difuso cuando se aprende por imitación, es claro que la conciencia primera es intuitiva y elemental, pero cuando imitamos sin saber la verdad que asiste a ese comportamiento o a ese razonamiento, este se convierte en un acto inconsciente; y esto ocurre en todos los niveles de conocimiento, por lo que la suposición ocupa gran parte de nuestra cultura, es por esto que se tuvieron que definir como razonamientos oscuros y difusos a muchos de nuestros argumentos, que son verdaderos enigmas, o dicho de otra forma, argumentos de los que todos dudan y a todos confunden, que fundamentan a la cultura con la que nos educan.

 

El conocimiento reflexiona primero en la apariencia, pero conforme se profundiza, canaliza los actos inconscientes de acuerdo a las razones lógicas y no sólo imita lo que percibe, desarrollando al cuerpo y alma de manera reflexiva, sin embargo para que se desarrolle la conciencia del espíritu, es necesario un conocimiento más profundo y reflexivo sobre todo aquello que sentimos, porque las leyes y principios espirituales siguen rigiendo su contexto, pero por la falta de un conocimiento cierto acerca del espíritu estamos confundidos; por lo que es indispensable discernir correctamente desde las sensaciones más elementales, hasta las más profundas razones, para que nuestro conocimiento sea verdadero y pueda guiar correctamente al Ser, en lo que necesita entender de todo ese contexto; porque si consideramos las verdades espirituales en nuestra conciencia, estos razonamientos claros y distintos, pasaran a ser actos ciertos en el subconsciente, en los que no exista temor o incertidumbre, porque se habrá reflexionado correctamente, haciendo de nuestros actos verdaderos actos de fe, lo que nos da la seguridad que necesitamos para que no exista ninguna duda, quitando las premisas oscuras de nuestros entendimientos.

 

Conciencia:

 

Conciencia material

Conciencia racional

Conciencia espiritual

sentidos

emociones

sentimientos

 

C  O  N  O  C  I  M  I  E  N  T  O  S  => SUBCONCIENTE

 


IMITACION

CULTURA

DOGMA

Inconsciente material

Inconsciente racional

Inconsciente espiritual

 

 

Conforme conocemos, el inconsciente es menor porque conforme la conciencia actúa, el subconsciente valora y certifica los actos, pensamientos e intenciones que pudiéramos tener; siempre va a existir un área desconocida, pero si lo esencial está claro y cierto, no habrá cosa alguna que espiritualmente nos haga dudar, lo que también nos dará una mayor seguridad en lo que se refiera a lo físico y lo racional.

 

La conciencia de acuerdo a lo que percibimos se divide en:

·         Elemental, que son las sensaciones de las cuales generalmente estamos conscientes,

·         Racional, si conocemos las razones que producen esas sensaciones y

·         Esencial, en caso de conocer las intenciones que dieron origen a esas sensaciones, llegando a estar conscientes de la esencia misma de las cosas.

 

El conocimiento de acuerdo criterios universales se ha dividido en:

ü  "Sentido común" que es una apreciación espontánea, que se refleja de una realidad dispersa y la cultura comunica como un convencionalismo;

ü  "Científico" que es un conocimiento metódico, sistematizado y comprobado, que por falta de criterios adecuados no se ha aplicado a contextos subjetivos; y

ü  "Filosófico", que es una apreciación reflexiva, de una realidad unificada, que se justifica racionalmente, porque exige someter todo argumento explicativo a principios lógicos que determinen su validez.

 

Estos criterios sirven para definir si los conocimientos son validos, pero como ya mencione, la falta de entendimiento de Dios y el espíritu, para la concepción y prueba de los contextos subjetivos, llámense racional o espiritual, ha creado un vacío en la correcta apreciación del Ser; porque aunque este conocimiento es verdadero, la comprobación es personal, por lo que son indispensables los argumentos que fundamenten nuestros criterios, para conocer fehacientemente a Dios y lograr la concepción de nuestro espíritu, incontrovertible prueba de nuestra esperanza.

 

El conocimiento nos brinda la seguridad de la certeza en nuestros actos, y conforme elevemos la conciencia de lo singular a lo trascendente esta seguridad será mayor, porque si desconocemos el verdadero valor de lo trascendente en nuestro Ser, es muy probable que lo aparente ocupe un lugar preponderante en nuestra escala de valores, por encima de las intenciones, ya que en la confusión de las ideas, no consideran que lo trascendente sea lo más importante para su desarrollo; ya que por falta de conocimiento se ponen a las sensaciones físicas por encima de las espirituales, y en este desorden se desata una guerra entre la carne por sus pasiones, en contra del espíritu en sus intenciones; este conflicto de valores, que pone a los deseos de la carne en contra de la esencia misma de los actos, es la consecuencia lógica de nuestra civilización, porque el hombre cuando ya maduró, va a poner a sus instintos sexuales como la guía de su conducta, y ya que al poder y la fama siguen hombres y mujeres para sentir que valen más que los demás, piensan que van a obtener a o a las parejas sexuales que desean, por los ideales que menosprecian a los sentimientos, al no entender el verdadero valor de sus propios espíritus; y es que no se puede ordenar la conducta sin una escala de valores en el que Dios la fundamente, y como el hombre teme a lo que no conoce y entiende, sus miedos terminan por provocar toda clase de maldad; mentira o coraje, que provoca toda clase de hipocresía y agresividad, cuando quiere conseguir eso que desea.

 

Cuando conocemos la verdadera esencia de lo que somos, tenemos la libertad de ser en esencia, ciencia y apariencia, porque conocer la esencia implica el entendimiento de la apariencia con una lógica perfecta, pudiendo ser exactamente lo que debemos ser, gozándonos en la formidable libertad que de ninguna otra forma podemos alcanzar; porque el sacrificio de Jesús en la cruz, sin el conocimiento de la esencia carece de un significado universal, por lo que es necesario entender el espíritu con el que se realizo, porque si desconocemos o confundimos sus verdaderos propósitos no podremos apreciar y atesorar el acto supremo y sublime para el perdón de nuestros pecados, que nos dio en su vida y en su muerte, como el testimonio que necesitamos para entender lo que es verdaderamente valioso e importante, para resucitar a nuestro propio espíritu y poder lograr nuestro propósito y alcanzar un destino eterno, con Dios y en Dios por la eternidad.


 

La Conciencia Espiritual

 

 

Cuando el Espíritu de verdad venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado por cuanto no conocen a Dios ni creen en su palabra, de justicia, por cuanto Jesús ha pagado por nuestros pecados y no lo vemos más. Y de juicio por cuanto el príncipe de este mundo ha sido vencido, al comprender el verdadero significado del sacrificio de Jesús, ya que al morir al pecado, nuestro espíritu va a resucitar; porque Jesucristo es la resurrección y la vida, y si Cristo no resucito de entre los muertos, nuestro espíritu sigue muerto y nuestra fe es vana pues seguimos en nuestros pecados.

 

El alma nos identifica como individuos en nuestro propio razonamiento y está construida de igual forma en todos los seres humanos, pero de la totalidad del Ser, sólo se tiene conciencia de una pequeña parte de su superficie, en esta conciencia se encuentra el ego que es el yo quiero, es la imagen de quien somos, en donde se encuentra el libre albedrío, que determina de acuerdo a la escala de valores si vamos a escuchar lo que nos dicta la Conciencia Espiritual a través de los sentimientos; esta conciencia es la parte intuitiva de la psique, que nos dice si lo que hacemos está bien o mal para protegernos espiritualmente de nosotros mismos, lo que la Biblia menciona como pecado, ya que la conciencia como también se menciona es la voz de Dios, que como ya explicamos mientras no conozcamos nuestro propio espíritu, que es el mismo Espíritu de Dios, nuestro espíritu de acuerdo a los principios que lo determinan nos acusara o excusara en nuestra toma de decisiones aunque no lo entendamos.

 

En el conocimiento de Dios está la fortaleza para vencer la incertidumbre y el temor, para transformar el ánimo en nuestro beneficio, porque es la parte del alma que nos sujeta a lo esencial, a lo absoluto... al Creador, pero por desconocerlo es el ego en los individuos el que es exaltado por la soberbia cultural del poder y la fama, dejando de intuir lo que la conciencia espiritual nos quiere decir, sin embargo aun cuando desconocemos el significado de las percepciones espirituales nos siguen llamando la atención respecto a tal o cual cosa que hacemos, cayendo en estados psicológicos alterados que se manifiestan desde la depresión, el rencor y la amargura, hasta la alegría desmedida, el exceso de placer o la mucha comida y de forma subconsciente a través de los sueños, Porque tratamos de canalizar nuestros sentimientos sin saber cómo hacerlo, sin poder entender su verdadero propósito y significado, porque independientemente del entendimiento que podamos tener del origen y significado de las sensaciones, la percepción de las mismas produce un conocimiento empírico que afecta nuestro comportamiento aun sin tener una explicación para justificarlo.

 

Todas las enfermedades psicológicas tienen un origen espiritual, inclusive las que tienen su origen en un desorden biológico, por todo aquello que por su efecto nos hace sentir, porque va en contra de nuestra esencia y es precisamente la conciencia espiritual por medio de los sentimientos, la que nos dicta independientemente de las normas sociales o culturales el camino por el cual nos podemos conducir para dejar de sufrir.

 

Podemos controlar la influencia del ego en nuestra escala de valores y ser mas intuitivos, sabiendo que no solamente nos afecta lo que pasa afuera de nosotros, sino que más profundamente somos afectados si no escuchamos lo que la conciencia espiritual nos tiene que decir, ya que por medio de entender las intenciones del Espíritu, podemos sujetar a nuestra voluntad de manera, inteligente, profunda, extensa y precisa, que nos guie por el camino del bien y la verdad, reconociendo sin equívoco lo que está mal, porque esta conciencia es la herramienta que el alma tiene para conocer a Dios y lo que quiere de nosotros, que es nuestra redención.

 

Es innegable que hacer caso de lo que dicta el Espíritu, nos hará sentir bien, pero la razón de esa sensación no es superflua e insignificante, porque la verdadera razón por la que existe ese Espíritu en nosotros, es que pase a ser en nosotros nuestro propio Ser, porque conocer fehacientemente a Dios, fundamenta la concepción de nuestro Espíritu en el alma, y es la prueba incontrovertible de nuestra esperanza, al tener la vida espiritual que es trascendente y eterna; esto sólo demuestra que nuestra razón de ser, es que seamos hijos del único Dios verdadero, del Dios absoluto y eterno, que es quien nos creó y nos engendra para ser realmente sus hijos.

 


 

¡El Absoluto!

 

 

 

RESUMEN

 

 

La ciencia ha considerado que todo lo que existe es relativo y la premisa de “nada es absoluto, todo es relativo” es la que dicta en la conciencia qué a ciencia cierta lo absoluto no existe, sin embargo sí existe y como ya observamos sabiendo que el cero es la expresión matemática de la “nada”, con ésta consideración pudimos demostrar que el cero es un concepto absoluto y como al pretender obtener algo del cero obtenemos absolutamente nada, concluimos también que la nada no puede ser el origen del Universo. También demostramos que en el Universo ése inmenso espacio que existe entre las galaxias, entre las estrellas, entre los átomos e infinitamente fuera del mismo, no puede ser nada, porque el cero no puede representar nada objetivo sólo puede representar un punto en el Universo, por lo que ése inmenso espacio está lleno del Todo absoluto y eterno que es Dios.

 

Suponer que nuestro origen es la nada es lógicamente erróneo, ésta premisa no puede ser cierta, lo que también nos da la pauta para comenzar a develar el misterio de lo contrario de la nada que es “Dios”, que es absoluto porque no tiene parámetros, porque los parámetros que rigen al Universo comenzando por el tiempo y el espacio surgieron de Él, hasta el Universo integro en lo objetivo y lo subjetivo surgen y están inmersos dentro de Él como su expresión. Por lo tanto concluimos que “nada es absoluto y Todo es Absoluto”, con mayúsculas para acentuar que no es una característica del Universo, sino que es el Todo como entidad absoluta y trascendente; pero ¿Qué es ésta entidad Absoluta, que es en sí misma? si lo relativo proviene de lo absoluto, la expresión relativa proviene de la intención absoluta, que es la esencia misma de las cosas; la esencia de la creación que se traduce en la intención del creador que es el Amor de Dios (la vida del creador), porque su vida es el verbo que da origen a toda la expresión que es el Universo. El Amor (que es la esencia de Dios), es absoluto y eterno por definición, ya que no tiene parámetros ni limites, porque es Dios mismo, es el Todo. Un único Dios porque es Absoluto, Creador de lo subjetivo y objetivo como una expresión de su ser, del que no podemos hacer imágenes porque no es relativo; omnipotente creador del Universo, omnipresente pues está en todas partes y omnisciente pues su voluntad y su sabiduría rigen al Universo, que no es abstracto sino que se concreta en obras por las leyes y principios que lo rigen. De Dios emana la vida y nada puede tener sentido sin su existencia.

 

¡Dios existe!, ¿de qué sirve para nuestra vida saber que Dios existe?

 

La vida para cada uno de nosotros es en lo personal lo que conocemos, no somos más que lo que sabemos, entendemos y estamos conscientes de ello, de donde inclusive nos recreamos en la imaginación, pero esta imaginación no puede considerar más que a los parámetros de su entendimiento; así hemos podido imaginar a Dios relativamente, porque a ciencia cierta no había absolutos y si solamente hemos considerado lo relativo para nuestro entendimiento, ¿por qué suponemos que podemos trascender de algún modo?, si la expresión más grandiosa que conocemos es el Universo que es finito e intrascendente, nuestra trascendencia se limitaría a unas cuantas obras que quedarían en la memoria de algunos o en el apellido de nuestros hijos; que esperanza tan vana y después de ésta reflexión ¿por qué nos sorprendemos de nuestra forma de vida?, si ésa es nuestra esperanza queremos vivirlo todo, experimentarlo todo, aunque tengamos que pagar en nuestra conciencia las consecuencias, de cualquier forma lo relativo no es eterno y si sólo somos relativos no podemos trascender.

 

Por lo que nos planteamos la pregunta ¿cómo es que conocer lo trascendente puede hacernos trascender si somos seres relativos?, ¿que acaso el cuerpo relativo puede ser trascendente o es que existe un cuerpo trascendente que no conocemos? y concluimos que tenemos un cuerpo relativo que hemos conocido a través de los sentidos al hacer conciencia de los mismos, éste cuerpo que nos muestra al Universo relativo; pero también tenemos un cuerpo subjetivo trascendente, nuestro cuerpo espiritual latente, que no podemos considerar que está vivo porque no lo conocemos, pero que si sentimos aunque tampoco entendemos lo que sentimos de él, que es nuestro espíritu.

 

Ahora sabiendo que lo trascendente sí existe, que en nosotros es nuestro propio espíritu, podemos hacer conciencia de éste espíritu que es engendrado del Espíritu de Dios, porque es su propia esencia, para que podamos conocerlo y ya que conocer es vivir (siendo Dios absoluto y eterno), entonces conocer a Dios es la vida eterna. Ésa es nuestra esperanza, para que al estar conscientes de nuestro cuerpo trascendental, engendrado del Espíritu de Dios, sea nuestra nueva vida por el entendimiento, dejando de buscar en lo relativo las respuestas a nuestras plegarias.

 

Porque la búsqueda de la realización en las cosas hechas expresa la falta de sentido que tiene nuestra vida, ¿qué sentido puede tener la vida cuando la expresión trata de sustentarse a sí misma? Las obras carecen totalmente de sentido si el fundamento es la expresión, porque la expresión por sí misma no puede trascender porque es relativa, porque para que ésta expresión tenga sentido debe tener un fundamento distinto que cumpla con la característica de ser trascendente, lo que de nuestros actos debería ser la misma esencia de quien nos creó, esencia que si fundamentara nuestras expresiones le daría sentido a nuestra vida.

 

Porque si el fundamento de nuestra vida, es la expresión material que es vana, ésa vanidad fundamentará nuestra intención que se traducirá en nuestra esencia, que ya no sería trascendente sino relativa, egoísta y sin sentido, lo que demuestra que los deseos de la carne que ven en las obras la razón de ser, van en contra de los deseos del espíritu que desean por medio del bien y la misericordia trascender, ya que ésta expresión es solamente la oportunidad de expresar la esencia misma de la creación de Dios que es el amor, que si nos fundamenta al mismo tiempo nos llena de paz y gozo, lo que es muestra de la vida espiritual, que no necesariamente es nuestra vida, a menos que estuviéramos conscientes de que eso que sentimos es el resultado de la expresión de nuestra vida espiritual.

 

Sin el conocimiento del Absoluto la expresión carece totalmente de sentido y en realidad lo que manifiesta es un clamor por la desolación, la incertidumbre y la desesperanza de su existir. ¿Quien dijo? que “no sólo de pan vivirá el hombre”, por lo que el conocimiento de las razones de Dios son lo que nutre al alma, para tener la esperanza de trascender junto con lo único trascendente que es Dios, por lo que el conocimiento de Dios es sin duda la vida eterna.

 

Lo que sentimos de éste cuerpo espiritual es la voz de Dios, ya que ésta hecho del Espíritu de Dios que es su misma esencia, ésta esencia nos acusa o nos excusa en nuestra toma de decisiones ya que reconoce las verdaderas intenciones de nuestro corazón “que es nuestra voluntad”, que como ya vimos las intenciones que tienen su origen en la expresión, son necesariamente contrarias a la voluntad del Absoluto, porque la expresión es vana y no puede sustentarse a sí misma.

 

Sin embargo la conciencia espiritual no la consideramos como nuestra ya que sólo vivimos para la carne mientras que sea la única vida que reconocemos en el entendimiento, así que nuestro cuerpo espiritual que tiene latente para nuestro entendimiento la vida eterna, por medio de la trasgresión por la rebeldía hacia nuestra conciencia, se convirtió en muerte latente para nuestra propia alma, lo que también es un obstáculo para que podamos vivir en el entendimiento a ésa nueva vida eterna en Dios.

 

Lo que nos lleva a pensar en cómo reconciliarnos con el Absoluto, porque al momento de conocerlo la carga en la conciencia que antes podíamos tratar de mitigar con paliativos y justificar con vanidades, se convierte en una carga insostenible; lo que también nos demuestra que el hombre que fue creado para reinar sobre la tierra es sin la vida espiritual la peor bestia, la peor plaga que haya existido jamás, porque no podemos resistirnos a la rebeldía (lo que podemos llamar pecado), porque sin el entendimiento sólo podemos considerar a la conciencia espiritual como un estorbo que nos limita y nos condena, y nunca como nuestra voluntad, de cualquier forma no la conocemos y no la podemos considerar como parte de nuestro ser.

 

Así que habiendo sido destituidos de la gloria venidera por causa de nuestras rebeliones y teniendo como única esperanza la muerte porque sin esperanza de vida eterna “para morir nacimos”, nos convertimos de la gloria de la creación en la bestia más terrible y en la plaga que ahora somos.

 

¿Entonces el Absoluto es malo?, ¿Dios el creador del cielo y de la tierra nos creó para la ignominia y la maldad? Dios sigue siendo bueno, porque si fuera malo no nos sentiríamos mal al desobedecer su voluntad, en realidad no le hacemos mal a Dios a los únicos que lastimamos es a nosotros mismos.

 

Dios nos creó a su imagen y semejanza pero no en lo objetivo, sino en lo subjetivo, porque Dios es Absoluto y solamente en lo subjetivo podíamos ser creados a su imagen y semejanza, por eso tenemos la capacidad de crear como Él, pero el problema es que no nos creó para ser solamente semejantes a Él, si ése hubiera sido el objetivo sería tan intrascendente que no tendríamos importancia para Dios, pero lo que en verdad quiere es que seamos como Él es, por eso nos dio también nuestro cuerpo espiritual en el cual está latente nuestra vida eterna, espíritu hecho del Espíritu de Dios que es su esencia y su vida, nuestro propio Cristo pero que solamente a través del entendimiento podemos vivir, y que por causa de nuestra desobediencia se ha convertido en la muerte latente para nuestra alma, y no teniendo por nuestros medios forma alguna con la que podamos reconciliarnos con nosotros mismos y con Dios estamos condenados.

 

Por lo que no habiendo posibilidad alguna para el hombre de que por sus propias obras pueda reconciliarse con el Absoluto, Dios mismo nos proveyó un sacrificio vivo y agradable a Él mismo, por medio del cual podamos nosotros ser reconciliados para vida eterna y paz, sacrificio que fue hecho en Jesús, sacrificio que a través de una metáfora Dios nos ha comunicado como se ha comunicado a través de la Biblia. Jesús que conociendo a Dios declaró su vida eterna y su gloria, sacrificándose a sí mismo para la reconciliación de nuestras almas, para que vivamos al Espíritu de Dios como hijos, el primero de muchos que ahora por medio del entendimiento podemos también vivir para ser llamados hijos suyos, arrepintiéndonos de nuestros pecados, sabiendo que por medio de su sacrificio como Hijo se ganó el derecho de ser llamado Jesucristo “Cristo Jesús” nuestro salvador, ya que por medio de éste sacrificio somos perdonados y podemos acercarnos confiadamente a Dios, para renacer en nuestro cuerpo espiritual a la verdad y la vida, y ésa conciencia que antes nos condenaba es ahora en nuestro entendimiento la esencia misma de nuestros actos, sabiendo que la vida que ahora tenemos trasciende a toda expresión dándole por fin sentido y dignidad a nuestra vida, esto para los que ya hemos sido llamados a ser hijos de Dios y esto mismo para los que van a ser llamados con el mismo propósito.

 

Sabiendo que la vida espiritual que antes estaba latente en nuestro ser, no es una creación de Dios, sino es engendro del mismo Dios Absoluto en su Espíritu, pues no puede ser otro Espíritu, sino el mismo que ahora es nuestro Cristo vivo y resucitado, Dios es en nosotros y nosotros en Él y somos un solo espíritu con Dios, porque siendo Absoluto no puede ser otro.

 

Sacrifiquemos los deseos de la carne, ordenándolos de acuerdo a la esencia de nuestro espíritu vivo, por la conciencia en nuestro entendimiento de Dios y comportémonos de acuerdo a nuestra nueva naturaleza divina, que no es otra sino la naturaleza de nuestro Creador, que como hijos hemos adoptado, para gloria de nuestro padre absoluto y eterno que es Dios. Que la conciencia ya no sea una carga, ahora por el entendimiento de la esencia de la vida debe ser nuestra voluntad.

 

Ahora el amor de Dios por el entendimiento, ha de ser derramado en los corazones de los que hemos sido llamados a ser sus hijos y ahora por la revelación del misterio de Dios, toda la humanidad está llamada a conocerlo, porque llegará el día en que no será necesario decir conoce a Dios porque todos lo conoceremos, aún aquel que no pueda salvar la vida a su propia alma.

 

 

 

¡Recomendaciones!

 

 

Éste es en resumen, la definición del Absoluto y la trascendencia de conocer su significado, para que la ciencia que tiene en la definición la única herramienta válida para el entendimiento, reconozca a Dios como el creador y pueda al mismo tiempo llenar de esperanza a la humanidad, que también le dé a la religión la fe que había sido sustituida por los dogmas y las leyes que sólo habían hecho evidente al pecado y a la muerte, porque sin el conocimiento de Dios no puede haber vida eterna ni esperanza alguna.

 

También tenemos por medio de éste conocimiento la herramienta para que se descubra la verdad que encierran las metáforas escritas en la Biblia, que hablan del mismo Dios omnipotente, omnipresente y omnisciente que aquí hemos definido y de la reconciliación por medio de Jesús para que por su sacrificio tengamos un nuevo nacimiento en nuestro espíritu para vida eterna y paz, éste libro no le aumenta ni una tilde a la verdad que la Biblia encierra en sus metáforas, sólo es la revelación del misterio que hacía falta para su entendimiento. Que Dios tenga misericordia de nosotros los que habitamos en el mundo, pero que ya no somos del mundo y nos permita ver su gloria en ésta existencia, que nos permita transformarnos de las terribles bestias, en los sagrados templos y que cambie nuestra vana manera de vivir, en los trascendentes seres eternos, hijos engendrados del único Dios verdadero por medio de Cristo.

 

La lucha por el entendimiento apenas comienza, lucha que no es contra carne ni sangre (el cuerpo material ni contra el alma), sino en contra del espíritu de éste mundo, porque la verdad absoluta que se encuentra en Dios, es como una espada de dos filos capaz de discernir el alma y el espíritu, con lo que por medio de la conciencia, distingamos correctamente las intenciones de nuestro corazón y tengamos en ésta verdad absoluta, el fundamento de nuestra fe, para que no sea por medio de la fuerza física sino por la fuerza de la razón en el entendimiento, que convenzamos a nuestros semejantes en la carne, de que sean nuestros hermanos en el Espíritu de Dios. Tampoco es en contra de ninguna iglesia, ya que estas instituciones fueron establecidas por Dios para el entendimiento, por lo que con éste esfuerzo sirvo a todo hombre que ha sido llamado al entendimiento sin excepción, ya que ninguno que busque a Dios de todo corazón va a ser despreciado por su Creador, pues todos fuimos concebidos con la misma conciencia y con la misma oportunidad.

 

Ésta no es una teoría, las teorías se dan en lo relativo, en el Absoluto sólo existe una posibilidad lo que demuestra su infalibilidad ya que solamente hay una respuesta razonable y cierta; así que sin duda alguna peleemos la buena batalla de la fe, sabiendo que somos más que vencedores ya que nuestro nombre está escrito en el libro de la vida; peleemos la buena batalla de la fe, con toda paciencia y constancia, deseando en todo momento que ésta vida que ahora llena nuestro entendimiento, sea en todos, porque la voluntad de Dios es que ninguno se pierda; llenemos al mundo de esperanza y buenas obras para la gloria del hombre, y de vida eterna y paz para la gloria de nuestro Padre Dios.

 

Que el sacrificio de Jesucristo sea para vida eterna, limpiando nuestras culpas, sabiendo que la vida que tiene es la misma que nosotros tenemos en nuestros entendimientos, que de ninguna manera es un chantaje ni una razón para sentirnos culpables, sino por el contrario, es el acto de vida y amor más grande que Dios ha hecho por nosotros, al darnos su propia vida. Entreguemos nosotros también nuestras vidas mortales al amor y la misericordia, para que nuestros cuerpos ya no sirvan más a la carne y la muerte, sino a la verdad y la vida.

 

Dios tenga misericordia de su creación multiplicando a sus hijos y nos deje ver su gloria por los siglos de los siglos amen.

 

 

 

Conclusiones

 

 

Éste es un libro de Ciencia, que establece con argumentos matemáticos y con razonamientos que no dan cabida a la suposición, el fundamento de sus aseveraciones, no se basa en los textos bíblicos, por el contrario éste es el fundamento para que esos textos tengan sustento científico, comprobando su veracidad, para que el conocimiento de Dios pase a ser parte del acerbo cultural de la humanidad, porque hasta ahora la ciencia y la religión desconocían el vínculo que las hiciera entrar en un punto de acuerdo, vínculo que se ha revelado en éste libro, con la demostración de la existencia de Dios como entidad y el discernimiento de nuestro espíritu, como la parte esencial de nuestra existencia, para que al haber definido y entendido a nuestro creador y al haber discernido nuestro propio espíritu, hagamos conciencia de nuestro ser trascendente y aprendamos a vivir eternamente.

 

Con estos argumentos hemos podido resolver el misterio de Dios y al mismo tiempo revelar algunos enigmas que han estado ocultos para nuestro entendimiento, ya que:

 

ü  Demostramos Científicamente la existencia de Dios.

ü  Resolvimos el misterio de la religión, que es Dios.

ü  Explicamos la diferencia entre lo relativo y lo trascendente en nuestro propio ser.

ü  Entendimos la existencia de un cuerpo subjetivo trascendente en nosotros, con el que podemos vivir eternamente.

ü  Encontramos la verdadera razón de ser y de existir, nuestro propósito en éste mundo y destino eterno.

ü  Establecimos los argumentos para el convencimiento en la enseñanza de Dios.

ü  Reconocimos la razón por la que la humanidad no había conocido a Dios anteriormente.

ü  Entendimos el valor que tenemos para Dios.

ü  Valoramos el sacrificio de Jesús y comprendimos el mensaje metafórico para nuestra redención.

ü  Pero sobre todo, la verdadera naturaleza a la que hemos sido llamados a ser juntamente con Cristo Jesús, Hijos de Dios.

 

Por lo que debemos entender que es nuestra responsabilidad el compartir estas enseñanzas con quienes nos rodean, sea quien sea, porque ellos y nosotros somos de Dios.

 

Dios ha tenido a bien escogernos de entre su creación, para engendrarse en nosotros y seamos vasos de honra y de justicia en el cuerpo material e hijos legítimos en el cuerpo espiritual, por lo que tenemos que entender que nuestra compasión para con nuestros semejantes, es tener la misma misericordia que Dios ha tenido con nosotros y compartir lo que sin haber tenido que pagar el precio, nos ha sido revelado, enseñando con toda paciencia y constancia las verdades espirituales, hasta alcanzar el conocimiento de Dios en los demás, llevando así nuestra salvación para vida eterna y paz a todo aquel que entienda, para lograr con éste entendimiento transformar al mundo, en ése paraíso terrenal primicias del que nos espera en la eternidad.

 

 


 

Enunciados Espirituales

 

 

El Bien Y El Mal

 

 

Dios mismo nos habla diciendo: Vivo yo, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva, volveos de vuestros malos caminos; ¿Por qué moriréis, o casa de Israel? Por tanto arrepiéntanse y sean santos, porque sin santidad, nadie conocerá a Dios. Vivo yo dice Jehová que no quiero que nadie se pierda, sino que todos me conozcan para que sean la nueva casa de Israel, la nueva Jerusalén.

 

"Malo es aquello que se hace con mala intención". Define Kant el filósofo. Nadie como él estuvo tan acertado al definir al mal con ese razonamiento; sin embargo al no estar definido el contexto en el que se desarrolla y se aplica, los filósofos que le sucedieron consideraron al mal como parte de la moral, como algo que se define culturalmente, pero que no se podía generalizar, porque la intención se desvirtuó al considerarla parte del pensamiento y no del espíritu; ya que como la moral es obra de la razón, es distinta para cada individuo, así que dependiendo de la educación, serán los principios y valores que se van a manifestar; por lo que dedujeron equivocadamente, “que si las intenciones son decisiones de orden intelectual, se regularán por la moral que rija a la sociedad y a los individuos”, si permite la drogadicción, la prostitución, la homosexualidad, la mentira, la promiscuidad, la violencia, la discriminación... estará bien, siempre y cuando se haga dentro de los cánones que la moral dicta, ya que consideraron que se harían con buena “intención"; cuando la intención es espiritual, independiente de la razón y para ejemplo tenemos muchos males que se aprueban moral y legalmente, aun sabiendo que hacen mal.

 

a)    La intención pertenece al espíritu, no es parte del alma.

b)   El espíritu de Dios nos guía por caminos de justicia porque es absoluto, pero el espíritu de las cosas relativas esta muerto no hay vida en ellas.

c)    El cuerpo no es ni bueno ni malo, es instrumento del alma para expresar nuestras intenciones.

d)   El alma es instrumento del espíritu, en el que se encuentran las intenciones, porque el alma es buena o mala dependiendo del espíritu al que sirva, si sirve al cuerpo y lucha por las cosas materiales, el espíritu al que sirve esta muerto y hará el mal, si sirve al amor y la verdad estará sirviendo al Espíritu de Dios; por lo que es indispensable conocer a Dios, para entender el bien y el mal de forma absoluta.

 

La ley sufre cambios, porque la moral se transforma junto con las circunstancias, porque no ha tenido principios absolutos en que se fundamente; pero existen principios, que sólo tenemos que descubrir y comprender para poder fundamentar a la justicia y aplicarla de forma universal, de modo que se comprenda, que el Bien y el Mal son términos de orden espiritual y con este entendimiento, el libre albedrío sirva para discernir lo que es bueno y lo que es malo, comprendiendo que el Bien esté por encima de la ley y el Mal por debajo del castigo.

 

Hay que dejar de usar la ley para maldecir, para juzgar y humillar a los demás, y entender que el pecado no es el que otros nos hacen, sino el que nosotros nos hacemos al hacer algo que va en contra de nuestra propia conciencia espiritual; para sentir misericordia del que ha pecado, y paguemos el mal con el bien para su beneficio, porque en el ejemplo esta nuestro testimonio, paguemos el mal con el bien, con toda paciencia, sabiendo que el Espíritu de verdad guiará a toda verdad a esa alma en pena; porque ya están siendo juzgados en sus propias conciencias, por sus propias decisiones, y ya sufren la condena de su pecado al estar separados de Dios y al haber sido destituidos de la gloria venidera; no menosprecien la gracia de Dios, no pueden ser juez y parte, “porque si Dios les dijere que son justos y de cierto vivirán, si confiados en su justicia hicieran iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirán por la iniquidad que hicieron”.

 

“No juzgues para que no seas juzgado, no condenes para que no seas condenado, o no sabes tú que juzgas, que en aquello que juzgas te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo”; “la fe que tú tienes tenla para contigo mismo delante de Dios, bien aventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba, mas el que duda al respecto y aun así lo hace, es condenado, porque no lo hace con fe, porque todo lo que no proviene de fe es pecado”; la suposición es la que da cabida a la duda, despertemos, dejemos de soñar con Dios y con un destino glorioso; despertemos y entendamos la verdad de la vida espiritual, para dejar de condenar a otros por nuestra desesperanza.

 

Al conocer la verdad, el Espíritu de verdad nos guiará a toda verdad, por lo que es nuestra responsabilidad el advertir sin condenar; porque si por nuestro testimonio, Dios le dice al impío, de cierto morirás: “si él se convirtiere de su pecado, e hiciere según el derecho y la justicia. Si el impío restituyera la prenda, devolviera lo que hubiera robado, y caminara en los estatutos de la vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá”. Porque la verdad de las palabras, y el testimonio de la misericordia y la esperanza, sirve como instrumento de justicia, para revelar el misterio de su muerte espiritual y la resurrección espiritual a la que pueden aspirar, para que esas almas perdidas en su maldad, entiendan que Dios no quiere su muerte, sino su redención.

 

Fuimos concebidos con el propósito de llegar a ser como es Dios, pero Dios no es hombre para que mienta, por lo que tenemos que ser más que hombres, espíritus vivientes, hijos de Dios; porque sólo Dios es bueno y si esto es cierto (que lo es), el hombre es siervo del bien o esclavo del mal; siervo de la luz, el amor y la verdad, que es Dios; o esclavos de las tinieblas, el odio y la mentira, que es el demonio que habita en el alma sin Dios; pero si alcanzamos la plena conciencia de lo que es bueno y lo que es malo; entonces ya no somos siervos, somos más que siervos, porque el siervo hace la voluntad de otro, mas el hijo hace la voluntad de su padre porque es su voluntad; dejemos de ser hombres sin esperanza y transformémonos en hijos de Dios, lo que podemos y tenemos que llegar a ser, para cumplir con nuestro propósito y alcanzar nuestro destino eterno, con Dios y en Dios por la eternidad, como hijos legítimos de Dios haciendo el bien, por medio del conocimiento, “porque en la casa de mi padre hay muchas habitaciones”, para todos los que nazcamos a la luz, la verdad y la vida.

 

La intención pertenece al espíritu y está impl