EL ABSOLUTO

Publicado en Noviembre 2007, revisión Agosto 2013

Escrito por Ernesto Rosati Beristáin

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*Demostración científica de la existencia de Dios

 

*Revelación del misterio de Dios

*Concilio entre la Ciencia y la religión

 

 

 

 

 


 

Contraportada

 

En un mundo en que la ciencia niega la existencia de Dios… en el que las apariencias miden el éxito de los hombres y la fe de los creyentes… en el que se idolatran a las bestias o a las cosas… en la que se sacrifican el amor y la verdad por conseguir la gloria vana o la efímera satisfacción; un mundo que está condenado a morir sin esperanza porque la vida material no puede llevarnos a la eternidad, en éste mundo busquemos una nueva forma de vida con la que podamos trascender, porque no es posible que todo el esfuerzo de haber concebido la existencia misma, termine siendo una farsa estúpida y maliciosa de la que no tenemos justificación, porque todos los avances tecnológicos, toda la ciencia y el conocimiento, sin Dios, se ha convertido en una maliciosa y estúpida farsa que trata de justificar nuestra vana manera de vivir, sin brindarnos esperanza.

 

¿Qué es pretencioso, decir que soy una creación de Dios, negando la teoría de la evolución, decir que conozco a Dios, negando que Dios sea incognoscible e inalcanzable, o decir que soy hijo de Dios?… Lo único pretencioso sería decir algo que no fuera cierto.

 

Mi intención es declarar sin pretensión y con conocimiento de causa, que entiendo que soy una creación de Dios en mi cuerpo material, que en verdad conozco a Dios y lo puedo definir científicamente, y que es verdad que soy hijo de Dios, “Dios es mi testigo”, pero no soy distinto a ustedes por lo que también pueden ser hijos del mismo Dios. Lo declaro con el propósito que busquen alcanzar el entendimiento para el que fueron creados, ya que este mensaje es la revelación del misterio de Dios, la demostración científica de su existencia y la explicación lógica, cierta y verdadera del significado de este conocimiento para nuestras vidas; no soy pretencioso porque es mi responsabilidad comunicar en obediencia este conocimiento, que es un mensaje de Dios para la humanidad.

 

Por lo que no pierden su tiempo si buscan el entendimiento en estas razones, que no son obra de mi imaginación, sino de una profunda comprensión del único y absoluto Creador que es Dios, al que le doy toda la gloria por esta revelación que aquí les comunico.

 

Éste es un desafío, para que lean y comprueben lo que aquí se afirma, a que razonen junto conmigo y reconozcan que estos argumentos son ciertos, con el fin de que descubran un misterio que tiene que ser revelado para su propio beneficio.

 

El Misterio de Dios Tiene que ser revelado, la ciencia puede ampliar sus horizontes para poder definir una realidad distinta a la que nos tenía acostumbrados, porque los límites del Universo no nos permiten avanzar en el conocimiento de Dios y de nosotros mismos, no somos ajenos a Dios y comprender su significado nos define y nos contextualiza en un ámbito que sin este conocimiento apenas podríamos imaginar.

 

El siglo XX fue un siglo plagado de avances científicos y tecnológicos sorprendentes, también se desarrollaron las ciencias sociales y la medicina, con el problema de que se pervirtieron muchos de los términos que se formaron durante cientos y miles de años, particularmente los términos que utilizamos para definir los sentimientos, ya que quisieron forzosamente relacionarlos con cuestiones biológicas y físicas, al no haber un contexto distinto “aprobado por la ciencia” que los pudiera soportar, por lo que este libro se convierte en una difícil lectura, que ocupa mucha reflexión y paciencia, pero si alcanzan a sortear esas partes en las que contextualizo el uso del lenguaje, pueden estar seguros que el conocimiento valdrá la pena.

 

También quiero pedir su tolerancia, ya que muchos pueden sentirse agraviados por el uso de mi retorica al cuestionar su cultura, sus dogmas o su fe, así como afirmaciones que pueden parecer indecibles, por lo que les pido que no me vean como alguien presuntuoso sino como una persona que intenta de la manera más clara y simple transmitir su conocimiento, ya que al afirmar solo comunico lo que se y no puedo poner en duda lo que cuando entiendan podrán justificar.

 

Quiero aclarar que este libro es ciencia no es una novela de ciencia Ficción ni es un libro metafórico, ni tampoco es un libro de superación personal. Es un libro de filosofía que la reivindica como una ciencia exacta, a la cual le faltaba mucho por descubrir y comprobar, pero que sin lugar a dudas es la ciencia que el hombre necesita para rencontrar el camino de la verdad y de la vida.

 

Y por último quiero reconocer que cuando digo “como está escrito”, me refiero a algunos párrafos de la Biblia, no para justificar lo que escribo, sino para demostrar que lo que ahí está escrito es cierto, por lo que no pongo referencias como muchos textos que se basan en la Biblia, porque la ciencia tiene sus propias herramientas para comprobar sus argumentos y no asume como ciertos los argumentos de esas metáforas que aunque ciertos y útiles, no podemos usar como fundamento científico ni ideológico, sino como un recurso más del que podemos aprovecharnos sabiendo que no somos los primeros en conocer a Dios y que hay otras formas de comunicar la verdad, pero desde la perspectiva de la ciencia es lo que hace falta para evitar su descalificación.

 

La ciencia y la religión deben encontrar en el conocimiento de Dios el vínculo que les ayude a comprender mejor la vida y sus posibilidades, sin necesidad de descalificarse mutuamente, es necesario el conocimiento de esta verdad para resolver sus diferencias y sea la guía de su encuentro hacia un buen fin, porque el sentido común nos dice que si hay un Dios pero la ciencia no lo había podido demostrar, por lo que en el afán de tener la razón solo habíamos encontrado descalificaciones y desacuerdos.

 

Dios existe y es absoluto, espero que este libro les sirva para poderlo comprobar.

 

 

                        Índice:

 

Contraportada

                   

Tesis Filosófica

Los cánones de nuestra civilización

¿Qué es real?

 

Dios

¿Qué es Absoluto?

NADA es ABSOLUTO, pero ¿TODO es RELATIVO?

¿Cuál es nuestro origen?

¡Dios es Absoluto!         

 

¡El Propósito!

Su significado

¿Cómo es que sentimos a Dios?

¡El espíritu es engendrado por Dios!

¡La voz de Dios!                               

¿Cuál es nuestro propósito?             

 

¿Por qué es importante conocer a Dios?

Hijos de Dios                                    

¿Cuál es nuestro destino?                 

¿Cuál es nuestra razón de ser y existir?

Conclusiones:                                             

 


 

    Tesis Filosófica

 

La ciencia ha usado expresiones que hacen notar que lo único que existe es material, lo que implicaría que lo intangible no existe si no hubiera una expresión física que lo hiciera notar, pero se olvidan de lo que implica para uno eso intangible, de lo íntimo que no hace falta expresar físicamente para saber que existe, porque existe en nosotros; eso intangible es el amor, la verdad, la justicia, el bien o el mal… “el Espíritu”. ¿Se necesitará una expresión material para que exista eso intangible o será ésa expresión material la que verdaderamente no podemos sostener porque es efímera? ¿Quién puede detener el tiempo y hacer de esos momentos, algo trascendente?... Solo en lo intangible esto puede suceder.

 

Si sólo existe lo material, pensar que el Universo surgió de la nada sería la única explicación razonable (porque antes de que existiera la materia no habría nada), pero en verdad el Universo no surgió de la nada y esto que afirmo se puede comprobar matemáticamente, ya que “siendo el cero la expresión matemática de la nada” y reconociendo que matemáticamente “del cero no sale nada”, entonces podemos comprobar que de la nada es imposible que haya surgido el Universo… ¿De dónde salió entonces?

 

También podemos entender que el cero, que es un punto de referencia en una gráfica, es también equivalente a un solo punto de referencia en el Universo, por lo que no puede ser nada lo que existe en ése inmenso espacio “que se supone está vació”… ¿Entonces de que está lleno?

 

Para entender lo que ahí se encuentra basémonos en la definición de una línea, que se define como una sucesión de puntos, una infinita sucesión de puntos es una línea infinita que atravesaría al Universo, una infinita sucesión de líneas es un plano infinito que atravesaría al Universo y una infinita sucesión de planos… ¡define lo contrario de la nada, que es “EL TODO ABSOLUTO”!, en donde está inmerso el Universo, lo que sí tiene sentido. Éste mismo argumento se ha utilizado para definir matemáticamente al Universo, cuando se pensaba que el Universo material era infinito, pero no se conocían los límites del Universo, que es una expresión finita, ni la trascendencia y el significado de ésta definición, que en verdad define al Todo Absoluto que es Dios.

 

Con éste argumento también podemos considerar que el “TODO ABSOLUTO”, es el origen del Universo en toda su expresión material y en toda su expresión racional, porque el Universo no es abstracto sino que se concreta en obras y nosotros podemos entender las razones de las mismas, comprendiendo que ésas razones no son absurdas sino que tienen un sentido claro y específico.

 

Con lo que podemos concluir que el “TODO ABSOLUTO”:

 

Ø  Está en todas partes por lo que es Omnipresente.

Ø  Hizo todo lo que existe por lo que es Omnipotente.

Ø  Impuso todas las razones por lo que es Omnisciente.

 

¿Dónde hemos escuchado estos términos: Omnipresente, Omnipotente y Omnisciente?

 

Ésta definición que parece tan elemental no ha sido considerada por la ciencia de ésta forma, porque se desconocía que el Universo fuera finito, pero ahora que se conocen sus límites podemos entender a ciencia cierta la verdad que asiste a este argumento, por el cual podemos definir y comprobar la existencia del Creador.

 

Ayúdenme a revelar el misterio que encierra el Todo Absoluto y eterno que es Dios.


 

Los cánones de nuestra civilización

 

“Nada es absoluto, todo es relativo”, dicta el argumento que la Ciencia ha utilizado como premisa para muchos de sus razonamientos, sin embargo pensar que todo lo que existe es relativo, es la razón por la cual no es posible darle sentido a la vida; pensar así nos hace ser como veletas que cambian de opinión de acuerdo a las circunstancias y por eso es imposible encontrar el sentido trascendente que todos buscamos; ¿qué sentido tiene la vida?, ¿por qué estamos aquí y para qué?; porque si todo es relativo no tendríamos un sentido concreto y definido por lo que al buscar el sentido de la vida solo podremos considerar las consecuencias sin considerar sus causas, pues si no existe un origen definido todo sería obra de la casualidad y no tendría caso buscar las causas sino sólo los efectos.

 

Pero no todo es relativo, por lo que al interpretar la vida se hace de forma limitada dando lugar a dudas que originan sus más profundos temores, porque las dudas son las preguntas que hace la razón por falta de conocimiento y es la falta de entendimiento la fuente de inspiración de los mitos que inundan la razón, pues los mitos son respuestas que surgen de la imaginación y no de su comprensión, mitos que en vez de brindar certeza y seguridad, provocan temores y más dudas en un círculo vicioso.

 

Esta falta de argumentos ciertos y verdaderos, que puedan convencer fehacientemente a los demás, ha generado una gran torre de Babel, donde cada uno tiene una respuesta pero que sin la certeza a nadie puede convencer, por lo que sus argumentos los defienden con ejemplos sugestivos que sólo producen emoción pero no entendimiento, al tratar de atraer más gente que comparta esas ideas, de las cuales pasando el tiempo de la sorpresa, sólo queda la incertidumbre que no puede dar paz.

 

Por lo que no debemos sorprendernos del esfuerzo de muchos por convencernos de sus imaginativas respuestas y menos nos sorprenda que esas fantasías pasen de boca en boca creando un mito en nuestra sociedad, pues sin la verdad somos un gran mito y ésa verdad es el signo de nuestra civilización, mitad conciencia, mitad ignorancia plena, por lo que tenemos que encontrar respuestas con argumentos que convenzan de manera irrefutable a nuestra mente y den certeza a la razón, revelando los misterios, porque los argumentos que como humanidad hemos usado no han sido suficientes para resolver nuestras dudas, por lo que hemos sido incapaces de entender al Absoluto, desconociendo también nuestro origen, razón de ser y de existir.

 

* Todo pensamiento lógico es falso cuando uno de sus argumentos es falso, ¿Cuántos argumentos de nuestro pensamiento son falsos y provocan que esté mal fundamentado el entendimiento?

 

* Todo argumento es un dogma cuando no existe el entendimiento del mismo, ¿Cómo está fundamentada nuestra razón?, ¿con dogmas, sin entendimiento?

 

* Los huecos del entendimiento son ocupados por la imaginación que se traducen en suposición, ¿Cuántas de nuestras explicaciones son suposiciones imaginarias, mal fundamentadas y sin entendimiento?

 

La razón tiene una profunda necesidad de entendimiento y en la interpretación de nuestra vida nos hemos topado con la más inverosímil manifestación de ideas, que se han traducido en cultos de toda índole, creando desde fetiches hasta ídolos, dándoles ilusoriamente toda clase de atributos, como si por esas consideraciones estos fueran revestidos de poderes sobrenaturales, lo que manifiesta solamente que su temor se ha exacerbado, porque esas expresiones no son la respuesta de su entendimiento sino de su falta de conocimiento, “¿a qué le tiene miedo el hombre?… a lo que no conoce”, por lo que se sugestionan de tal forma, que han llegado a pensar que sólo por mencionar alguna palabra o frase, pueden conseguir lo que desean sea bueno o sea malo, sin entender absolutamente nada.

 

Con tal de ser aceptados y apreciados, hemos hecho y dicho cosas que nos han sugerido son valiosas para nuestra realización; siendo todas esas manifestaciones sugestivas, pero sin fundamento… inciertas, porque no nos han dado las razones para afirmar que esos dichos sean verdad; como dicta una frase muy acertada, “toda adivinación es mentira aun cuando ocurriera lo que se predijo”, así estas explicaciones carecen de verdad sin el entendimiento y el fundamento; por lo que esas pláticas que invitan a ser de una forma atractiva para los demás, pero fundamentadas en las consecuencias de los actos y no en la esencia de los mismos, justifican la hipocresía antes que una genuina forma de ser, ya que sólo han considerado que somos ésa apariencia por la que luchan y no algo más valioso y trascendente.

 

¿Existirá algo que sea más atractivo para nuestra mente que creer esas explicaciones sugestivas pero sin fundamento, o tendremos una respuesta tan bien fundamentada como para considerar que esas ideas son solo producto de la imaginación, por desconocer el origen de aquello que vivimos?

 

¿Habrá algo que pueda considerarse como el fundamento de todo razonamiento correcto y verdadero, que demuestre la existencia de un ser Absoluto y trascendente y rompa con los paradigmas al respecto?

 

Pongamos en tela de juicio aquello que ha procurado explicar nuestra vida, toda la fantasía puede ser llevada al campo de la sensatez y puede ocupar su lugar, una realidad mucho más interesante y emocionante que nuestra más imaginativa ilusión.


 

|¿Qué es real?

 

La realidad parte de lo que existe en verdad, pero el problema de la realidad es que mientras no lo sepamos, aunque exista… para nosotros no es real, pues aunque parte de lo que existe en verdad, es real hasta que lo sabemos de cierto, porque el problema prevalece mientras que quepa la duda pues no sabemos si existe verdaderamente. Por esta razón mientras que Dios sea un supuesto, aunque existe… no es real para nosotros, Porque los supuestos y todo lo que asumimos como cierto sin entenderlo forma parte de nuestros sueños en nuestra imaginación.

 

Sin embargo el verdadero problema se presenta cuando enfrentamos al destino, ya que mientras no conozcamos una forma de vida trascendente que pueda llevarnos a la eternidad, el único destino cierto que conocemos es la muerte y como es el único destino real, mientras no conozcamos otro, estamos condenados a la muerte; porque podremos suponer cualquier otro destino, pero como ya entendimos, los supuestos no son reales, ni forman parte de nuestra existencia; así que la importancia de conocer una forma de vida que pueda llevarnos a trascender a esta, es sin lugar a dudas algo que tendría que interesarnos a todos, porque en verdad sabemos que esta vida es finita y no puede llevarnos a la eternidad, pero si no existe otra forma de vida, simplemente no tenemos esperanza y un ser sin esperanza es capaz de cometer cualquier acto de barbarie, de cualquier forma va a morir... “porque si en esta vida solamente esperamos los más miserables de los hombres somos.”

 

En verdad casi nadie conoce otra forma de vida, así que no hemos podido entender un destino distinto, lo que hace de la realidad un verdadero dilema, ya que si la muerte es el único destino cierto y verdadero que conocemos, procuraremos por cualquier medio evadir a la conciencia y soñar con una realidad distinta, llena de esperanza, por lo que la imaginación es un recurso imprescindible para este dilema que no había sido resuelto, además soñar no cuesta nada, por lo que el alcohol y las drogas que exacerban a la imaginación para evadir a la realidad, son el mayor recurso de la desesperanza.

 

Esa es la tragedia humana, estar conscientes de la muerte y no hallar una salida.

 

Para acabar con la incertidumbre de la muerte, es necesario que el misterio de la vida sea resuelto, no fuimos creados para ser simples mortales, la razón por la que existimos no es la muerte. ¿Estamos dispuestos a conocer una forma de vida trascendente y eterna o preferimos seguir soñando con algo que no es real y que no resuelve nuestro dilema existencial?

 

La razón por la que escribí ese libro es para explicarles la esperanza que tengo y cambiar al mundo, porque la única forma de cambiar al mundo es con la esperanza de trascender a esta vida vana y efímera, una real y verdadera esperanza que nos lleve a conducirnos de manera digna y buena, teniendo en mente el destino eterno que nos espera y eso no puede ser llenado con fantasías e ilusiones.

 

Por lo tanto la demostración Científica de la existencia de Dios debe tomarse en serio, para entender que Dios existe en verdad, y sea real para nosotros, un ser que vive y puede llevarnos a la eternidad.

 

Ha habido intentos irresponsables, ambiguos, con una lógica absurda, incomprensibles, que denotan ignorancia y mucha imaginación; los intentos más serios demuestran la inexistencia de Dios desde una perspectiva parcial y limitada considerando que lo único que existe es material, lo que ha generado un hastío respecto al tema y afecta realmente a este esfuerzo por traer a la sensatez un tema tan importante.

 

¡Dios existe y es Absoluto! ¡Nadie nos debe engañar!

 

 


 

Dios

 

¿Qué es Absoluto?

 

¿Qué es lo que pasa por nuestras mentes cuando escuchamos la palabra Absoluto?, es un término que no se usa como referente de nuestros pensamientos ni se utiliza para la toma de decisiones, y esto es comprensible ya que la Filosofía como ciencia formal al tratar de explicarnos, considera que surgimos del Universo material que es relativo, por lo que todo nuestro razonamiento gira alrededor de lo relativo; la ciencia y la teología tienen en lo incognoscible e inalcanzable un punto de acuerdo, ¿quién ha escuchado que Dios es ése ser incognoscible e inalcanzable?, ¿quién ha escuchado que lo absoluto es incognoscible e inalcanzable?, la ciencia concluye que "nada es absoluto, todo es relativo", y la religión dicta que lo que de Dios se conoce se revela a través de las cosas hechas “las obras relativas” pero no pueden explicar a Dios, “porque es un misterio”; sin embargo el Absoluto debería ser para la Filosofía como es el Cero para las matemáticas.

 

 

 

Partamos del Cero:

 

El Cero es el principio por el cual se deduce todo lo relativo al tiempo y al espacio, ya que a partir de éste concepto es posible abstraer la realidad y representarla de forma matemática, lo que a su vez nos permite descubrir las leyes y principios que rigen al Universo, conocimiento que en su conjunto llamamos CIENCIA. Sin embargo el CERO, que da origen a toda ésta reflexión, es un concepto que hay que considerar detenidamente, ya que en base al conocimiento del CERO no solamente podemos abstraer al Universo, sino que también nos puede abrir las puertas del entendimiento en otros aspectos que no hemos podido discernir correctamente.

 

El cero es la representación matemática de la “NADA”. Si repartimos cero entre diez personas, ¿cuánto le tocaría a cada una de ellas? “absolutamente nada”, si multiplicamos el cero por cualquier cantidad como resultado tenemos “NADA”, si sumamos cero a cualquier cosa es exactamente lo mismo, no cambia, “el cero es una referencia que en el Universo sería equivalente a un punto”.

 

¿Entonces el CERO existe? No como un objeto material, pero sí como un concepto racional, ya que sin el CERO la ciencia no existiría, lo que demuestra primero que lo racional existe independientemente de lo material, es más todo lo material tiene un concepto o una serie de conceptos inherentes al objeto en cuestión, conceptos que nosotros podemos razonar y discernir hasta llegar a comprenderlos desde su origen hasta toda su expresión, “pero lo racional puede existir independientemente, lo que en la mente sería el conocimiento y la imaginación”. ¡El cero es un concepto absoluto! Sólo existe en la mente es puramente subjetivo por lo que podemos concluir que el CERO es un CONCEPTO, SUBJETIVO, ABSOLUTO, de su existencia deriva el conocimiento de toda la ciencia, ya que a partir del cero es que podemos abstraer la realidad y expresarla de forma matemática, lo que demuestra que lo subjetivo racional existe tanto como existe lo objetivo material.

 

 

 

NADA es ABSOLUTO, pero ¿TODO es RELATIVO?

 

El Cero equivale a nada, no representa nada material, es solamente un concepto, los objetos son algo relativo a los parámetros en los que se definen, la materia es algo relativo al tiempo y al espacio, pero fuera del Universo el tiempo y el espacio pierden su significado, por lo que podemos afirmar que lo relativo ¡no es absoluto!; otra característica de lo relativo es que está limitado, como acabamos de observar el tiempo y el espacio que son los parámetros en los que se define el Universo, tienen límites, y el Universo tiende en algún momento a desaparecer, por lo que podemos concluir que lo relativo, que está limitado, no puede ser trascendente.

 

La materia tiene desde su concepción una serie de principios y leyes que rigen su comportamiento en el Universo, desde que ocurrió el BIGBANG iniciaron las leyes y principios que ordenan a la materia de forma objetiva en obras, iniciaron el tiempo y el espacio, las obras y los límites relativos a los mismos como condicionantes de la expresión, pero la ciencia al no considerar la existencia de lo subjetivo como fundamento y razón de lo objetivo, no pudo afirmar que existiera algo que fuera más allá de lo aparente, por lo que simplemente concluyó diciendo que el Universo surgió de la “NADA”, pero como ya observamos del CERO que equivale a nada, no sale nada, por lo que éste razonamiento es lógicamente equivocado, ¡el Universo no surgió de la Nada!

 

Otra tesis de la ciencia sostiene por la misma razón de haber negado la existencia de lo subjetivo, que entre las galaxias, en medio de las estrellas e inclusive entre los átomos, entre sus electrones y protones no hay “NADA”, lo que también es incorrecto porque como ya observamos el CERO que es equivalente a nada, se representa en el Universo como un solo punto, por lo que “no puede ser Nada lo que existe en ése espacio”, que tampoco es un objeto ni está limitado, y por lo tanto lo lógico sería pensar que ése inmenso espacio, en donde se encuentra inmerso el Universo es lo contrario de “Nada”, que es el “TODO ABSOLUTO”, eterno sin parámetros ni límites, ¡siendo éste TODO ABSOLUTO de donde surge el Universo relativo como una expresión de su ser!

 

Lo relativo, se llama relativo por los parámetros en los que se define, si no tuviera parámetros ni límites entonces sería absoluto, ¿Algo objetivo puede ser Absoluto?, ¡por supuesto que no!, porque cualquier objeto tiene parámetros y límites, por lo que no puede ser Absoluto; es más, el valor absoluto de los objetos en comparación con “El TODO”, es NADA, para demostrarlo ubiquemos cualquier objeto de cualquier tamaño, inclusive el Universo material completo y alejémonos lo suficiente como para que ése objeto se pierda en el infinito, su valor relativo sería equivalente a un solo punto, por lo que la expresión no vale más que por el significado para quien la creó y para quien la entienda.

 

Si “NADA es ABSOLUTO” que es subjetivo. ¿TODO tiene que ser objetivo?, ¡por supuesto que no!; entonces si TODO es subjetivo y no es relativo ¿también es ABSOLUTO? ¡Por supuesto que sí!, ya que dentro de lo subjetivo se puede definir lo relativo y lo Absoluto, siendo lo relativo una expresión que puede ser una idea subjetiva, que a su vez se puede expresar en una obra limitada a su marco de referencia, que en el Universo son el tiempo, el espacio y los límites del objeto en cuestión; pero el Absoluto es el origen… la esencia misma de la idea subjetiva… el poder hacer que ésa idea exista… el Verbo que da origen a la acción… el TODO sin límites y sin parámetros absoluto y eterno.

 

 

 

¿Cuál es nuestro origen?

 

No venimos de la “nada”, lo que nos da otra perspectiva acerca de nuestro origen, la Nada nos ha servido de referencia para poder abstraer la realidad y razonar correctamente las causas y efectos, pero de ninguna manera es el origen y el fin de estos, el Todo Absoluto es el origen y destino de todo cuanto existe; esto no lo habíamos entendido porque el conocimiento se adquiere de la nada hacia el Todo, por lo que es razonable pensar que el conocer al Absoluto, es la siguiente etapa de nuestra evolución en el conocimiento, lo que explica porque antes no lo habíamos podido definir, simplemente no era el tiempo de ser revelado, pero ahora que existe un lenguaje universal con las matemáticas, que existe un conocimiento previo del Universo y que existe la comunicación sin distancias y sin fronteras, es el momento de entender al Absoluto, que es la causa de ésta reflexión y la razón de nuestro existir.

 

Esto también nos da la referencia de lo que somos nosotros mismos, pues en lo material somos un objeto animado que es nuestro cuerpo animal; también somos sujetos racionales, somos alma que se expresa y se comunica con otros; lo que no hemos alcanzado a comprender es lo que somos en esencia, en espíritu, ya que dentro de lo subjetivo, existe la esencia y la razón, pero ésta no ha entendido la diferencia entre el espíritu y el alma, y tampoco ha considerado su importancia.

 

Ahora analicémoslo de manera objetiva, existen dentro del Universo un contexto objetivo y otro subjetivo, todo lo objetivo tiene implícito un concepto subjetivo inherente que se puede abstraer en la mente, sin embargo no todo lo subjetivo tiene que representar un objeto, como acabamos de concluir el cero no existe más que como un concepto subjetivo, pero al estudiar y analizar al Universo, lo primero que reconocemos es su inmensidad y dentro de ésta, los años luz de distancia entre un objeto y otro, que como ya observamos, no puede ser “nada”, por lo que apoyados en la definición de lo que es una línea podemos definirlo y comprenderlo, “una línea se define como una sucesión de puntos”, una infinita sucesión de puntos, es una línea infinita que atraviesa al Universo, una infinita sucesión de líneas, es un plano infinito que atraviesa al Universo y una infinita sucesión de planos, es la definición de lo contrario de la nada que es el ¡TODO ABSOLUTO que es DIOS!, en donde está inmerso el Universo; ése inmenso espacio no está vacío sino lleno de Dios, y éste “TODO” es el origen y el fin del Universo en lo objetivo y subjetivo, puesto que están inmersos dentro del “Todo Absoluto” y surgen de Él, es como el aire que no vemos pero que necesitamos para vivir, así necesitamos al ABSOLUTO para existir, ya que es de Él de donde se desprende el Universo en toda su expresión.

 


 

¡Dios es Absoluto!

 

Tenemos nuestro origen en el Todo Absoluto, no en la nada, éste Todo Absoluto está en todas partes y es el mismo aquí y en todo el infinito; éste Absoluto es como el cero para la ciencia, una Constante; dentro de éste se encuentra el Universo en toda su expresión objetiva y subjetiva, y siendo el origen y fin de ésta expresión, es la “esencia”… el Absoluto es el fundamento y el poder que es el “Verbo”… éste Verbo es el que da origen a la expresión que es el Universo… y éste Verbo que es el “TODO ABSOLUTO”… ¡Éste Verbo es DIOS!.

 

Dios está en todas partes, es OMNIPRESENTE, todo el conocimiento surge de Él, es OMNISCIENTE, todas las obras son expresiones de Él, es OMNIPOTENTE, sin Él no existiríamos; éste único Dios Absoluto es la vida, sin Él no viviríamos; éste Dios Absoluto es eterno ya que no está sujeto al tiempo ni al espacio, es más, estas ideas son conceptos de Él, somos conceptos y obras de éste ser absoluto que es ¡Dios!, somos su creación, ejercicio de su voluntad y su razón.

 

Nosotros tenemos la facultad de ser creativos, como Él es, en eso somos semejantes a nuestro Creador, la muestra más clara de nuestra capacidad de creación, son las computadoras, las cuales han evolucionado, desde su idea hasta lo que son ahora en nuestra expresión; con estas hemos sido capaces de crear realidades virtuales y seguimos evolucionando, así el concepto de la creación evolucionó hasta lo que somos nosotros, una creación hecha en lo subjetivo a imagen y semejanza de su Creador, pero aún ésta capacidad de ser como Él, nos es dada por su voluntad; somos en lo subjetivo, seres con la capacidad de crear con el uso de la inteligencia y la imaginación, y podemos descubrir con el razonamiento, la inteligencia de nuestro Creador, al poder abstraer los principios que ordenan y rigen al Universo, lo que demuestra que el Universo, en lo objetivo material y en lo subjetivo conceptual, son una expresión del Creado.


 

¡El Propósito!

 

 

Su Significado

 

¿De qué sirve conocer a Dios?, ¿saber que existe es conocerlo?, ¿qué es lo que podemos conocer del Absoluto? Porque ya dedujimos algunas cuestiones acerca de Él, sabemos que es el origen y destino de todo lo creado, además estamos en contacto con el Absoluto puesto que está en todas partes, ¿pero lo podemos sentir?, y si es que lo sentimos, ¿cómo es que sentimos?, puesto que si está en todas partes también está en nosotros, pero no estamos conscientes de su presencia por no saber lo que es, desconociendo su significado y trascendencia.

 

¿Es posible reconocer la diferencia entre la esencia, la concepción y la obra, entre el espíritu, el alma y el cuerpo, entre lo absoluto y lo relativo?, porque como se suponía que todo es relativo, la diferencia entre estos era prácticamente irresoluble, ¿en que nos podríamos basar para establecer las diferencias? Estas preguntas necesariamente tienen que tener respuestas razonables, no solamente para los eruditos del conocimiento sino para todos, ése es el propósito de la Filosofía, lo único que la justifica como ciencia, pero al no haber resuelto de manera correcta estas dudas para las que fue creada, cayó en la desgracia de ser considerada como parte de la Literatura, de la imaginación de unos cuantos locos que no pudieron resolverlo para la humanidad, esto sin lugar a dudas es la mayor decepción que ha sufrido el hombre, no hay conocimiento del Absoluto y por lo tanto no hay valores absolutos; si solamente existe lo relativo, pues comamos y bebamos que al fin y al cabo moriremos; si solamente existe lo relativo entonces no tenemos esperanza, no tenemos vida eterna y nada de lo que hagamos o tengamos va a poder trascender, ¿de qué sirve cuidar lo que no podemos conservar? Pero lo absoluto sí existe, terrible dilema ya que solamente hemos vivido para la vanidad y ésa manera de vivir no nos brinda esperanza y no nos puede dar paz.

 

¿Por qué nos afligimos? ¿Por qué la vida está llena de incertidumbre y de malas decisiones? Nosotros ponemos nuestras decisiones ante un tribual del que somos los jurados, emitimos juicios de valor y ante una duda razonable somos capaces de hacer lo peor, ante la duda razonable escogemos al egoísmo antes que la bondad y se comprende porque si no conocemos a Dios, nuestros intereses no lo van a considerar en su toma de decisiones y aún los actos de nobleza, se convertirán en actos de vanidad. Pero el problema es que al escoger la vanidad nos afligimos, por eso está escrito, “vanidad de vanidades, todo es vanidad y aflicción de espíritu”, y esto se explica en el hecho de que la esencia de las intenciones se siente con los sentimientos, y si nuestra intención no considera al Absoluto antes que lo aparente, vamos a escoger la apariencia de las cosas que son vanas como el propósito de nuestras causas, antes que la esencia de las mismas, sacrificando nuestros sentimientos cuando exista un conflicto de intereses, por no considerar a nuestra esencia algo valioso y como consecuencia vamos a sentir aflicción, que algunos llaman culpa y otros llaman trastornos de conciencia, que a su vez se traduce en temor.

 

¿Entonces sentimos al Absoluto?, ¿qué parte de nosotros siente su presencia?, ¿cómo es que podemos considerarlo en nuestra toma de decisiones para no salir lastimados?, ¿o estamos condenados a la vanidad?

 

El hecho de que no estemos conscientes del Absoluto no nos excusa de sentirlo, así como sentimos al cuerpo material, también sentimos, lastimamos o complacemos al espíritu que también somos.

 

Hay que hacer “Conciencia” (que es saber lo que está pasando en el momento en el que ocurre o por medio de una reflexión respecto a lo que ocurrió), sin embargo la conciencia tiene diferentes niveles de acuerdo al entendimiento de los eventos, desde los más elementales o empíricos, pasando por el entendimiento de las razones, hasta los niveles de conciencia más elevados en donde se comprende el fundamento de la acción, la esencia misma de los actos.

 

¿Entonces la conciencia es una herramienta del alma para conocer a Dios o es un producto de la mente?

 

Las sensaciones que se tienen a partir de los sentidos son lo que percibimos de nuestro entorno físico y vamos comprehendiendo cómo interactúan con nosotros en un proceso en el que al hacer conciencia de nuestro propio ser cobramos vida, una vida racional al ejercer nuestra voluntad sobre el mismo. Así como sentimos a través del cuerpo físico las sensaciones que tiene su origen en el universo relativo, de la misma forma sentimos otro tipo de sensaciones a través de nuestro cuerpo espiritual que tienen su origen en el Absoluto, las cuales no se perciben desde el entorno, sino se intuyen desde nuestra propia esencia, sin embargo cuando falta el entendimiento la conciencia se queda en un nivel elemental por lo que no se puede comprender el origen de esas sensaciones ni se pueden interpretar correctamente, sólo se sabe que se sienten porque nos lastiman o nos complacen, pero no existe un conocimiento racional que nos sirva de referente para nuestro entendimiento, por lo que no podemos decir que estemos conscientes de éste ente espiritual, ni tampoco del origen y destino del mismo, hasta que entendiéramos su verdadero significado.

 

 

¿Cómo es que sentimos a Dios?

 

En el alma además de los sentidos, sentimos emociones de acuerdo al significado de los conceptos y también sentimientos que tienen su origen en la esencia de los actos, por lo tanto los sentimientos de los que estamos conscientes de forma elemental “empírica”, son la forma en que sentimos al Absoluto, ésa conciencia es la que nos acusa o nos excusa en nuestra toma de decisiones, por ser la conciencia de la esencia con la que fuimos creados, de la cual nos desprendemos porque es Dios; la cual por no comprender su origen y significado no ha pasado a ser parte de nuestra vida, ésta conciencia sólo es motivo de temor o guía puesta para nuestro servicio, pero de ninguna manera nuestra voluntad, sólo hasta que ése cuerpo espiritual estuviera consciente en nuestro entendimiento, sería parte de nuestra voluntad y nuestra vida, por ésta razón es que los sentimientos no han sido valorados correctamente, pues no han significado algo valioso para nuestra mente, aun cuando nos duelan o complazcan en nuestra conciencia, al no haber comprendido el valor trascendental de eso que sentimos y que podemos ser.

 

En la mente con el uso de la razón, memoria e imaginación concebimos conceptos subjetivos que se traducen en emociones, pero las sensaciones que tienen su origen en el Absoluto también son subjetivas y por su origen deberíamos considerarlas trascendentes, porque las sentimos por nuestro cuerpo espiritual también en la mente, y aun cuando éstas sensaciones son trascendentes no les damos su debida importancia, ya que si no hemos discernido el alma y el espíritu en nosotros, no podemos distinguir el origen de ésas sensaciones y no podemos valorar correctamente lo que sentimos.

 

Tenemos muy claro que los cinco sentidos se disciernen en la mente no en el cuerpo, en el cuerpo están los sensores que mandan la señal al cerebro, ahí comienza el proceso de abstracción hasta que se discierne y se le da sentido en el alma, por lo que queda claro cuál es el origen de ésas sensaciones, que es el universo relativo y como conocemos de lo objetivo hacia lo subjetivo, lo que falta es discernir correctamente en lo subjetivo, el alma y el espíritu, por lo que tenemos que encontrar la verdad que nos ayude a distinguir correctamente la diferencia.

 

El cuerpo está definido en el tiempo y el espacio, su expresión es finita y ésta expresión finita la conocemos a través de los cinco sentidos, sin embargo nosotros no sentimos solamente con los sentidos, existen otros tipos de sensaciones que es necesario distinguir correctamente para comprender su origen y también su verdadera importancia, porque el espíritu, nuestro cuerpo espiritual también existe, lo sentimos en el alma, pero no se entiende el origen de estas sensaciones, porque no hay una diferencia aparente entre lo que expresamos con el alma y lo que sentimos del espíritu, que por ser absoluto es el mismo Espíritu de Dios.

 

 

 

¡El espíritu es engendrado por Dios!

 

Somos en el cuerpo y alma una creación de Dios, como lo es el Universo, pero la esencia es absoluta y es una sola, por lo que nuestra esencia que es nuestro cuerpo espiritual no puede ser creado sino engendrado por Dios, porque es su misma esencia ya que no puede ser otra, pero el alma solamente vive para lo que conoce por lo que el alma no vive para el Absoluto hasta que lo conociera, como quien dice, el alma es eterna cuando vive para el Espíritu de Dios.

 

Es como si nos hubiera sembrado en nuestra alma el árbol de su propia vida, “nuestro espíritu”, que siendo esencia de su propia esencia nos haría sus hijos, lo que debería darnos esperanza de trascender juntamente con Él, pero no lo hemos conocido y aunque el alma siente al espíritu, no lo entiende y no lo ha considerado como parte de su ser.

 

Para comprender todo lo que esto significa hay que empezar por reconocer que lo conceptual que se traduce en las emociones que también son subjetivas, son la idea pero no son la esencia, y dependiendo de su significado es como las vamos a sentir en la mente, por ejemplo, si anota su equipo sentirá felicidad, si anota el contrario tristeza, depende del significado es la sensación que se obtiene, éstas sensaciones son el resultado del conocimiento en un acto de discernimiento, reflexión y memoria, lo que también hace de estas sensaciones algo íntimo y personal, aunque también es importante considerar que éstos conocimientos se han transmitido de una persona a otra y de una generación a otra, acumulando a través de distintos métodos la memoria de éstos, así tenemos un conocimiento en lo individual y también tenemos un conocimiento colectivo.

 

El conocimiento es lo que en verdad es la vida, ya que en el ejercicio de la voluntad y el libre albedrío es donde verdaderamente nos sentimos vivos, “la existencia sin conciencia simplemente no es vida” y no puede haber conciencia sin entendimiento más bien sería inconsciencia; si no entiendo que está pasando por desconocer el significado, ése evento carece de sentido y no se puede sentir ninguna emoción, porque sin conocimiento no puede haber emoción.

 

Con éste entendido podremos deducir que de las sensaciones inherentes al cuerpo material se desprende el conocimiento del mismo, y posteriormente con el uso de éste conocimiento y el ejercicio de la voluntad, el cuerpo material se transforma en un instrumento del alma, pero si no alcanzamos a conocer al cuerpo espiritual que también tenemos, entonces el alma siempre se servirá de lo aparente para su toma de decisiones y servirá a lo aparente como a un dios, pero también y por desgracia no podemos decir ni suponer siquiera que ése cuerpo espiritual esté vivo, pues ni siquiera existe para nuestro entendimiento y todo lo que sintamos de él sin el entendimiento, sólo nos servirá para exacerbar nuestra imaginación y crear mitos y leyendas.

 

Después hay que reconocer la diferencia de las sensaciones que no tienen su origen en lo material y que tampoco son emociones, sino que tienen su origen en la esencia, en lo que es nuestro cuerpo espiritual, sabiendo que el problema del conocimiento viene a la hora de discernir lo que sentimos, ya que conocemos de lo superficial hacia lo esencial, de la nada hacia el todo y si no alcanzamos a comprender correctamente lo que sentimos, no podremos reconocer la importancia y trascendencia de lo esencial, pues se confunde a la conciencia con una serie de valores éticos o morales que más que una guía, pensamos que son toda una carga cultural.

 

Ése conocimiento colectivo determina muchos de los conceptos que tenemos de aquello que sentimos y que no entendemos correctamente, así al sentir algo que no comprendemos preguntamos su significado y cuando alguien nos da una explicación, si la persona es de nuestra confianza tomamos como cierta ésa explicación, aun cuando no nos convenza en nuestro entendimiento, así que cuando nuestra sociedad nos educa en el entendido de que somos cuerpo y alma, y no nos explica nada del espíritu, es comprensible que no alcancemos a comprender la naturaleza de estas sensaciones, además por la misma causa al ignorar el conocimiento de lo absoluto y trascendente, tampoco podremos valorar lo que sentimos espiritualmente, es más si la conciencia es la vida, bien podemos decir que no estamos vivos al espíritu hasta que lo pudiéramos conocer.

 

El cuerpo espiritual proviene del Absoluto por lo que no es relativo, si repartimos el cero que es un absoluto, a cada uno le toca lo mismo, “absolutamente nada”, comprenderemos que al repartir el Todo Absoluto que es su Espíritu, a cada uno de nosotros nos toca exactamente lo mismo, “absolutamente TODO”. Si podemos conocer al Espíritu, que tiene que ser nuestro cuerpo espiritual pues fuimos concebidos con él, entonces seríamos “eternos”, un solo Espíritu con Dios, Dios en nosotros y nosotros en Él, porque la vida eterna depende del conocimiento de Dios, como está escrito “esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu hijo, a quién tú has enviado”. Con lo que comprobamos que el cuerpo y alma son una creación de Dios, pero el espíritu que sentimos aun cuando no lo hayamos conocido, es espíritu del Espíritu de Dios, porque es absoluto y no puede ser una expresión, sino su esencia.

 

¿Cómo distinguir entre la esencia que es Dios y una regla moral o ética? ¿Cómo distinguir la diferencia entre la intención y el deseo?

 

Como hemos hecho conciencia de los sentidos, también tenemos que hacer conciencia de nuestro espíritu, por medio del entendimiento de nuestros sentimientos, para poder comprender su verdadero valor e importancia; ésta conciencia tiene con el conocimiento de Dios, su verdadero significado, porque si no hacemos conciencia de la diferencia entre lo racional y lo espiritual (emociones y sentimientos), que son la clave para distinguir al espíritu del alma, entonces nuestra conciencia de Dios será solamente una ilusión, pero si entendemos ésta diferencia, entonces sí estaremos conscientes de su existencia.

 

 

¡La voz de Dios!

 

¿Qué es la conciencia que proviene del espíritu? sino la voz del Absoluto, si el Absoluto es la esencia que se traduce en la intención al expresarse o en los sentimientos al sentirse, la conciencia espiritual es entonces la que nos acusa o nos excusa en nuestra toma de decisiones, sin embargo algo que se puede decir con toda certeza cuando se considera al Absoluto, queda en un ambiguo razonamiento cuando no hacemos ésa consideración, ya que si solamente existe lo relativo, entonces puedo sentir culpa al decidir expresarme con mala intención, pero si se consigue el objetivo relativo que es lo que para la mente tiene algún valor, se puede cargar con la culpa y mitigarla con una serie de paliativos o sugestivos.

 

Hay un proverbio Chino que dice que “las actividades lícitas de la sociedad giran alrededor de la prostitución, las drogas y el juego”, actividades que con una falsa imagen de felicidad buscan borrar de la mente las culpas, tanto éstas como cualquier otra actividad que procure lo mismo, se convierte en un paliativo si no resuelve el problema de fondo, ya que nuestra alma desea borrar las culpas y cuenta únicamente con lo que conoce para resolverlo, estas actividades hacen olvidar momentáneamente el problema por el placer que producen, aunque al final solamente agraven la situación. El problema surge por lo que enseña la sociedad, que al no tener el conocimiento de Dios y lo que significa, ha intentado darle valor a nuestras vidas con el dinero, el poder, el placer y la fama, que es lo que nos puede enseñar, la sociedad nos ha sugestionando inculcándonos estos valores a pesar de la culpa que provocan, por sacrificar los sentimientos por la vanidad; pero otra parte de la sociedad intenta por el contrario someternos por temor a la misma culpa, sin oponer resistencia a lo que dicta nuestra conciencia, como siervos sin voluntad, por miedo y no por convicción, lo que sucede cuando ya estamos cansados de luchar con nuestra propia conciencia.

 

Hemos puesto a la vanidad como el valor más importante de la vida y es comprensible si es lo único que conocemos, pero no tenemos justificación para nuestra conciencia espiritual que sigue acusando y excusando nuestros actos por la esencia de los mismos, y esto ocurre porque fuimos concebidos con ésta conciencia para que sepamos cual es la esencia de nuestro Creador.

 

La materia no es buena ni mala, el bien y el mal se discierne en el alma, el bien y el mal sólo existe en nosotros, pero sin el conocimiento del Absoluto no existen razones que nos hagan entender la diferencia entre estos dos conceptos, aunque como dijo el filósofo “Kant”, con toda razón pero sin una fehaciente explicación “malo es aquello que se hace con mala intención”, pero con el conocimiento del Absoluto cambia radicalmente el valor en la conciencia, ya que a partir de éste conocimiento es que podemos considerar correctamente la esencia de nuestros actos, y la importancia de los sentimientos, pues al tener su origen en el Absoluto podemos entender lo que para nuestro Creador es bueno y es malo, ya que la esencia que tenemos que considerar es la esencia con la que fuimos creados.

 

Es como si junto con el árbol de la vida nos hubiera sembrado el árbol del discernimiento del bien y del mal, por lo que ahora tenemos en la conciencia la fuente de la sabiduría y del entendimiento del bien y el mal.

 

 

¿Cuál es nuestro propósito?

 

Somos semejantes al Creador pero no somos como Él y ése es el verdadero problema, porque el propósito de nuestra creación es que seamos como es Dios, como está escrito, “sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos, es perfecto”, ése es el siguiente paso de nuestra evolución, pasar de ser criaturas vanas a ser eternos hijos del Creador, hagamos un acto de conciencia y reconozcamos que los sentimientos y las intenciones que tienen su origen en el espíritu son trascendentes, por lo que sin lugar a dudas son más valiosos que los sentidos y las expresiones físicas, con lo que podemos decidir en conciencia lo que mejor nos conviene, ya que el espíritu al cobrar conciencia cobra vida, lo que también nos da esperanza al saber que podemos trascender con ésta nueva vida, que como consecuencia nos dé paz al quitar la incertidumbre de la muerte en el alma.

 

Somos semejantes a Dios, pero no somos como Él, y la cuestión es que fuimos creados para ser como Él, el destino del hombre es trascender a su carne y ser en espíritu y verdad como es Dios, pensar que en la vanidad encontraremos nuestro propósito y destino es perder el tiempo, es condenarnos como hemos sido condenados a la incertidumbre y a una serie de esfuerzos egoístas que conducen a la mayoría de nuestro género a la miseria, al delito o a los vicios y sobre todo a una mala conciencia, todos llenos de desesperanza por no entender al Dios Absoluto y eterno, lo que nos condena a la muerte.

 

La Filosofía es la encargada de resolver científicamente el dilema del hombre, sin embargo el dilema hasta hoy era un misterio y el misterio era Dios, ya que aún para la iglesia Dios ha guardado el mismo misterio, la Filosofía no había considerado al Absoluto para poder explicarnos y eso es comprensible pues no existía una demostración fehaciente para poder considerarlo en nuestros razonamientos, pues la ciencia se basa en definiciones y no podía considerar lo indefinido como parte de su haber, y por otra parte la religión basa sus explicaciones en metáforas y aunque en estas metáforas se encierran las verdades universales, se perdió en las diferencias relativas a las culturas y tradiciones, lo que no permite encontrar acuerdos en cuestiones trascendentales para el hombre, por lo que tampoco pudo convencer a los científicos y a finales del siglo XIX se le puso cerrojo a ésta discusión al negar la existencia de Dios y afirmar que somos una obra de la evolución no de la creación, por lo que el siglo veinte sirvió a lo aparente por razones científicas pero completamente equivocadas.

 

No existía una definición de Dios entendida por la ciencia, por lo que el entendimiento que encierra la religión no podía ser considerado como parte del conocimiento universal, y aunque muchos hombres de ciencia consideraron la posibilidad de que Dios existiera, había sido imposible de explicar, con lo que sólo podíamos imaginar y no descubrir todo aquello que la Filosofía tiene que descifrar y develar, para que éste conocimiento sea transmitido universalmente.

 

Pero sabiendo que el cero es la referencia de un concepto absoluto, podemos deducir al “Todo, Absoluto y Eterno que es DIOS”, teniendo la oportunidad de conocerlo y con ésta misma definición comunicarlo como la mayor y más importante razón del ser humano, dejando de considerar al Absoluto como una simple característica de algo utópico, para que llegue a ser parte de nuestro entendimiento y con éste entendimiento traer a la vida a un nuevo ser absoluto y eterno que está latente en nosotros, sabiendo que éste conocimiento es útil en pro de una nueva forma de vida, porque el conocer a Dios es pasar de ser de una simple creación a poder llegar a ser como Él es, considerando que con el conocimiento del significado de nuestra esencia que es su esencia, podemos hacer conciencia de nuestro espíritu en nuestra toma de decisiones lo que nos haría parte de la naturaleza del Creador, ya no seríamos solamente semejantes en la capacidad subjetiva de crear sino seríamos esencia de su esencia, voluntad de su voluntad, engendrados de su Espíritu no creados, hijos suyos, dejando de ser simples criaturas sin esperanza y llenas de vanidad, con el fin de trascender juntamente, y ser con Él y en Él para siempre.

 

 

 


 

¿Por qué es importante conocer a Dios?:

 

 

Hijos de Dios:

 

Aquí está una definición matemática de Dios y el razonamiento lógico de su significado, porque la ciencia no puede considerar lo que no está definido como parte de la realidad ni de la existencia, además de fundamentar la existencia de Dios y su significado también se analiza su persona, ya que Dios en su definición se concibe como alguien no como algo, también se analiza su contexto porque se observa a todo el universo como su expresión no como su ser. Con lo que fundamentamos la existencia desde otro contexto distinto, pero que también es real ya que lo podemos conocer y definir. Este conocimiento no es inútil ni ocioso, porque nos da el fundamento para entender a Dios y a nosotros mismos, puesto que estamos inmersos en Dios y partimos de él con un propósito claro y preciso, y esto que ahora podemos entender sólo podíamos imaginar a falta de sustento. Demostrar la existencia de Dios es útil para todos, para los que consideran que existe Dios pero no han podido demostrar su existencia y para los que niegan su existencia, para científicos y religiosos, todos tienen en estos argumentos la prueba que necesitan para demostrar su existencia y evolucionar, porque el ser humano si no conoce a Dios está condenado a desaparecer.

 

El conocimiento de Dios es realmente valioso e importante, pero tenemos un enemigo para la razón, que es nuestra cultura; ya que por falta de entendimiento el hombre ha tenido que asumir la existencia de Dios sin entenderlo, llenado de supuestos su razón, imaginando algo que necesitamos comprender para saber que es real, porque la diferencia entre la realidad y la imaginación es que la realidad puede ser comprendida por todos, porque no es supuesta es clara y precisa. Antes de que la ciencia develara muchos de los supuestos imaginábamos lo que sentíamos, pero hasta que pudimos resolver esos misterios pudimos hacer conciencia y entender su verdadero significado, resolviendo problemas muy prácticos para la humanidad como con la medicina y otros relacionados con las creencias como la astronomía, lo que sirvió para comprender muchos de sus supuestos.

 

Pero no se había resuelto lo más importante que pretendieron resolver con esos razonamientos llenos de supuestos, que es entender nuestra razón de ser y existir; por lo que es imprescindible revelar el misterio de Dios, para entender que existe todo un contexto que la ciencia no había podido descubrir, que es útil para revelar nuestra razón de ser y existir y fundamentar lo que se pretendió explicar a través de metáforas, algo que ahora con este descubrimiento podemos explicar y fundamentar, para que traigamos al campo de la sensatez y la realidad todo eso que sólo habíamos podido imaginar.

 

Sin embargo la cultura es un enemigo poderoso, ya que la mente es débil, y la sugestión engaña, encadena a la mente y la hace esclava de la ignorancia, por lo que es difícil penetrar en esa madeja de ideas, que aunque no tienen fundamento, están muy anquilosadas en la ciencia y en la religión; por lo que me es indispensable cuestionar de manera categórica a nuestra cultura, poniendo en duda todos los supuestos que se inculcan como verdades, así como los ideales por los que desean ser tal o cual cosa, que no son ni su verdadero propósito, ni la razón por la que Dios nos creó; por lo que espero que no me tomen a mal los señalamientos que aquí expongo y lo incisivo en descalificar todos los supuestos de nuestra civilización.

 

Un amigo convencido al fin de la existencia de Dios, me pidió que resumiera en cinco puntos lo que necesitamos, para conocer a Dios y le conteste: el primero es reconocer que no lo conocen, el segundo es entender que Dios existe, para lo cual escribo este libro demostrando su existencia; el tercero es arrepentirse del daño que se hacen, que es su propio pecado, algo que sin fundamento no pueden entender y algo necesario, porque sin santidad nadie conocerá a Dios; el cuarto es reconocer que Dios ha provisto de todo lo necesario para ser perdonados, nos brindó el testimonio y el sacrificio de Jesús y ahora nos revela su misterio, que es lo último que necesitábamos para que se cumpliera lo que está escrito; y el quinto es que resucitemos a la vida a la que hemos sido llamados a ser junto con Jesucristo hijos de Dios. Espero que con éstos los argumentos que aquí expongo puedan ser resueltos en sus mentes estos cinco puntos, para que sea una realidad la revelación del misterio de Dios en ustedes y alcancen a ser realmente sus hijos.

 

 

¿Cuál es nuestro destino?

 

En el prefacio de “El retrato de Dorian Gray”, Orson Wells escribió: “Se le puede perdonar a un hombre por hacer algo útil, con tal que no se admire de ello. Pero algo inútil solo tiene sentido cuando es profunda y extremadamente admirado”. Y termina diciendo “El arte es completamente inútil”. En estas líneas puntualiza uno de los fragmentos literarios más conmovedores de la condición humana, nuestra profunda necesidad de aceptación y reconocimiento, y en esas líneas suplica que lo admiren.

 

¿Qué podemos hacer para darle sentido a nuestra vida?, ¿para sentir que no necesitamos ser admirados?, ¿para sentir que servimos para algo?, ¿para que se justifique nuestra existencia?

 

Y lo entendí cuando comprendí el fin de las cosas, lo único que justifica la existencia de las cosas es que sirvan para lo que fueron creadas, si sirven para algo más está bien, pero si no cumplen con el propósito por el que fueron creadas, entonces no se justifica, es completamente inútil su existencia; como el ser humano no cumple con su razón de ser y de existir, se entiende que se sienta inútil y que ande buscando como alma en pena la admiración de los demás; por esta razón en el afán de la admiración y el reconocimiento, admiran exageradamente y otorgan reconocimientos por cualquier cosa, tratando inútilmente de llenar su vació existencial.

 

Demostrar la existencia de Dios suena tan pretencioso, que me decían cuando hablaba con emoción del mismo, que no me ensoberbeciera, que fuera humilde, que no me admirara de ello, no comprendían mi entusiasmo porque aunque escribí el texto nunca considere la obra mía, sino de Dios y para ustedes, por lo que es pertinente aclarar que esto no es arte y que lo único que pretendí al prestarme como instrumento, es que ésta obra despierte el entendimiento no la imaginación, por lo que espero me permitan el atrevimiento de prestarles un servicio que no me solicitaron, esperando que sea útil para sus vidas; por lo que les pido que no me admiren, porque no lo escribí por mi sino por ustedes, porque sé que no me perdonaría, si no les comunicara lo que ahora entiendo y sé, que es verdaderamente útil e importante para sus vidas.

 

Si les dijera que encontré la fuente de la eterna juventud estarían interesados en saber dónde está, si les dijera que tienen que entregarme su alma para que encuentren lo que siempre habían deseado, muchos lo harían, si fuera apasionado, convincente, joven y bello, como dijera que pueden llegar a ser ustedes, muchos más se adherirían a la causa, entregándome su alma; sin embargo, si les digo que encontré a Dios y que me reveló su misterio, que sé la verdadera razón de nuestro ser y existir, que conozco como es que podemos ser en verdad hijos de Dios, para llegar a ser como Él y vivir eternamente; muchos más de los que ustedes se imaginan, dirían que ya lo conocen aunque sólo supongan su existencia; dirían que ya saben todo lo que respecta a su propia existencia; dirían que todos somos hijos de Dios, o que ellos y no otros son los verdaderos hijos de Dios, o que solamente Jesús es el hijo de Dios; o hay los que piensan que Dios no tiene hijos que esa es una presunción equivocada, y los que ni siquiera creen en Dios, menospreciando algo que si entendieran sabrían que es infinitamente valioso e importante.

 

Que puedo hacer yo para convencerlos de que en verdad lo que aquí escribo es cierto, si estamos rodeados de adivinos y agoreros de la suerte… por lo que les juro por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más. Porque el misterio de Dios se ha consumado, como él lo anunció y ahora revela en este libro.

 

Sin embargo, parece que sólo a los niños les interesa conocer a Dios… pero su curiosidad termina cuando los llenan de fantasías y su imaginación comienza, no les explican la verdad porque no la entienden, y lo que es peor pierden el interés por conocer a Dios; ya no es algo útil, porque con lo que se imaginan de dios obtiene las excusas y justificaciones que desean; pero ese supuesto dios al que apelan, en verdad no existe, porque lo que existe en la realidad para cada uno en lo particular, es lo que en verdad conocen y entienden, lo que no se conoce aunque exista… para uno no existe, ni es parte de su vida, ni es parte de su realidad; con lo que queda comprobada la verdad que asiste a éste razonamiento, “Dios no existe para quien no lo conoce y entiende”, por lo que todo aquel que tiene que asumir o recurrir a su imaginación para demostrar su existencia, en realidad demuestra su ignorancia y todo lo que se construya a partir de esa suposición es pura ilusión, algo completamente inexistente en su realidad, por lo que las promesas de ese supuesto dios que en verdad no conocen, son como la esperanza a la que se aferran … pura ilusión… sí, en verdad no lo conocen, porque aunque sepan que existe, porque es obvio, mientras no lo conozcan en verdad, no estará resuelta su duda: ¿Cuál es su razón de ser y existir? Pero ese dios imaginario es un dios que perdona todo, que ama sin exigir nada, al que pueden pisotear y vituperar sin consecuencias, por eso no les interesa conocer al verdadero Dios.

 

¿Por qué somos tan inconscientes? Lo que conocemos de cierto es lo que en verdad marca nuestra conducta, lo que sabemos que existe es lo que en verdad tiene un valor, dime cuáles son tus valores y te diré cuál es tu fe; si tus valores tiene en el cuerpo mortal su única esperanza, entonces la vida a la que nos aferramos es la del cuerpo mortal (si lo único que existe es lo material); pues no existe otra vida a que aferrarnos y no hay esperanza de vida eterna; por lo que la riqueza, la belleza, el poder o la fama serán sus motivaciones, desde sus formas más humildes hasta las más crueles, porque es lo que importa para esta vida material, a falta de otra forma de vida a que aferrarnos. ¿Es bueno Dios si tenemos esas cosas? ¿Si no las tenemos es malo? ¿Por qué juzgamos a Dios? Pero como ese dios al que apelan es fruto de su imaginación, quieren que eso que imaginan se convierta en realidad, cuando en realidad sin conocimiento no hay fundamento y al desconocer a Dios toda esa incertidumbre busca en la imaginación esa respuesta sugestiva, que en verdad es irreal, porque es un engaño que quieren creer porque no lo entienden; es por eso que su vida eterna es pura ilusión, no existe su dios, sus promesas son como sólo un pensamiento sin fundamento, obra de la imaginación de alguien que lo pensó y se los comunico de manera sugestiva como se cuenta cualquier otra mentira.

 

Hay que conocer a Dios para conocer otro destino, porque, que otro destino cierto conocen más que la muerte, por esta razón es tan relevante la suerte para los seres humanos, suerte que quieren confundir con el destino, por lo que llaman destino a su suerte, cuando saben que su destino es la muerte. ¿Cómo pretender darle un sentido a su existencia cuando su destino es la muerte?… no lo tiene, si la muerte es el destino todo es vano y si todo es vano pues comamos y bebamos que al fin y al cabo moriremos, si todo es vano la vida no se justifica, es completamente inútil e intrascendente y buscaremos en lo vano alguna justificación, cuando en verdad lo único que justifica la existencia de cualquier cosa es que cumpla con la razón por la que fue creada, que otra razón puede tener el hombre que cumplir con su propósito; pero sin conocer a Dios no hay creador, no hay propósito, todos es vano y su destino es la muerte.

 

Si creyeran de verdad en la vida eterna entonces no le darían tanta importancia a la suerte en esta vida, sin embargo en realidad mientras no conozcan otro destino, la suerte será valiosa e importante y su conducta estará dictada por los ideales que los lleven a conseguir esa suerte; aquellos que digan que nosotros somos los constructores de nuestro destino en verdad están diciendo que podemos influenciar en nuestra suerte, la confusión proviene de su desesperanza, de la verdad que dicta en sus conciencias que a ciencia cierta su destino es la muerte, por lo tanto cambiar el destino es importante, pero llamarle destino a su suerte es francamente una falsedad, es como un dios imaginario, es falso… pura ilusión.

 

Pero si no conocemos otra forma de vida es verdad que no hay esperanza en esta vida material, a la que nos aferramos a falta de otra y como no teníamos el fundamento para concebir una forma de vida distinta, hemos tratado de hacer de ésta vida algo que signifique más de lo que significa en verdad y lo hemos conseguido a través de la imaginación, sin embargo eso que hemos conseguido no es nuestra razón de ser y de existir, entonces para hacer que no se pierda todo ese esfuerzo de imaginar que significa algo más eso que es vano y efímero, lo reconocemos a través de la admiración, los premios, los aplausos, porque de otra forma carece de significado y pasaría inadvertido como lo que es en verdad, algo vano e intrascendente, por lo que no es por obras que podamos trascender a esta vida.

 

Si existiera algo absoluto y eterno (que existe), podría ser el fundamento para concebir una forma de vida trascendente y eterna, pero si no conoce nada absoluto, en verdad no existe para usted, así que es necesario conocerlo en verdad para poder considerarlo como parte de su haber, con lo que también podría entender la existencia del Creador y también podría hacer conciencia de una parte de su ser, que por falta de entendimiento se ha quedado como dormida, sin conciencia y sin vida en su ser, una parte que así como el cuerpo material también exista, pero que por falta de conocimiento no se hubiera podido entender y hacer conciencia para que pueda formar parte de su ser, que es su propio espíritu; espíritu que se habría confundido con el alma, pero que al hacer conciencia de su existencia pudiera despertar a la vida, una forma de vida trascendente y eterna; pero para que éste supuesto deje de ser una ilusión es necesario entender primero la existencia de Dios, para que puedan fundamentar la existencia de su cuerpo trascendental, un cuerpo espiritual que se ha confundido con el alma al no haber sustento científico en el que puedan soportar esas diferencias.

 

Por esto es valiosa e importante la demostración científica de la existencia de Dios, dejemos de soñar con un destino ilusorio, entendamos la verdad que como una espada de dos filos sea capaz de discernir el alma del espíritu, nosotros los seres humanos somos capaces de conocer a Dios y hemos sido llamados a tener un destino eterno, que quite la incertidumbre de la muerte, para dejar de ver en la suerte la única forma de sentir que valemos algo, Dios tiene preparado un destino glorioso para aquellos que logren cumplir con el propósito por el que nos creó, para alcanzar un destino eterno, pero para entender nuestro propósito tenemos que conocer a Dios; dejemos de imaginárnoslo, Dios es cognoscible y alcanzable, como está escrito la vida eterna es conocer a Dios.

 

 

¿Cuál es nuestra razón de ser y existir?

 

Necesitamos entender nuestra verdadera razón de ser de y de existir, comprender esa verdad sería el evento más importante de la historia de la humanidad, porque si resolvemos el problema de nuestra existencia que es nuestro propósito y destino, podríamos con toda paciencia y constancia luchar día con día hasta alcanzar ese propósito, pero si no lo sabemos estamos caminando sin rumbo hacia el vacío.

 

Hemos perdido nuestra capacidad de asombro, desde el holocausto, cualquier expresión de violencia nos parece normal, no hemos llegado a ese extremo en el que podríamos considerar que el hombre ha roto los cánones, pero sigo escuchando como un anhelo velado por la censura, la próxima llegada del Apocalipsis en donde esperamos ansiosamente el espectáculo que ya nos imaginamos y el cual recreamos en películas y en libros de una u otra forma; es innegable el morbo exacerbado que genera esa expectativa, por lo que cuando entiendan el significado de lo que en verdad ha de suceder, es probable que la decepción y el desencanto por los adivinos del destino no los deje ver el verdadero alcance de lo que esté sucediendo.

 

En verdad el Apocalipsis es un libro que expresa lo que ha de ocurrir, refleja una guerra espiritual, que se ha de librar en cada uno en lo particular, es una guerra que ha de terminar con un cambio dramático… pero sin drama, pareceremos… pero no seremos los mismos, aquel que habíamos dejado de ser cuando éramos inocentes… va a resucitar; por lo que les sugiero que no menosprecien el conocimiento que pueden alcanzar.

 

Si no conocemos a Dios, no sabemos nuestro origen, si no sabemos nuestro origen, no entendemos nuestra razón de ser y de existir, y sólo podemos imaginar nuestro destino, ¿por qué estamos aquí y para qué? Por lo que nuestra vida real se llena de incertidumbre, al no saber estas respuestas, por esto nos estamos inventando una razón por la que podamos sentir que servimos para algo, porque en la realidad mientras no estén resueltas estas preguntas, la incertidumbre que es una forma de miedo no nos permite ser felices en verdad.

 

Por ésta razón el hombre ha buscado y no ha encontrado la respuesta para la felicidad, buscan la felicidad como un fin, porque son infelices, cuando deberían estar buscando las respuestas a este dilema existencial, el hombre no entiende que es infeliz porque no conoce a Dios, por lo que evade a su realidad y recurre a su imaginación para decir que es feliz, pero como su imaginación no es real cuando regresan a la cruda realidad, reconocen su infelicidad y su incertidumbre. Por lo que les voy a explicar la razón de nuestra existencia, nuestra razón de ser y de existir:

 

Dios creó al hombre con el único propósito de tener hijos, para lo cual lo creó como una semilla en la que pudiera llegar a engendrar a un hijo; lo creó cuerpo, alma y espíritu, siendo el cuerpo la semilla desnuda, en la cual pudiera expresar la vida o la muerte, le dio un alma nueva con la capacidad de conocer y decidir, lo que es su libre albedrío, lo que lo hace un individuo; ¿por qué es tan importante el libre albedrío? Porque si va a engendrar a un hijo, para que sea un hijo necesita ser otro, aunque sea lo mismo y le puso ahí mismo, en esa semilla, un engendro suyo, su propio Espíritu; para que cuando el alma conozca al espíritu, que es lo que nos hace ser un individuo, cobre vida en nosotros, porque el alma no vive más que para lo que conoce y entiende, lo que no conoce aunque exista, para el alma no existe.

 

Cuando nacemos no sabemos nada, el alma es nueva, pero sentimos, sentimos nuestro cuerpo material y sentimos al Espíritu, pero no lo entendemos, hace frío, no sabemos que es frío, pero ahí está tu madre y te abriga, le jalas el cabello a tu hermana y te dice que no seas malo, le das un beso y te dice que buen niño, pero no hay quien te explique las razones del Espíritu, porque Dios era un misterio, pero sí sentimos lo que nos dicta en nuestra conciencia, aunque no represente nada valioso en el entendimiento, porque para nuestro entendimiento el Espíritu, que es Dios mismo, su propio Espíritu, para nuestro entendimiento, mientras no lo sepamos de cierto, no existe.

 

Además tenemos otras dos facultades para entender lo que es la vida, que son la memoria y la imaginación, por lo que imitamos el comportamiento de los demás y nos imaginamos como deberíamos de ser, pero como lo que sentimos en nuestra conciencia del Espíritu, no representa nada valioso e importante, como nadie nos explica las razones del Espíritu, cuando hacemos conciencia de la realidad y tomamos nuestras decisiones no consideramos lo que sentimos del espíritu, por lo que desobedecemos a nuestra conciencia y nos condenamos a no poder vivir espiritualmente, por lo que nos sentimos culpables, es como si nos arrojáramos por la ventana de un quinto piso, es un suicidio, pero no entendemos y solo podemos sufrir en realidad; no hubo quien te frenara en tu afán de experimentar o tener eso que te condena y te humilla.

 

Sin embargo nuestra razón de ser y de existir, no deja de ser la misma, que seamos hijos de Dios, y esto que nos ha ocurrido a todos es para que entendamos que no es por nuestra inteligencia, ni por nuestra voluntad, ni por nuestras obras que podamos alcanzar nuestro destino, sino por la voluntad de Dios, por lo que para cumplir lo que Él ha dispuesto, sólo faltaba revelar su misterio para que consume su obra. Porque ya Dios había mandado a Jesús al mundo que es la metáfora de lo que deberíamos entender, pero sin conocer a Dios no entendemos lo que al espíritu se refiere, por lo que sin tener la referencia de Dios no hemos podido discernir correctamente su significado, que sería la resurrección de nuestro propio espíritu, recuperando la vida espiritual a la que hemos sido llamados a ser junto con Jesucristo, hijos de Dios, cumpliendo al fin con nuestro propósito y destino eterno, con Dios y en Dios por la eternidad.

 

Hemos tratando de entender lo que es la vida y no lo habíamos conseguido, no menosprecien lo que Dios está revelando, no es necesario que alguien defienda esta causa, la verdad de estas palabras tienen en su propio entendimiento, en el suyo propio, su única defensa; por lo que no pierden su tiempo si buscan en verdad, acabar de una vez y para siempre esto que Dios ha empezado, revelar su misterio, para saber a ciencia cierta la verdad por la que fuimos creados, cumpliendo al fin con nuestra razón de ser y existir, venciendo a la muerte, para vida eterna y paz.

 

 

Conclusiones:

 

Espero que consideren al entendimiento de su propia existencia lo verdaderamente importante, y dediquen el tiempo y el esfuerzo que sea necesario para el discernimiento de lo que aquí está escrito, a que tomen lo que Dios ha entregado en la palma de su mano, no menosprecien su valor y su destino, tomen la iniciativa en pro de una existencia digna. Aprendamos las razones y enseñemos con toda paciencia y constancia hasta alcanzar el mismo entendimiento en todos, porque llegará el día en que no será necesario decir conoce a Dios porque todos lo conoceremos, pero hasta que esto ocurra, no descansemos ni tengamos reposo, hasta construir en el entendimiento de todo hombre, la conciencia y la vida que como hijos de Dios debemos edificar en nuestra alma, para que entendiendo aquello que sentimos del Espíritu, seamos eso que sentimos y entendemos.

 

Hemos sido llamados a pelear la buena batalla de la fe, de la fe no fingida, de la que somos testigos, la voluntad de nuestro padre es que ninguno se pierda, porque el continuo clamor de los probables, de los posibles hijos de Dios, espera la manifestación gloriosa de los que ya son hijos de Dios y de los que serán antes que ellos, por lo que sabemos que somos más que vencedores, no hay poder humano que se resista a la verdad, Dios es Espíritu y es verdad, por lo que sin temor alguno, tomemos la verdad como estandarte y rompamos las cadenas que nos atan a la muerte, ahora el misterio de Dios se ha revelado, nadie nos puede engañar.

 

Éste es un libro de ciencia y de religión, Dios existe y es absoluto, todo lo que existe es la representación de su conocimiento y su voluntad, lo que aquí demuestro no es un invento del hombre, es una revelación de Dios, todo lo que hemos creado como algo distinto es obra nuestra y es obra de Dios, pero lo que descubrimos por necesidad es una revelación, no sean pretenciosos al tratar de apropiarse de su derecho; entiendan que Dios es el que da el querer como el hacer, yo soy el que soy por su voluntad y por mi reconocimiento de su poder, bendito sea mi Dios y padre que ha tenido misericordia de su creación y ha tenido a bien bendecidnos con toda bendición, revelando su verdad y su vida.

 

 

 

Segunda parte